Pinturas, objetos y fotografías de Marcos Figueroa, Rolando González Medina, Blanca Machuca, Rodolfo Bulacio, Rubén Kempa, Rolando Juárez, Natalia Lipovetzky, Javier Soria Vázquez, Pablo Guiot, Alejandra Mizrahi, Sebastián Rosso, Ricardo Fatalini y de Ramón Teves se agregaron así a las obras de otros seis tucumanos (Rosalba Mirabella, Sandro Pereira, Javier Juárez, Alejandro Gómez Tolosa, Carlota Beltrame y Andrea Elías) que integraron del primer lote de la colección.
En los pisos 1 y 2 del edificio de nueve plantas del Boulevard Oroño el curador de la muestra "Registros de escenas. Escena tucumana", Jorge Figueroa, propuso una lectura de contrastes entre las distintas obras: de aquellas ubicadas en el neo pop a las decididamente políticas; de las que proponen reflexiones conceptuales sobre el espacio y el tiempo a las que experimentan con el propio lenguaje artístico; y no falta, a modo de excepción, una tela cruda con dos círculos negros, de tendencia minimalista del artista Ricardo Fatalini. La muestra permanecerá abierta hasta principios de agosto.
Cantidad y calidad
"La idea de que la escena artística tucumana esté representada en la colección de arte argentino contemporáneo del Macro forma parte de un proyecto de redefinición del arte argentino ya que en general, el arte argentino, inclusive el que se lee en los libros de historia del arte, es el producido o legitimado por Buenos Aires. La cuestión es que, si bien nadie puede discutir que Buenos Aires es una de las grandes capitales del mundo, es indudable que la producción artística argentina no se puede limitar a una sola ciudad", le explicó a LA GACETA el director de los museos Castagnino y Macro, Fernando Farina. "La escena tucumana es una de las principales en la actualidad y además de contar con una tradición importante, tiene una actividad permanente que sorprende si se tiene en cuenta que hay pocos espacios de exhibición. Es llamativa la cantidad de buenos artistas y la calidad de sus obras; Tucumán es una escena artística de referencia en el país, y tiene características singulares, por lo que aún es más atractiva. Pero hay poca difusión; por eso nos pareció importante hacer esta exposición", añadió el director. "Decidimos dejar la curaduría en manos de Jorge Figueroa, quien nos asesoró en las dos etapas de incorporación de obras de artistas tucumanos: la primera hace algo más de tres años, y la segunda, el año pasado", dijo. "Debo reconocer que, antes de la segunda etapa, desde el Macro pensamos que tal vez era mejor que este nuevo conjunto quedara en alguna institución tucumana, y que después -a través de un programa de intercambio- pudiéramos mostrarlas en Rosario y también llevar obras de la colección a Tucumán, pero no encontramos eco para esta propuesta", se lamentó Farina, agregando que la colección está a disposición de las autoridades tucumanas.







