11 Junio 2007 Seguir en 
Las opciones en cuanto a lugares para hacer actividades físicas de índole recreativa o con fines de salud existen en el Gran San Miguel de Tucumán y se pueden encontrar fundamentalmente en la capital y en Yerba Buena. Lo que no tiene tan buen panorama son las condiciones en las que se encuentra buena parte de ellas, ya sea por la inacción, por la imprevisión o por la falta de control de quienes deben efectuar el mantenimiento. Pero también tiene su incidencia la desaprensiva actitud de los vándalos, que arruinan lo que se hace o arrojan basura en los sitios reservados para estas prácticas.
El creciente interés de los tucumanos por efectuar actividades físicas no competitivas pasó de ser un fenómeno a una saludable realidad de todos los días. A primera hora de la mañana, a la siesta o por la noche, miles de ellos se dirigen a los sitios donde pueden realizar distintos trabajos. Gente de todas las edades efectúa caminatas y trotes, transita en bicicleta o realiza distintos ejercicios por decisión o gusto personal o también por prescripción médica.
No se puede negar que el municipio capitalino hace grandes esfuerzos para mantener a la mayor parte del parque 9 de Julio en condiciones para que, entre otras cosas, los deportistas puedan llevar adelante sus actividades. Igual concepto le cabe al predio del parque Guillermina, que en los últimos tiempos fue revalorizado como un paseo público. Incluso en algunos, como el Avellaneda, se mejoró ostensiblemente la iluminación en beneficio, entre otros, de aquellos que salen a caminar o a correr.
Sin embargo, siempre quedan aspectos que no son atendidos adecuadamente. Uno de ellos es el de la basura, el que, pese a contar con una nueva legislación que castiga a los infractores, aún está lejos de resolverse. Este problema, más el de los pastos altos, es uno de los puntos más débiles de ciertas zonas; por ejemplo, la que ocupa el clausurado autódromo, un lugar prácticamente olvidado.
Si al tema de la basura ciertamente se lo puede calificar de problema cultural, igual definición le cabe a la actitud permanente de no cuidar ciertas infraestructuras, por más mínimas que estas sean. Uno de esos ejemplos es el de las denominadas pistas de salud, que muchas veces tienen corta duración porque se les rompen sus elementos. Y cuando esto ocurre, sufren demoras en ser reparados.
Por otro lado, en una ciudad con un tránsito cada día más intenso, aquellos que eligen andar en bicicleta (por deporte o por necesidad) prácticamente no tienen por dónde transitar. Una paradoja se da incluso en la zona del Canal Norte, en el límite con Yerba Buena: allí se trazó una bicisenda, pero esta también es ocupada por los peatones, por lo que pierde su fin.
Precisamente en Yerba Buena, las cosas tienen un perfil similar. Las avenidas Aconquija y Perón son las preferidas por los practicantes de actividades físicas. Incluso, la segunda cuenta con una extensa bicisenda y numerosas pistas de salud. Pero no tienen todo el mantenimiento que debieran, al menos desde el punto de vista de la continuidad. A esto hay que agregarle que en los últimos tiempos se sumaron varios casos de inseguridad.
Queda claro que son muchos los ciudadanos que se volcaron a efectuar actividades físicas; pero también, que los sitios para realizarlas no son suficientes o no están en su mayoría en condiciones óptimas. Sin dudas, el tema adquiere un valor relevante desde varios puntos de vista, sobre todo de la salud, lo cual debería ser tomado con la seriedad del caso por las autoridades. No basta con buenas intenciones o trabajos hechos a medias. Sí, con una mejora en la actitud con la que se atiende el asunto.
El creciente interés de los tucumanos por efectuar actividades físicas no competitivas pasó de ser un fenómeno a una saludable realidad de todos los días. A primera hora de la mañana, a la siesta o por la noche, miles de ellos se dirigen a los sitios donde pueden realizar distintos trabajos. Gente de todas las edades efectúa caminatas y trotes, transita en bicicleta o realiza distintos ejercicios por decisión o gusto personal o también por prescripción médica.
No se puede negar que el municipio capitalino hace grandes esfuerzos para mantener a la mayor parte del parque 9 de Julio en condiciones para que, entre otras cosas, los deportistas puedan llevar adelante sus actividades. Igual concepto le cabe al predio del parque Guillermina, que en los últimos tiempos fue revalorizado como un paseo público. Incluso en algunos, como el Avellaneda, se mejoró ostensiblemente la iluminación en beneficio, entre otros, de aquellos que salen a caminar o a correr.
Sin embargo, siempre quedan aspectos que no son atendidos adecuadamente. Uno de ellos es el de la basura, el que, pese a contar con una nueva legislación que castiga a los infractores, aún está lejos de resolverse. Este problema, más el de los pastos altos, es uno de los puntos más débiles de ciertas zonas; por ejemplo, la que ocupa el clausurado autódromo, un lugar prácticamente olvidado.
Si al tema de la basura ciertamente se lo puede calificar de problema cultural, igual definición le cabe a la actitud permanente de no cuidar ciertas infraestructuras, por más mínimas que estas sean. Uno de esos ejemplos es el de las denominadas pistas de salud, que muchas veces tienen corta duración porque se les rompen sus elementos. Y cuando esto ocurre, sufren demoras en ser reparados.
Por otro lado, en una ciudad con un tránsito cada día más intenso, aquellos que eligen andar en bicicleta (por deporte o por necesidad) prácticamente no tienen por dónde transitar. Una paradoja se da incluso en la zona del Canal Norte, en el límite con Yerba Buena: allí se trazó una bicisenda, pero esta también es ocupada por los peatones, por lo que pierde su fin.
Precisamente en Yerba Buena, las cosas tienen un perfil similar. Las avenidas Aconquija y Perón son las preferidas por los practicantes de actividades físicas. Incluso, la segunda cuenta con una extensa bicisenda y numerosas pistas de salud. Pero no tienen todo el mantenimiento que debieran, al menos desde el punto de vista de la continuidad. A esto hay que agregarle que en los últimos tiempos se sumaron varios casos de inseguridad.
Queda claro que son muchos los ciudadanos que se volcaron a efectuar actividades físicas; pero también, que los sitios para realizarlas no son suficientes o no están en su mayoría en condiciones óptimas. Sin dudas, el tema adquiere un valor relevante desde varios puntos de vista, sobre todo de la salud, lo cual debería ser tomado con la seriedad del caso por las autoridades. No basta con buenas intenciones o trabajos hechos a medias. Sí, con una mejora en la actitud con la que se atiende el asunto.







