Los nuevos adoradores del dios sol

En la semana que pasó, la actividad productiva argentina estuvo a merced del clima. Impacto de la falta de inversiones en un sector clave, como es el de la energía. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.

04 Junio 2007
Si un habitante del antiguo Egipto hubiera tenido la oportunidad de viajar por el tiempo y hubiera visitado la semana pasada la Argentina, probablemente no se habría sorprendido demasiado por los cambios. Tal vez habría mirado con sorpresa los avances tecnológicos, pero algo le habría resultado familiar. "En definitiva, en esta época siguen adorando al dios sol, como nosotros", habría pensado.
Aunque parezca increible, en la Argentina del siglo XXI los más altos funcionarios del Gobierno nacional -en especial, del cuestionado Ministerio de Planificación Federal- rezaron durante varios días para que salga el sol. Y no era para menos: las bajísimas temperaturas que se registraron pusieron en evidencia lo endeble del sistema energético argentino, pese a que desde hace varios años que se viene atravesando una crisis en esta área clave.
La Argentina enfrenta un cuello de botella en materia de energía desde al menos 2004, cuando debió importar fueloil venezolano en forma perentoria para evitar una escasez de gas, e importar el fluido desde Bolivia para cubrir la demanda. La economía del país registra un fuerte crecimiento económico y acumula cuatro años de expansión a tasas superiores al 8% anual. Pero la inversión en infraestructura no acompañó ese ritmo y muchos analistas alertan desde hace meses sobre eventuales problemas en la oferta energética.
De reflejos rápidos, apenas se supo sobre las restricciones de gas para las industrias -a las que luego se sumaron las de electricidad- el secretario de Desarrollo Productivo, José Ignacio Lobo Viaña, y el asesor del área Luis Mentz, convocaron de inmediato a los industriales tucumanos para ponerlos al tanto de la situación. En realidad, poco podían hacer los funcionarios provinciales ante una crisis nacional, pero al menos demostraron sintonía fina, dado que las actividades industriales de Tucumán son estacionales y este es un momento clave en lo que a producción se refiere. Mientras duró la interrupción del servicio, Lobo Viaña y Mentz hablaron todos los días con los responsables nacionales del área energética para conocer la evolución del problema, y de inmediato trasladaban la información a las empresas damnificadas por los cortes. Aunque de ninguna manera es posible prever lo que puede ocurrir con la cuestión energética en los próximos meses, ya que la situación de la semana pasada podría repetirse durante el invierno, Lobo Viaña y Mentz se proponen dejar en claro en Buenos Aires que las industrias tucumanas deben formar parte de la lista de sectores priorizados a la hora de decidir el suministro de energía. Los argumentos son que día que no se produce es día que se pierde, al menos en los ingenios y en las citrícolas, y la gran importancia económica que estas empresas tienen para la economía de la provincia.
Por el lado de los industriales, el escenario de incertidumbre les genera mucha preocupación, porque los sectores vienen invirtiendo mucho dinero para eficientizar los procesos productivos, e incluso para consumir el menor volumen posible de gas, como en el caso de los ingenios. Incluso, ingenios y citrícolas coadyuvaron para financiar la ampliación del Gasoducto del Norte, obra cuya construcción derivó en el escandaloso caso Skanska, que ensució por supuestas coimas al Ministerio de Planificación Federal, que conduce Julio De Vido.
Lamentablemente, los funcionarios nacionales encargados de dar un golpe de timón a las crisis gasífera y eléctrica parecen no interpretar bien el problema, que comenzaría a resolverse con un fuerte aliento a la inversión privada en el sector energético. Si las inversiones no se concretan de inmediato, no sólo este año habrá incertidumbre, sino también el próximo, y tal vez el que sigue, y las previsiones de producción seguirán atadas a los vaivenes de un clima cada vez más extremo e impredecible.

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