02 Julio 2007 Seguir en 
La fiscal del Centro Judicial de Monteros, Mónica García de Targa, ordenó que el concejal justicialista Alberto Jerez, su amigo Cristian Daniel “Frutilla” Alvarez y el remisero José Benito Méndez permanezcan detenidos e incomunicados, y que hoy sean llevados a declarar por el homicidio de Héctor Masmud.
Jerez había estado compartiendo un asado con varios amigos en el barrio Chino de Famaillá. A las 7, Jerez y Alvarez abordaron el remise de Méndez para ir a comprar bebidas en la estación de servicio ubicada cerca del acceso a la ciudad, en la ruta 38. En el camino, encontraron a Masmud, a quien invitaron a subir. No se sabe de dónde venía “Jimmy” ni hacia dónde iba, aunque su tía, Silvia Acosta, cree que podría haber estado caminando hacia su casa y que habría creído que el concejal lo acercaría.
Según indicó su abogado, Mario Leiva, Jerez admitiría que se le escapó un disparo. El concejal peronista iba en el asiento delantero de acompañante en el remise que conducía Méndez. El edil aseguraría que estaba manipulando el arma, que se dio vuelta para decirle algo a Masmud y que en ese momento se produjo el disparo. La bala impactó a“Jimmy” en la cara, debajo de la nariz pero no murió en el acto. Lo que hicieron después los acusados es lo que tienen que develar los investigadores. Presuntamente, luego de que Masmud resultó herido, Jerez pasó al asiento de atrás y dejó a “Jimmy” en el medio, con Alvarez del otro lado. Primero habrían ido hasta otra estación de servicio, a cargar gas. El disc jockey estaba moribundo. Luego decidieron ir hasta el hospital de Famaillá. Fue entonces cuando Méndez, aterrorizado, se bajó del vehículo. “Yo no voy a participar de esto”, dijo, y huyó corriendo. Alvarez, entonces, pasó al volante. “¿Y ahora, qué hacemos?”, le habría preguntado a Jerez, según reconstruyeron los investigadores. “Este ya está muerto. Vamos para el cerro”, le habría contestado el concejal.
Entonces se dirigieron en el auto a Las Mesadas, seis kilómetros después de El Indio, y por una senda arrastraron el cuerpo hasta un barranco de unos 10 metros, donde lo arrojaron. El cuerpo quedó en las márgenes del río Los Sosa. Los policías, al mando de los comisarios Fernando Soria, Ramos y Héctor Albarracín, creen que Jerez conocía bien la zona. “No todo el mundo sabe que allí hay una entrada. A simple vista no se la ve”, razonaron.
En ese momento, ya se sabía que Masmud había sido asesinado y más de 50 uniformados buscaban a los sospechosos. Cuando Méndez fue a la comisaría recibió un llamado -que habría sido de Jerez- en el que le advirtieron que no contara nada, dijeron los investigadores. Alvarez fue detenido en su casa y Jerez, acompañado por su esposa y su cuñado, cuando pretendía huir de la ciudad en otro vehículo.
Como resultado de la autopsia los médicos determinaron que, además de haber sido baleado, el cuerpo de Masmud registraba golpes en la nuca y laceraciones en la espalda. Estas lesiones habrían sido producidas cuando el cadáver fue arrojado al vacío, aunque no se descarta que Masmud haya sido golpeado cuando aún estaba con vida.
Silvia Acosta estaba indignada. “Esto no va a quedar impune”, aseguró.
Jerez había estado compartiendo un asado con varios amigos en el barrio Chino de Famaillá. A las 7, Jerez y Alvarez abordaron el remise de Méndez para ir a comprar bebidas en la estación de servicio ubicada cerca del acceso a la ciudad, en la ruta 38. En el camino, encontraron a Masmud, a quien invitaron a subir. No se sabe de dónde venía “Jimmy” ni hacia dónde iba, aunque su tía, Silvia Acosta, cree que podría haber estado caminando hacia su casa y que habría creído que el concejal lo acercaría.
Según indicó su abogado, Mario Leiva, Jerez admitiría que se le escapó un disparo. El concejal peronista iba en el asiento delantero de acompañante en el remise que conducía Méndez. El edil aseguraría que estaba manipulando el arma, que se dio vuelta para decirle algo a Masmud y que en ese momento se produjo el disparo. La bala impactó a“Jimmy” en la cara, debajo de la nariz pero no murió en el acto. Lo que hicieron después los acusados es lo que tienen que develar los investigadores. Presuntamente, luego de que Masmud resultó herido, Jerez pasó al asiento de atrás y dejó a “Jimmy” en el medio, con Alvarez del otro lado. Primero habrían ido hasta otra estación de servicio, a cargar gas. El disc jockey estaba moribundo. Luego decidieron ir hasta el hospital de Famaillá. Fue entonces cuando Méndez, aterrorizado, se bajó del vehículo. “Yo no voy a participar de esto”, dijo, y huyó corriendo. Alvarez, entonces, pasó al volante. “¿Y ahora, qué hacemos?”, le habría preguntado a Jerez, según reconstruyeron los investigadores. “Este ya está muerto. Vamos para el cerro”, le habría contestado el concejal.
Entonces se dirigieron en el auto a Las Mesadas, seis kilómetros después de El Indio, y por una senda arrastraron el cuerpo hasta un barranco de unos 10 metros, donde lo arrojaron. El cuerpo quedó en las márgenes del río Los Sosa. Los policías, al mando de los comisarios Fernando Soria, Ramos y Héctor Albarracín, creen que Jerez conocía bien la zona. “No todo el mundo sabe que allí hay una entrada. A simple vista no se la ve”, razonaron.
En ese momento, ya se sabía que Masmud había sido asesinado y más de 50 uniformados buscaban a los sospechosos. Cuando Méndez fue a la comisaría recibió un llamado -que habría sido de Jerez- en el que le advirtieron que no contara nada, dijeron los investigadores. Alvarez fue detenido en su casa y Jerez, acompañado por su esposa y su cuñado, cuando pretendía huir de la ciudad en otro vehículo.
Como resultado de la autopsia los médicos determinaron que, además de haber sido baleado, el cuerpo de Masmud registraba golpes en la nuca y laceraciones en la espalda. Estas lesiones habrían sido producidas cuando el cadáver fue arrojado al vacío, aunque no se descarta que Masmud haya sido golpeado cuando aún estaba con vida.
Silvia Acosta estaba indignada. “Esto no va a quedar impune”, aseguró.









