10 Junio 2007 Seguir en 
El joven que está pálido porque no puede salir
Tiene 14 años y desde hace más de casi tres meses que se encuentra encerrado en una celda del Instituto Roca. "Chanchín" fue internado en ese lugar, acusado de haber acabado con la vida de Edgard Salinas, de 17, años en marzo pasado.
"Cuando lo trajeron, no podíamos creer que él hubiera hecho algo así. Es un niño", señaló la fiscal Adriana Reynoso Cuello, que investiga el caso. El menor, por cuestiones de seguridad, fue separado de los otros internos del Roca. "Tenemos miedo por su futuro. Casi no ve el sol y los psicólogos que lo asisten recomiendan que debe salir a, por lo menos dar una vuelta porque hasta perdió el color de la piel", explicó una fuente que trabaja con el juez de Menores Raúl Ruiz.
El deseo de los profesionales no será sencillo de cumplir. La familia de la víctima amenazó con hacer justicia por mano propia el día que salga del Roca. "Un día, un pariente de Salinas se apareció por la ventana del juez Ruiz y, de manera categórica, le dijo que mataría a ?Chanchín? si lo dejaba en libertad", concluyó una alta fuente judicial.
Una balacera que terminó en tragedia
La escena fue digna de un filme de guerra entre bandas de gangsters. Dos hombres ingresaron a un domicilio para acabar con la vida del líder de un grupo. Pero nunca se imaginaron que allí estaría "Juanqui", un menor de 16 años, con una pistola 11.25, con la que les disparó ni bien cruzaron la puerta. En la balacera, perdió la vida José Mascareño, de 61 años.
El supuesto autor del disparo no estaba solo, se encontraba con su amigo "El Mocho", y con la novia de este, "Janet", ambos de 15 años. Los investigadores aún no pudieron determinar si estos adolescentes participaron en el tiroteo, pero sí que la joven salvó milagrosamente su vida, ya que una bala le rozó la quijada.
"Juanqui" no es un joven desconocido por la Policía. Tiene antecedentes por robo agravado, y su hermano "Lolo" fue condenado por ser pirata del asfalto. Los investigadores aseguran que integra el grupo de "Joshela" que está enfrentado con el de "Fernet". La disputa armada habría sido generada por el dominio territorial de los barrios Los Vázquez y Sargento Lai.
La insólita reacción de un adolescente
Nunca antes tuvo problemas con la Ley, pero sí fue víctima de varios asaltos. En el último de ellos, un joven ingresó a su domicilio, y lo redujo, junto con sus dos hermanos menores para llevarse todos los elementos de valor que tenían. Este hecho, por lo violento, quedó grabada en la memoria del adolescente de 16 años.
Un domingo como cualquier otro, la hermana del joven se encontraba en la puerta de la casa. Dos chicos, que se movilizaban en una moto, después de amenazarla con un arma de fuego, le quitaron el celular. El padre de la adolescente y sus dos hijos fueron tras los pasos del supuesto asaltante, Gonzalo Pascual Sánchez.
Lo alcanzaron a las pocas cuadras y, después de derribarlo de la motocicleta, el joven que estaba harto de ser víctima de robos, según confirmaron fuentes judiciales, identificó al asaltante como aquel que lo había hecho sufrir en el asalto a su casa. Según el testimonio de varios menores, tomó el arma y disparó contra Sánchez, que murió a las pocas horas.
Cumplieron con su promesa de venganza
Es una típica historia de venganza entre grupos de adolescentes. "El Porteño" y "El Chori" ultimaron de un disparo en la cabeza a Franco Maximiliano "Amuleto" Oviedo, en un hecho que desnudó las peleas entre bandas de los barrios Lola Mora, ex Aeropuerto e Hipódromo.
La víctima, según confirmaron fuentes judiciales, junto con un grupo de amigos, atacó a "El Porteño". El agresor no sólo lo golpeó salvajemente, sino que además disparó varias veces su arma, pero por una falla mecánica, los proyectiles nunca salieron.
"El Porteño" y "El Chori" prometieron vengarse del ataque. Cumplieron su palabra el viernes 27 de abril. Interceptaron a "Amuleto" cuando se trasladaba en bicicleta y le dispararon en la cabeza.
