En el Centro Rougés se podrán ver 13 obras, pinturas acrílicas, que serán presentadas por Celia Terán.
Ary Brizzi, cuyo nombre figura en la mayoría de los libros de historia del arte argentino, obtuvo más de 30 premios nacionales y cinco internacionales, y sus obras forman parte de colecciones particulares del país y del extranjero.
El crítico de arte Jorge Taverna Irigoyen sostuvo que la obra de Brizzi "es producto de esa geometría divina que enamoró a Platón. Otro rango fundamental de su obra es su cosmogonía cromática, donde el color es un efecto que está más allá de contrastes y claroscuros, de las claves luminosas y el enlace de los semitonos". "Valiéndose de elementos mínimos como la línea recta desplazándose en el espacio bidimensional, y la interacción de los planos y espacios creados por el desplazamiento, conforma los elementos de su sintaxis expresiva", escribió a su turno Fermín Févre.
La muestra permanecerá abierta hasta el 28 de julio, y podrá ser visitada en distintos horarios.
Exposición en Hurlingham
Grabados y pinturas, pero nada convencionales. Así son las obras que desde esta noche, a las 21, expondrán en el bar Hurlingham (avenida Mitre primera cuadra) dos jóvenes artistas. Damián Díaz registra fotografías, las trata digitalmente y luego lleva a la pintura esas imágenes, en las que deja ver el proceso previo de trabajo, pixeles incluidos. "Me interesa el concepto de lo efímero en el arte y reunir en mis obras lo tecnológico y lo manual", le contó a LA GACETA.
Alfredo Frías, por su parte, exhibirá xilografías, pero no las estampas propiamente dichas, sino las matrices: "creo que el trabajo está allí, en el original, y no en su posterior expresión en las estampas", afirmó. Frías también parte de fotografías, de imágenes familiares, a las que les impone un tratamiento ambiguo.







