14 Junio 2007 Seguir en 
Todos los años, los tucumanos tenemos la posibilidad de cambiar la realidad adversa, de apostar a la vida tomando las medidas de prevención adecuadas para protegerla. En época de zafra, las rastras cañeras suelen ser sinónimo de tragedia. Las estadísticas son elocuentes: un promedio de 40 muertos y 360 heridos dejan cada año los 300 accidentes con rastras cañeras que se producen en las rutas tucumanas, según datos proporcionados por la Dirección de Emergencias. En 2005, sólo en la tercera semana de setiembre tres personas murieron y 18 resultaron heridas por esa causa. La prohibición de que circulen rastras durante la noche por tres rutas nacionales (9, 38, 157) generó ese año un duro debate; los cañeros argumentaron que no podían mantener inmovilizado el transporte de caña durante 12 horas. La norma se flexibilizó y la prohibición se redujo al horario comprendido entre las 18 y las 23, considerado de tránsito más caudaloso.
Esta nueva edición de la zafra reactualiza los peligros en el tránsito de la ruta nacional 38. Alrededor de 7.000 vehículos diarios transitan por la tristemente célebre carretera, y a estos se suman los transportes cañeros: rastras tiradas por camiones, por tractores y por caballos. El tránsito se vuelve lento a causa de la estrechez de la 38 y se forman filas interminables de rodados. Esta situación induce a menudo a los automovilistas a perder la paciencia, y, en el afán de sobrepasar los vehículos lentos, pueden accidentarse si no impera la prudencia. Los caminos secundarios y terciarios, que podrían ayudar a descomprimir la ruta 38, permanecen deteriorados a raíz de los anegamientos que sufrieron durante el verano, según admitió el director provincial de Transporte. A comienzos de abril, productores cañeros del sur tucumano expresaron su preocupación por las demoras en la reparación de caminos destruidos por las últimas inundaciones. En esa ocasión, el gobernador anunció que en junio iba a salir una licitación por U$S 20 millones para reparar las carreteras en mal estado. Dijo también que la Provincia estaba trabajando para adecuar los caminos, pero remarcó que las lluvias habían impedido un avance sostenido de las obras, lo que tornaba improbable que todas las rutas quedaran listas hasta la zafra. "Es una deuda pendiente, que quedará saldada con los U$S 20 millones que tenemos previsto invertir para dejar todos los caminos en óptimas condiciones", afirmó en ese entonces.
Las autoridades de Transporte de la Provincia afirmaron que están decididas a hacer todo lo posible para reducir el número de accidentes en la 38. El titular de la repartición aseguró que les pidieron a los factores de la actividad azucarera el cumplimiento estricto de las normas para el transporte cañero. Les advirtieron -según el funcionario- que van a ser inflexibles en todo lo referido a la seguridad. Según dijo, a diario se instalan en esa carretera entre 12 y 14 controles, algunos de los cuales son móviles.
En enero pasado, nuestro diario dio a conocer un estudio realizado por la asociación civil "Luchemos por la vida", en el que se señalaba que durante 2006 fueron 207 las víctimas mortales en accidentes de tránsito en la provincia, mientras que en 2005 murieron 206. El informe sigue siendo más que preocupante, porque el año pasado se había incorporado una nueva normativa, pero aun así no se consiguió disminuir la cantidad de muertos respecto de 2005.
La ruta nacional 38 continúa siendo sinónimo de muerte. Que eso cambie dependerá de que los conductores se concienticen y respeten las normas, y de que las autoridades controlen sin respiro y apliquen las penalidades con rigor a los infractores.
Esta nueva edición de la zafra reactualiza los peligros en el tránsito de la ruta nacional 38. Alrededor de 7.000 vehículos diarios transitan por la tristemente célebre carretera, y a estos se suman los transportes cañeros: rastras tiradas por camiones, por tractores y por caballos. El tránsito se vuelve lento a causa de la estrechez de la 38 y se forman filas interminables de rodados. Esta situación induce a menudo a los automovilistas a perder la paciencia, y, en el afán de sobrepasar los vehículos lentos, pueden accidentarse si no impera la prudencia. Los caminos secundarios y terciarios, que podrían ayudar a descomprimir la ruta 38, permanecen deteriorados a raíz de los anegamientos que sufrieron durante el verano, según admitió el director provincial de Transporte. A comienzos de abril, productores cañeros del sur tucumano expresaron su preocupación por las demoras en la reparación de caminos destruidos por las últimas inundaciones. En esa ocasión, el gobernador anunció que en junio iba a salir una licitación por U$S 20 millones para reparar las carreteras en mal estado. Dijo también que la Provincia estaba trabajando para adecuar los caminos, pero remarcó que las lluvias habían impedido un avance sostenido de las obras, lo que tornaba improbable que todas las rutas quedaran listas hasta la zafra. "Es una deuda pendiente, que quedará saldada con los U$S 20 millones que tenemos previsto invertir para dejar todos los caminos en óptimas condiciones", afirmó en ese entonces.
Las autoridades de Transporte de la Provincia afirmaron que están decididas a hacer todo lo posible para reducir el número de accidentes en la 38. El titular de la repartición aseguró que les pidieron a los factores de la actividad azucarera el cumplimiento estricto de las normas para el transporte cañero. Les advirtieron -según el funcionario- que van a ser inflexibles en todo lo referido a la seguridad. Según dijo, a diario se instalan en esa carretera entre 12 y 14 controles, algunos de los cuales son móviles.
En enero pasado, nuestro diario dio a conocer un estudio realizado por la asociación civil "Luchemos por la vida", en el que se señalaba que durante 2006 fueron 207 las víctimas mortales en accidentes de tránsito en la provincia, mientras que en 2005 murieron 206. El informe sigue siendo más que preocupante, porque el año pasado se había incorporado una nueva normativa, pero aun así no se consiguió disminuir la cantidad de muertos respecto de 2005.
La ruta nacional 38 continúa siendo sinónimo de muerte. Que eso cambie dependerá de que los conductores se concienticen y respeten las normas, y de que las autoridades controlen sin respiro y apliquen las penalidades con rigor a los infractores.







