El líder de Pro ante el volcán porteño

La máxima preocupación de Macri no es ahora la campaña presidencial sino un problema tan complejo como la inseguridad y el caos callejero que afecta a la ciudad. Por Angel Anaya - Columnista.

16 Junio 2007
BUENOS AIRES.- “No estamos en ninguna campaña nacional, sino en otra que puede ser fundamental para el país”, ha dicho Mauricio Macri, tratando de desinflar algunos títulos que pudieran ser interpretados como un ambicioso y prematuro intento de usar a los porteños como trampolín. Por lo demás, su compañera Gabriela Michetti no lo aceptaría.
Esos títulos y especulaciones están diciendo otra cosa subconscientemente, y es que la fórmula de Pro tiene ya un nivel de aceptación inalcanzable. A ello se debería que Kirchner haya dejado a Filmus con mayor capacidad de iniciativa, al bajar la campaña de agresiones al apellido Macri. Al candidato oficialista le cayó como un ácido gástrico la presencia junto a él en un acto villero de Hebe de Bonafini con su locuaz artillería pesada y la ulterior visita a la Casa Rosada. La gran mayoría de quienes viven en esa villa no tienen domicilio porteño, mientras en su ámbito también se había impuesto Macri en la primera ronda, por lo que el costo pudo haber sido más significativo que el producto. La máxima preocupación del líder de Pro no es ahora la campaña presidencial sino un problema tan complejo como la inseguridad y el caos callejero que afecta a la Ciudad autónoma, sin disponer de Policía y tener que solicitársela a la Casa Rosada cada vez que se la requiera.
El proyecto oficialista remitido al Congreso confiere un plazo de seis meses para que el jefe de Gobierno porteño negocie esa situación con la Casa Rosada. Es decir, que si Macri llega a serlo, como aquí se espera, deberá tratarlo con Kirchner, por lo que debería cuidarse antes de sumarse a la campaña presidencial opositora, para evitar que la ciudad autónoma no sea un infierno a cada rato ante la relativa pasividad del Ministerio del Interior.

Con el dogal al cuello
Ese es el dilema que tiene en su horizonte el opositor más fuerte que enfrenta el kirchnerismo hasta el momento en las urnas. El proyecto oficialista sobre la Policía llega después de cuatro años de gestión presidencial sin señal alguna para derogar la famosa Ley Cafiero o, al menos, hacerle unos retoques amortiguadores en un Congreso con mayoría propia y disciplinada.
Con ese dogal al cuello político tuvo Kirchner a Ibarra y a Telerman para asegurarse sus docilidades, pero la ciudad es ahora bastante más volcánica que en aquellos tiempos y la Policía Federal más remisa en lo que concierne al orden público. “Si Macri quiere mano dura, con nosotros no la va a tener”, expresa uno de los funcionarios a los que se le confió la relación de ese proyecto anunciado esta semana por Daniel Filmus. (De nuestra Sucursal)