"Si uno habla de más, seguro que tendrá represalia"

Desde muy temprano los vecinos comentaban la detención del concejal famaillense. "La gente aquí es muy poderosa", decían.

PRUEBA. Las botellas de vino que los peritos encontraron en el auto. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
PRUEBA. Las botellas de vino que los peritos encontraron en el auto. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
01 Julio 2007
Los cuchicheos se escuchaban en todos lados pero, a la hora de opinar, todos se llamaban al silencio. Los habitantes de Famaillá quedaron conmocionados por el crimen, pero muy pocos se atrevieron a conjturar qué había ocurrido.
“La gente aquí es muy poderosa. Si uno habla de más, seguro que alguna represalia tendrá. El respeto por los que están en el poder es muy grande e importante”, indicó Susana L, una de las pocas que aceptó ser entrevistada por LA GACETA.
Desde muy temprano, los vecinos del pueblo sabían que la Policía había detenido al concejal Alberto “Beto” Jerez. “Es un tipo tranquilo. Salió de las filas de los mellizos Orellana, pero después amagó con cruzarse con (Alcides) Salomón. Buscaba ser reelecto”, indicó Mariana Herrera, ama de casa. Los entrevistados por LA GACETA coincidieron en señalar que Jérez era un joven al que le gustaba participar de largos asados con compañeros del PJ o con amigos. “Lo más fuerte era eso. Había alcohol, pero nada de drogas”, indicó Juan Carlos Medina.
Sobre Héctor “Jimmy” Masmud, los famaillenses sólo tuvieron buenas palabras. “Era muy conocido porque siempre estaba animando fiestas y vendiendo discos. Sobre sus gustos sexuales, prefiero no opinar porque no soy nadie para cuestionarlo”, indicó Javier González.