25 Junio 2007 Seguir en 
El fuego que destruyó la casa "Vila Lolette" de Villa Nougués, no sólo terminó con una bella construcción, más que nonagenaria, de ese paraje serrano. También, representa la pérdida de un ámbito hondamente enraizado con la historia cultural de la provincia. Allí pasó sus veranos, durante largos años, el fundador de nuestra Universidad, doctor Juan B. Terán.
Terán edificó la casa en 1912, cuando Villa Nougués apenas tenía una década de fundada. Como ocurría con todas las residencias de la villa, buscó otorgarle las mejores vistas hacia el bajo y la ciudad desde la galería principal. La construcción expresaba los gustos pintoresquistas de la época.
El arquitecto Carlos Ricardo Viola subraya como notable el uso generoso de esa piedra tan particular que existe en la zona; el característico aljibe con aires normandos; el fino trabajo de madera en su interior, con reminiscencias claramente centro-europeas; los techos pronunciados para permitir que se deslizasen las frecuentes nevadas, por ejemplo. También, el diseño de un jardín con mucho de espontáneo, que daba adecuado realce a la vivienda.
Terán (1880-1938) adoraba Villa Nougués. Varios de sus nueve hijos nacieron en esa casa. Las tradiciones familiares indicaban el lugar donde le gustaba aislarse, para leer y escribir. La serranía ejercía sobre su espíritu una verdadera fascinación, como lo testimonian muchos párrafos en sus obras.
En el prólogo de "Voces campesinas" (1925) revelaba que escribió ese libro en Villa Nougués. Aseguraba que "desde la cumbre de la montaña se ve mejor" y que "cuando se desciende a los trajines del valle, donde pululan los hombres y las ambiciones, se trae los ojos ungidos por la luminosidad montañera".
Terán edificó la casa en 1912, cuando Villa Nougués apenas tenía una década de fundada. Como ocurría con todas las residencias de la villa, buscó otorgarle las mejores vistas hacia el bajo y la ciudad desde la galería principal. La construcción expresaba los gustos pintoresquistas de la época.
El arquitecto Carlos Ricardo Viola subraya como notable el uso generoso de esa piedra tan particular que existe en la zona; el característico aljibe con aires normandos; el fino trabajo de madera en su interior, con reminiscencias claramente centro-europeas; los techos pronunciados para permitir que se deslizasen las frecuentes nevadas, por ejemplo. También, el diseño de un jardín con mucho de espontáneo, que daba adecuado realce a la vivienda.
Terán (1880-1938) adoraba Villa Nougués. Varios de sus nueve hijos nacieron en esa casa. Las tradiciones familiares indicaban el lugar donde le gustaba aislarse, para leer y escribir. La serranía ejercía sobre su espíritu una verdadera fascinación, como lo testimonian muchos párrafos en sus obras.
En el prólogo de "Voces campesinas" (1925) revelaba que escribió ese libro en Villa Nougués. Aseguraba que "desde la cumbre de la montaña se ve mejor" y que "cuando se desciende a los trajines del valle, donde pululan los hombres y las ambiciones, se trae los ojos ungidos por la luminosidad montañera".
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