26 Junio 2007 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Pese a que muchos de sus compañeros habían definido a su jovial espíritu como “la alegría de la casa”, el 73 % del público decidió que sea Cinthia Fernández -la pequeña vedette que se hizo famosa al ser golpeada por el cómico Tristán- quien abandone Gran Hermano.
La adolescente se había quejado toda la semana de su condición de nominada. Tanto insistió con que se sentía traicionada por sus propios “hermanitos”, que muchos pensaron que estaba haciendo uso de una estrategia para obtener, cual manotazo de ahogado, el favor de los seguidores del reality. Lo haya sido o no, el plan fracasó. Y anoche, Fernández alzó sus maletas y atravesó la puerta que no quería cruzar.
Robertino Tarantini, que se había autonominado la semana pasada, miró la escena con indiferencia. Es decir, con la misma actitud que mantuvo durante los últimos días. Sus gestos despreocupados y su escasa participación en las tareas de la casa lo convirtieron casi en una sombra dentro del programa.
Muy por el contrario, Pablo Tamagnini cobra protagonismo por ser el que más altera los humores de sus compañeros. En las primeras semanas, se enfrentó a Amalia Granata y a Nino Dolce. Luego, le tocó el turno a Mariana Otero. Ahora tuvo fuertes roces con Carlos Nair Meza, el hijo extramatrimonial del ex presidente Carlos Menem, y con Diego Leonardi. La bronca le duró hasta que la producción le dio una linda sorpresa: su pequeña hija lo visitó en el día de su cumpleaños. (Especial)
La adolescente se había quejado toda la semana de su condición de nominada. Tanto insistió con que se sentía traicionada por sus propios “hermanitos”, que muchos pensaron que estaba haciendo uso de una estrategia para obtener, cual manotazo de ahogado, el favor de los seguidores del reality. Lo haya sido o no, el plan fracasó. Y anoche, Fernández alzó sus maletas y atravesó la puerta que no quería cruzar.
Robertino Tarantini, que se había autonominado la semana pasada, miró la escena con indiferencia. Es decir, con la misma actitud que mantuvo durante los últimos días. Sus gestos despreocupados y su escasa participación en las tareas de la casa lo convirtieron casi en una sombra dentro del programa.
Muy por el contrario, Pablo Tamagnini cobra protagonismo por ser el que más altera los humores de sus compañeros. En las primeras semanas, se enfrentó a Amalia Granata y a Nino Dolce. Luego, le tocó el turno a Mariana Otero. Ahora tuvo fuertes roces con Carlos Nair Meza, el hijo extramatrimonial del ex presidente Carlos Menem, y con Diego Leonardi. La bronca le duró hasta que la producción le dio una linda sorpresa: su pequeña hija lo visitó en el día de su cumpleaños. (Especial)







