25 Junio 2007 Seguir en 
MADRID.- Hay un lugar en Inglaterra donde la lluvia no sólo es incapaz de aguar la fiesta, sino que la anima. Hablamos del festival de Glastonbury, una de las citas musicales más importantes del verano, que este año reunió a artistas como The Who, Björk, The Chemical Brothers, Artic Monkeys o Fat Boy Slim. Casi 180.000 personas se reunieron en el sur de Inglaterra desde el viernes para ver los conciertos, con un invitado que, como cada año, no podía faltar: el barro.
Y es que Glastonbury se celebra en un terreno que el resto del año sirve para el pastoreo de las vacas de Michael Eavis, el granjero que dio inicio al festival en 1970.
Con el suelo ya de por sí cubierto de tierra, la presencia de la lluvia el lugar lo convierte en una piscina de lodo prácticamente impasable para cualquiera que no vaya armado de unas buenas botas de plástico... de ser posible, altas hasta por encima de la rodilla.No es la primera vez que el festival se convierte en noticia por el lodo y las inundaciones. Las ediciones de 1997, 1998 y 2005 fueron en ese sentido inolvidables, tanto que el año pasado no hubo festival, y para este, el organizador, Michael Eavis, preparó un complejo sistema de drenaje a fin de evitar riadas de agua y para que la capa de barro "no fuera de más de seis u ocho centímetros". Pese a estas medidas, unos 1.200 asistentes al festival han resultado heridos de carácter leve. La mayoría de los heridos ha sufrido esguinces, cortes o contusiones.
Pero a los más de 177.000 asistentes no pareció importarles demasiado el agua o el barro, sino sólo la música y el rock. (Especial)
Y es que Glastonbury se celebra en un terreno que el resto del año sirve para el pastoreo de las vacas de Michael Eavis, el granjero que dio inicio al festival en 1970.
Con el suelo ya de por sí cubierto de tierra, la presencia de la lluvia el lugar lo convierte en una piscina de lodo prácticamente impasable para cualquiera que no vaya armado de unas buenas botas de plástico... de ser posible, altas hasta por encima de la rodilla.No es la primera vez que el festival se convierte en noticia por el lodo y las inundaciones. Las ediciones de 1997, 1998 y 2005 fueron en ese sentido inolvidables, tanto que el año pasado no hubo festival, y para este, el organizador, Michael Eavis, preparó un complejo sistema de drenaje a fin de evitar riadas de agua y para que la capa de barro "no fuera de más de seis u ocho centímetros". Pese a estas medidas, unos 1.200 asistentes al festival han resultado heridos de carácter leve. La mayoría de los heridos ha sufrido esguinces, cortes o contusiones.
Pero a los más de 177.000 asistentes no pareció importarles demasiado el agua o el barro, sino sólo la música y el rock. (Especial)







