Zamba Quipildor presentará la "Misa Criolla" en la Catedral

La obra cumbre de Ariel Ramírez será interpretada nuevamente en Tucumán, junto con el Coro Estable de la provincia. La función se realizará a beneficio del Hogar Juvenil General Manuel Belgrano.

OTRA VEZ EN TUCUMAN. Zamba Quipildor fue uno de los prinicipales difusores de la “Misa Criolla” en Europa. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
OTRA VEZ EN TUCUMAN. Zamba Quipildor fue uno de los prinicipales difusores de la “Misa Criolla” en Europa. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
17 Junio 2007
La “Misa Criolla”, de Ariel Ramírez, volverá a presentarse en Tucumán, de la mano del cantante Zamba Quipildor.
La función, que tendrá entrada libre, se realizará esta noche, a las 21.30, en la Iglesia Catedral. En la oportunidad, el destacado folclorista se presentará junto al Coro Estable de la provincia, en una función a total beneficio del Hogar Juvenil General Manuel Belgrano  y que cuenta con el auspicio del Ente Cultural de la provincia.
Esta no es la primera vez que Quipildor canta la “Misa Criolla” junto al Coro Estable. En otras oportunidades, el folclorista se presentó en la plaza Independencia con esta obra que conmueve y emociona al público de todas las edades.

La historia
La idea de la “Misa Criolla” apareció en la mente de Ariel Ramírez en 1951, cuando vivía en Alemania. El disparador fue la historia de dos monjas, Elizabeth y Regina Bruckner, que le pasaban comida clandestinamente a un grupo de judíos recluidos en un campo de concentración. A ellas les dedicó la obra el gran pianista argentino.
La “Misa Criolla” ha reunido la vocación creadora y la emoción interpretativa de muchos hombres y mujeres que han dado testimonio de la perenne vigencia con que se vivifica un misterio de amor, al que se puede cantar con voces propias, vernáculas, porque su dimensión no admite fronteras.
Uno de los principales difusores de la obra en el mundo es justamente Zamba Quipildor. El cantante nació en Jujuy y, cuando aún era niño, sus padres se trasladaron a la provincia de Salta, donde creció entre bagualeros. Sus condiciones naturales para el canto lo impulsaron a iniciar una carrera profesional y se radicó en Buenos Aires.  En 1974 Ariel Ramírez lo escuchó por primera vez y lo incorporó como solista para su “Misa Criolla”, originalmente escrita para dos voces, dado que Zamba Quipildor podía interpretarla en virtud de su peculiar tono de voz y amplio registro. El debut se produjo al año siguiente en el “Festival Internacional de Sorrento” y siguió luego con una gira por Italia con el coro “Los Madrigalistas de Bucarest”, culminando con una memorable presentación en la Basílica de Santa Sabina en Roma.

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