En Famaillá hay conmoción, pero no sorpresa

La muerte de un hombre a manos de un concejal peronista despertó la ira de los vecinos, que pretendieron golpear al acusado. Los habitantes de la ciudad están cansados de la impunidad. Piden que no se investigue a la víctima. Querellantes.

OPERATIVO. Personal de la Unidad Regional Oeste continuó ayer rastrillando los márgenes de la ruta 307, en busca del arma. Pero no la hallaron. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
OPERATIVO. Personal de la Unidad Regional Oeste continuó ayer rastrillando los márgenes de la ruta 307, en busca del arma. Pero no la hallaron. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
02 Julio 2007
“No le queremos pegar, pero por lo menos dejame que le escupa en la cara”, le pedía, conturbado, uno de los vecinos al comisario mayor Julio Ramos, segundo jefe de la Regional Oeste, el sábado a la noche, cuando trasladaba al edil Alberto “Beto” Jerez, acusado por la muerte del disc jockey Héctor “Jimmy” Masmud. Este murió a causa de un balazo en la cara.
Ayer, el estupor todavía se traslucía en el rostro de los pobladores de Famaillá. “Es muy feo que cada tanto seamos noticia por hechos como estos. Famaillá tiene gente muy valiosa, pero está signada por los dramas”, se quejó Mario Ignacio Marcaida, un vecino.
Masmud, de 42 años, era muy querido. Nacido y criado en el pueblo, trabajaba de disc jockey en dos boliches y además grababa discos. Así se ganaba la vida. Cuando murió su madre, hace 20 años, su tía Silvia Acosta lo adoptó junto a su hermano Juan. Ellos, más Lorena, la hija de Silvia, vivían en una humilde casa en calle Azcuénaga al 200. “Héctor era muy amigo de la ex esposa de Jerez. Había ido varias veces a comer a su casa, y Jerez a veces venía a buscarlo. Claro que se conocían como nos conocemos todos acá”, dijo Lorena Díaz. “Ese señor cambió mucho desde que se hizo político. Debe ser que se creía más que todos nosotros”, agregó.
Durante todo el día se escucharon en la radio saludos y pésames para la familia de Masmud. Decenas de personas acudieron por la sala velatoria. Sentada en la puerta, deshecha por la pena, Silvia Acosta trataba de encontrar explicaciones. “Cómo pueden haber hecho algo así. Esa basura lo conocía a ‘Jimmy’ desde chico. Jugaban juntos. Todavía no puedo creerlo”, dijo. “Está pasando igual que con Paulina Lebbos. Ella era la víctima y todos comenzaron a investigarla a ella. Que qué hacía, que con quién salía. Lo mismo hacen ahora con mi hijito. ¡Qué tiene que ver su vida privada en todo esto! La única verdad es que lo mataron de un tiro”, dijo.
Juan, el hermano de Héctor, estaba desarmado y no quiso hacer declaraciones. “Respeten mi dolor”, pidió el joven.

Casos polémicos
Roberto Urueña, un viejo vecino de Famaillá, estaba indignado. “Le voy a dar dos nombres y dígame usted qué pasa en esta ciudad. César Mansilla (muerto en circunstancias nunca esclarecidas hace 11 años) y Adrián Mansilla (otro joven muerto por cuyo crimen está acusado Miguel Angel “Piki” Orellana, hermano de José y Enrique, intendente de Famaillá y legislador, respectivamente). Ni hablar de Oscar ‘Chichí’ López (acusado por robos agravados). Hace pocos días, fuimos noticia porqué violaron a cuatro criaturas. Esto es un desastre”, se quejó. Todos los consultados dijeron que estaban dolidos pero no sorprendidos. “Ponga en el diario que aquí todos se creen impunes, mucho más si tienen un cargo político. Usted los ve. ¿Dónde se ha visto un pueblo como este, que casi no tiene industria, con tantos ‘vecinos’ con camionetas 4x4? Es un asco”, se indignó Diego Robledo. “Famaillá siempre apoyó al Gobierno, y debe ser por eso que nunca se investigó lo que pasa aquí”, dijo a su turno Luis Páez.
Jerez fue elegido concejal en 2003, en la lista oficialista pero en las internas del peronismo apoyó a Alcides Morales (enfrentado con los Orellana), que promovía al vicegobernador Fernando Juri para presidente del partido.

En campaña
Tras la derrota, Jerez buscó otra vez a los Orellana, y ahora estaba en campaña para su reelección. El asado al que había concurrido el sábado a la noche era para sus punteros políticos. Ayer, en el acceso a la ciudad, alguien intentó borrar con pintura el nombre de Jerez de un gigantesco cartel.
En la sala velatoria había una enorme corona enviada por los hermanos Orellana. “A mí no me interesa la política. Lo único que pido es que nadie proteja a este asesino. Que la Justicia haga lo que tenga que hacer con él sin que nadie se interponga. En Famaillá no queremos más impunidad”, se quejó Silvia Acosta, mientras recibía abrazos de varios vecinos. La mujer afirmó que con el abogado Gustavo Morales se constituirán en querellantes. Masmud fue sepultado ayer a las 17 en Famaillá.