"El Porteño", por disposición de la Justicia, fue trasladado a una clínica de rehabilitación en Buenos Aires y su cómplice espera ser llevado a una clínica que está ubicada en la provincia de Catamarca. Una vez que finalicen el tratamiento, regresarán a la provincia para ser enjuiciados.
"Monito" se encuentra en un hogar modelo. Dejó de consumir drogas y se gana la vida produciendo masas y galletas que luego vende en las calles bajo la custodia de sus tutores. "El cambio que se ha producido en él es sorprendente. Fue un proceso muy largo, pero no podemos negar que dieron muy buenos resultados", explicó una fuente de Tribunales.
"Cheito", en cambio, con la autorización de la jueza de Menores Nora Wexler, viajó a La Rioja, donde vive su madre. Allí, de acuerdo con la versión oficial, habría conseguido trabajo y continúa firme en su lucha por no volver a cometer delitos.
En la Justicia hay un caso emblemático: es el del acusado del crimen de Emanuel Alvarez. Este joven, de 16 años, se encuentra en libertad, a pesar de que los familiares de la víctima reclaman a la Justicia que sea encerrado nuevamente en el Instituto Roca.
El acusado del homicidio, por disposición de la jueza Wexler, fue retirado del hogar paterno y se encuentra bajo el cuidado de una tía. Asiste a clases y, de acuerdo con las fuentes consultadas, practica una vez por semana fútbol. También está obligado asistir a talleres contra la violencia y a terapia psicológica.
"El comportamiento de este joven es ejemplar. Ha demostrado con creces que, por su conducta, puede estar perfectamente cumpliendo medidas tutelares", explicó un informe de los trabajadores sociales que periódicamente lo están controlando.
Fuentes judiciales confirmaron además que varios de los menores que están vinculados en homicidios que se registraron en los últimos años han recibido tratamiento de rehabilitación en clínicas de todo el país. "Alejarlos de las drogas es uno de los primeros pasos que debemos dar. El tratamiento depende del nivel de adicción que padecen", explicó un trabajador social.
Tiene 14 años y desde hace más de casi tres meses que se encuentra encerrado en una celda del Instituto Roca. "Chanchín" fue internado en ese lugar, acusado de haber acabado con la vida de Edgard Salinas, de 17, años en marzo pasado.
"Cuando lo trajeron, no podíamos creer que él hubiera hecho algo así. Es un niño", señaló la fiscal Adriana Reynoso Cuello, que investiga el caso. El menor, por cuestiones de seguridad, fue separado de los otros internos del Roca. "Tenemos miedo por su futuro. Casi no ve el sol y los psicólogos que lo asisten recomiendan que debe salir a, por lo menos dar una vuelta porque hasta perdió el color de la piel", explicó una fuente que trabaja con el juez de Menores Raúl Ruiz.
El deseo de los profesionales no será sencillo de cumplir. La familia de la víctima amenazó con hacer justicia por mano propia el día que salga del Roca. "Un día, un pariente de Salinas se apareció por la ventana del juez Ruiz y, de manera categórica, le dijo que mataría a ?Chanchín? si lo dejaba en libertad", concluyó una alta fuente judicial.
Una balacera que terminó en tragedia
La escena fue digna de un filme de guerra entre bandas de gangsters. Dos hombres ingresaron a un domicilio para acabar con la vida del líder de un grupo. Pero nunca se imaginaron que allí estaría "Juanqui", un menor de 16 años, con una pistola 11.25, con la que les disparó ni bien cruzaron la puerta. En la balacera, perdió la vida José Mascareño, de 61 años.
El supuesto autor del disparo no estaba solo, se encontraba con su amigo "El Mocho", y con la novia de este, "Janet", ambos de 15 años. Los investigadores aún no pudieron determinar si estos adolescentes participaron en el tiroteo, pero sí que la joven salvó milagrosamente su vida, ya que una bala le rozó la quijada.
"Juanqui" no es un joven desconocido por la Policía. Tiene antecedentes por robo agravado, y su hermano "Lolo" fue condenado por ser pirata del asfalto. Los investigadores aseguran que integra el grupo de "Joshela" que está enfrentado con el de "Fernet". La disputa armada habría sido generada por el dominio territorial de los barrios Los Vázquez y Sargento Lai.
