La OIT urgió a avanzar en la reforma sindical

09 Junio 2007
Como preveíamos días atrás, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), con sede en Ginebra, ha “urgido” al Gobierno nacional a otorgarle personería gremial a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). A esos efectos, la solicitud incluye reformas de la Ley de Asociaciones Profesionales, consecuentes con las normas del Convenio 87 del organismo de las Naciones Unidas sobre libertad sindical. El debate, imprevisto por la delegación oficial argentina que encabeza el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, e integran autoridades de la CGT y empresarios, fue planteado por el titular de la CTA, Hugo Yaski, y ha sido el más polémico sobre la misma cuestión de las últimas asambleas; al punto que el ministro se comprometió a convocar una reunión de partes para considerar el tema.
La respuesta de la CGT fue que en nuestro país existe libertad sindical y que la agremiación de los trabajadores es libre; tradicional argumento que alude a la afiliación, pero no a la asociación que establece nuestra Constitución (Artículo 14 bis). La CGT dispone por ello de facultades que no tiene la CTA, como la de negociar salarios y recaudar los aportes laborales de los trabajadores, amén de otras concesiones.
La pluralidad sindical, establecida por el Convenio 87 y por una serie de declaraciones internacionales incluidas en nuestra Carta Magna, se refiere precisamente a la asociación libre y democrática que implica el pluralismo. En esas condiciones, es posible que los sectores gremiales organizados igualitariamente mantengan generalmente identificaciones políticas, algo que no ocurre en nuestro país en razón de la personería gremial excluyente.
Precisamente, mientras se producía esa situación en la OIT, la dirigencia de la CGT se identificaba nuevamente con el Gobierno para la campaña del ballottage en la Ciudad de Buenos Aires a favor del candidato oficialista. El régimen de unicato, como comúnmente se denomina el sistema corporativo actual, debería ser neutral políticamente, pero la CGT tiene una identificación pública y de origen con el Partido Justicialista, lo cual fue observado en el transcurso del debate en la OIT
La agenda de la asamblea anual del organismo había sido integrada por un temario laboral y social muy general, por lo cual la delegación oficial argentina propulsó una invitación a la senadora por Buenos Aires y primera dama, Cristina Fernández de Kirchner, quien debe pronunciar un discurso la semana próxima, exposición trascendente, cuando se fortalecen las versiones oficiosas sobre su candidatura presidencial. No estaba previsto el sorpresivo debate tras el que se urgió la reforma democratizadora del sistema sindical argentino, por lo que ahora se espera que cuando la eventual candidata oficialista concurra a Ginebra, como se anunció, difícilmente podrá ignorar una opinión sobre el problema planteado sobre el régimen legal. Cuestión difícil de eludir, ciertamente, después de que el presidente Kirchner no propulsó en cuatro años de gestión, su promesa inicial de revisar la situación de un sector del gremialismo nacional formado por alrededor de 2.000 sindicatos sindicatos y una central con personería jurídica que carecen de personería gremial, un artilugio discriminatorio y virtual pasaporte en posesión de la CGT.
Esta le permite, gracias a su fidelidad partidaria, incluso obtener recursos del poder político, y es conocido que maneja el sistema de obras sociales de sus integrantes con muy escaso control, así las públicas presiones del gremio de su secretario general sobre empresas afines.

Tamaño texto
Comentarios