"Para hacer películas hay que estar loco"

El veterano director Martín Scorsese dio una lección sobre cine, y confesó que sus vínculos con el séptimo arte pasan por su relación emocional con sus padres. "Era asmático, y no me quedó otra opción", reveló

OBSESION PELIGROSA. El creador dijo que para dirigir no es necesario pasar por una escuela de cine.
OBSESION PELIGROSA. El creador dijo que para dirigir no es necesario pasar por una escuela de cine.
28 Mayo 2007
Cannes.- "Para hacer películas hay que estar loco, ¡es una obsesión peligrosa!", afirma muy serio el director ítalo-norteamericano Martin Scorsese, ganador de dos Oscar de Hollywood por "Los infiltrados" en febrero.
"Para ser director no es necesario pasar por una escuela de cine", en cambio "hay que estar loco, tener una naturaleza obsesiva", lanza Scorsese en su lección de cine impartida en el Palacio del Festival."Quiero decir que es indispensable querer hacer películas por encima de todo en la vida. Si otros son capaces de tener una vida personal, una familia, ¡que Dios los bendiga! Yo hablo de mí", añade el director, de 64 años, que viajó a Cannes para lanzar una Fundación Mundial para el Cine para rescatar grandes obras caídas en el olvido.Sentado en un silloncito negro ante 900 personas, Martin Scorsese, con gafas de montura gruesa y traje gris perla, cuenta su vida y comenta extractos de películas suyas proyectados en una pantalla a sus espaldas.
"A mí no me quedó otra opción", dice, arqueando las cejas, "ya que a los tres años era asmático y en aquella época era una enfermedad muy seria". "El asma me impedía jugar con los demás niños y sobre todo practicar deporte: me pusieron en un cuarto con un vaporizador, me dieron medicinas muy fuertes que me cambiaron la voz... ¡estupendas, las medicinas de los años 1946-1947!", bromea el director neoyorquino.Destacando en su butaca, como un diablo larguirucho salido de su caja, su compatriota Quentin Tarantino, con una camiseta de Batman y sonriendo como un chico, escucha prestando mucha atención.
"Mis padres eran de un medio popular; en mi casa no se leía y lo único que podían hacer era llevarme al cine".
A medida que va contando, el hijo de inmigrantes italianos, retratista de mafiosos inolvidables en "Goodfellas" ("Uno de los nuestros") y de brillantes marginales en "Taxi Driver" o "El toro salvaje", se pone a hacer confidencias.
"A fin de cuentas, creo que mis vínculos con el cine y las películas pasan por mi relación emocional con mis padres: como no conseguía decirles lo que sentía, vivía mis sentimientos hacia ellos a través de las películas a las que me llevaban", dice. "En un sentido, pienso que nunca lo he superado, y esto me dio la obsesión emocional de dar gusto a mis padres. Además, a ellos les gustaban las películas que yo hacía; la mayor parte, en todo caso". "Este vínculo emocional es el que ha hecho que siga haciendo películas", agrega. "Me gustaba tanto la puesta en escena, la interpretación de los actores, la historia, que desarrollé una obsesión casi religiosa por ?Al este del Paraíso?", dice finalmente. (DPA)

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