La insólita reacción de un adolescente
Nunca antes tuvo problemas con la Ley, pero sí fue víctima de varios asaltos. En el último de ellos, un joven ingresó a su domicilio, y lo redujo, junto con sus dos hermanos menores para llevarse todos los elementos de valor que tenían. Este hecho, por lo violento, quedó grabada en la memoria del adolescente de 16 años.
Un domingo como cualquier otro, la hermana del joven se encontraba en la puerta de la casa. Dos chicos, que se movilizaban en una moto, después de amenazarla con un arma de fuego, le quitaron el celular. El padre de la adolescente y sus dos hijos fueron tras los pasos del supuesto asaltante, Gonzalo Pascual Sánchez.
Lo alcanzaron a las pocas cuadras y, después de derribarlo de la motocicleta, el joven que estaba harto de ser víctima de robos, según confirmaron fuentes judiciales, identificó al asaltante como aquel que lo había hecho sufrir en el asalto a su casa. Según el testimonio de varios menores, tomó el arma y disparó contra Sánchez, que murió a las pocas horas.
Cumplieron con su promesa de venganza
Es una típica historia de venganza entre grupos de adolescentes. "El Porteño" y "El Chori" ultimaron de un disparo en la cabeza a Franco Maximiliano "Amuleto" Oviedo, en un hecho que desnudó las peleas entre bandas de los barrios Lola Mora, ex Aeropuerto e Hipódromo.
La víctima, según confirmaron fuentes judiciales, junto con un grupo de amigos, atacó a "El Porteño". El agresor no sólo lo golpeó salvajemente, sino que además disparó varias veces su arma, pero por una falla mecánica, los proyectiles nunca salieron.
"El Porteño" y "El Chori" prometieron vengarse del ataque. Cumplieron su palabra el viernes 27 de abril. Interceptaron a "Amuleto" cuando se trasladaba en bicicleta y le dispararon en la cabeza.
"El Porteño", por disposición de la Justicia, fue trasladado a una clínica de rehabilitación en Buenos Aires y su cómplice espera ser llevado a una clínica que está ubicada en la provincia de Catamarca. Una vez que finalicen el tratamiento, regresarán a la provincia para ser enjuiciados.
En un hogar modelo tratan de encontrar su rumbo en la vida
"Monito" es un joven de 17 años que durante mucho tiempo, estuvo vinculado a robos agravados. Pero el año pasado cobró notoriedad cuando, junto a su amigo "Cheito", disparó contra el cadete Lucas Agüero Quiroz, que murió después de una larga agonía. Ahora, ambos jóvenes, totalmente alejados de la calle, tratan de reencontrar el rumbo de sus vidas."Monito" se encuentra en un hogar modelo. Dejó de consumir drogas y se gana la vida produciendo masas y galletas que luego vende en las calles bajo la custodia de sus tutores. "El cambio que se ha producido en él es sorprendente. Fue un proceso muy largo, pero no podemos negar que dieron muy buenos resultados", explicó una fuente de Tribunales.
"Cheito", en cambio, con la autorización de la jueza de Menores Nora Wexler, viajó a La Rioja, donde vive su madre. Allí, de acuerdo con la versión oficial, habría conseguido trabajo y continúa firme en su lucha por no volver a cometer delitos.
En la Justicia hay un caso emblemático: es el del acusado del crimen de Emanuel Alvarez. Este joven, de 16 años, se encuentra en libertad, a pesar de que los familiares de la víctima reclaman a la Justicia que sea encerrado nuevamente en el Instituto Roca.
El acusado del homicidio, por disposición de la jueza Wexler, fue retirado del hogar paterno y se encuentra bajo el cuidado de una tía. Asiste a clases y, de acuerdo con las fuentes consultadas, practica una vez por semana fútbol. También está obligado asistir a talleres contra la violencia y a terapia psicológica.
"El comportamiento de este joven es ejemplar. Ha demostrado con creces que, por su conducta, puede estar perfectamente cumpliendo medidas tutelares", explicó un informe de los trabajadores sociales que periódicamente lo están controlando.
Fuentes judiciales confirmaron además que varios de los menores que están vinculados en homicidios que se registraron en los últimos años han recibido tratamiento de rehabilitación en clínicas de todo el país. "Alejarlos de las drogas es uno de los primeros pasos que debemos dar. El tratamiento depende del nivel de adicción que padecen", explicó un trabajador social.
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