Una puesta sobre los hobbits impacta en Londres

La obra, una adaptación de la obra de J.R.R. Tolkien "El señor de los anillos", es una superproducción que contó con un presupuesto millonario. Impresiona por la pirotecnia y los efectos especiales, como por el montaje de un escenario circular giratorio compuesto por 15 plataformas montadas sobre gatos hidráulicos.

UNA TRILOGIA QUE DEJO SU HUELLA EN EL CINE. Los tres filmes, rodados en forma simultánea por Peter Jackson, ganaron varios premios Oscar.
UNA TRILOGIA QUE DEJO SU HUELLA EN EL CINE. Los tres filmes, rodados en forma simultánea por Peter Jackson, ganaron varios premios Oscar.
23 Junio 2007
LONDRES.- Un derroche de efectos especiales, acrobacias e ilusiones que se despliegan tanto en la escena como en la sala es la característica saliente de la comedia musical "El señor de los anillos", adaptación de la trilogía de J.R.R. Tolkien, que fue estrenada en un teatro del West End londinense. Con una producción de 36,97 millones de dólares, se trata de la más importante comedia musical del West End: un derroche de medios que se siente y se ve desde el comienzo.
Cuando aún no se ha levantado el telón, fabricado con lianas y raíces entrelazadas que invaden hasta los primeros palcos, el espectador ya está sumergido en el mundo fantástico de la Tierra Media, y en especial en La Comarca, territorio preferido de los hobbits.
El espectáculo comienza antes del espectáculo: en un preludio de un cuarto de hora los hobbits, criaturas de baja estatura, divierten al público, mientras unas luciérnagas revolotean por todos lados.
En septiembre pasado las audiciones para escoger a los actores que interpretarían a los hobbits estaban limitadas a personas de 1,65 metro de estatura, descalzas. La comedia musical cuenta con un total de 50 personas en escena.
La saga de Frodo y de la Comunidad del Anillo arrastra al espectador en un remolino de tres horas, y se desarrolla en un escenario circular giratorio compuesto por unas 15 plataformas montadas sobre gatos hidráulicos que costó un millón de libras.
Este dispositivo es muy útil para representar el largo periplo hacia el Mordor y su amo, el infame Sauron, y permite con sus cambios de nivel una reproducción asombrosa de la batalla del Abismo de Helm contra los Orcos, y luego, de la batalla final de los Campos del Pelennor.
Los efectos especiales y pirotécnicos hacen que el espectador viva todas esas aventuras desde adentro. De esta forma, al final del combate entre el Balkrog, criatura gigante hecha de sombra y llamas, y el mago Gandalf el gris, una borrasca echa un humo caliente y opaco sobre el público que luego es arrastrado a un abismo de lava.
Y lo peor, en la corta pausa entre los actos 2 y 3, una banda de Orcos terribles se desliza subrepticiamente entre las filas en momentos en que la sala está aún a oscuras.
"Varias mujeres huyeron despavoridas buscando la salida y gritando que unas criaturas vestidas de negro corrían entre las butacas", escribió el "Evening Standard" al comienzo de los pre-estrenos en mayo, y pasó así por encima de la tradición según la cual el crítico sólo se expresa después del estreno del espectáculo.
"La danza era fantástica y las acrobacias eran increíbles", declaró un espectador al diario "Daily Telegraph".
Además de los Orcos montados sobre resortes para acentuar su bestialidad en los desplazamientos, los "actores-árboles gigantes" de la jungla de Fangorn andan sobre zancos de tres metros y la princesa elfo Galadriel baja del cielo volando en un rayo de luz. (DPA)

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