01 Julio 2007 Seguir en 
“Acá hay una mafia. Por favor, hagan lo imposible para que esto no quede en la nada. Sólo ustedes nos ayudarán”, aseguró Silvia Acosta, tía y madre de crianza de Héctor “Jimmy” Masmud al econtrarse con LA GACETA en la comisaría de Famaillá.
Juan Masmud, hermano de la víctima, en cambio, aseveró: “él no andaba en nada raro ni tenía vinculaciones con los políticos. Desmiento que haya estado en una fiesta negra y que sea travesti. Los secretos de su vida sexual se los llevó a la tumba”.
“Jimmy”, de acuerdo con la información proporcionada por su hermano, ponía música en fiestas privadas y grababa discos para vender. “No era empleado público. A (Alberto) Jerez lo conocía como amigo. Hubo un tiempo en que se frecuentaban muchísimo”, explicó.
Las versiones recogidas por los investigadores son coincidentes. Masmud estuvo con unos amigos en un lugar no determinado aún y Jérez en un asado de camaradería. Se encontraron a las 7 de la mañana aparentemente en el centro de Famaillá. De allí se dirigieron hasta la estación de servicio que está ubicada en la vera de la ruta 38.
El encargado del local, que prefirió no identificarse, negó que Jerez, junto a Cristian Alvarez y el remisero José Benito Méndez, hayan ido a comprar vino, puesto que el drugstore estaba cerrado, pero está convencido de que fueron a cargar gas. “Un panadero nos contó que vió a gente molestando con un arma y que después escuchó el disparo. Es lo único que le puedo decir. Parecían estar alocoholizados”, señaló el testigo.
“Entiendo que en un juego estúpido se le puede haber escapado un tiro. Pero no comprendo por qué quiso hacer desaperecer el cuerpo”, explicó Masmud, que confirmó que contrataron a Gustavo Morales como abogado para que asuman el rol de querellantes.
Juan Masmud, hermano de la víctima, en cambio, aseveró: “él no andaba en nada raro ni tenía vinculaciones con los políticos. Desmiento que haya estado en una fiesta negra y que sea travesti. Los secretos de su vida sexual se los llevó a la tumba”.
“Jimmy”, de acuerdo con la información proporcionada por su hermano, ponía música en fiestas privadas y grababa discos para vender. “No era empleado público. A (Alberto) Jerez lo conocía como amigo. Hubo un tiempo en que se frecuentaban muchísimo”, explicó.
Las versiones recogidas por los investigadores son coincidentes. Masmud estuvo con unos amigos en un lugar no determinado aún y Jérez en un asado de camaradería. Se encontraron a las 7 de la mañana aparentemente en el centro de Famaillá. De allí se dirigieron hasta la estación de servicio que está ubicada en la vera de la ruta 38.
El encargado del local, que prefirió no identificarse, negó que Jerez, junto a Cristian Alvarez y el remisero José Benito Méndez, hayan ido a comprar vino, puesto que el drugstore estaba cerrado, pero está convencido de que fueron a cargar gas. “Un panadero nos contó que vió a gente molestando con un arma y que después escuchó el disparo. Es lo único que le puedo decir. Parecían estar alocoholizados”, señaló el testigo.
“Entiendo que en un juego estúpido se le puede haber escapado un tiro. Pero no comprendo por qué quiso hacer desaperecer el cuerpo”, explicó Masmud, que confirmó que contrataron a Gustavo Morales como abogado para que asuman el rol de querellantes.









