Un sitio arqueológico en peligro

En México temen que los turistas deterioren la emblemática Chichén Itzá, si se convierte en una de las Nuevas 7 Maravillas del Mundo. Por Anahi Rama, columnista de Reuter.

27 Mayo 2007
La posibilidad de que el sitio arqueológico de Chichén Itzá, en México, se convierta en una de las Nuevas Siete Maravillas del mundo ha comenzado a preocupar a los arqueólogos, que creen que su pirámide podría deteriorarse por un desborde de turistas. Las autoridades del lugar, símbolo de la cultura indígena maya e inspiración de toda clase de creencias esotéricas, no ocultan su orgullo porque la pirámide principal, El Castillo, es la segunda más votada en el concurso que organiza la fundación New 7 Wonders (Nuevas 7 Maravillas).
Pero tampoco pueden evitar preguntarse cómo manejarían un aluvión de visitantes superior a los 1.2 millones al año que la pirámide recibe hoy si gana el concurso. “Esto nos va a generar un repunte mayor. Va a obligar a implementar restricciones, porque hay un límite en la capacidad de carga, que no debería superar los 1.5 millones de personas por año”, dijo el director de Chichén Itzá, Eduardo Pérez de Heredia.
Chichén Itzá fue la ciudad orgullo del imperio maya. Allí los científicos hallaron evidencia de construcciones que datan del año 600 después de Cristo hasta el 1500, en el siglo en el que llegaron los conquistadores españoles a América.
Hace pocos meses, en El Castillo o Pirámide de Kukulkán, uno de los principales monumentos de la ciudad, un grupo de especialistas terminó casi dos años de trabajos de restauración del edificio de piedra ornamentado con serpientes y jaguares que se alza en medio de la jungla. Se cree que la pirámide es una representación del calendario civil de los mayas, porque cada escalón es un día del año y se presume que fue erigido en honor al dios Sol.
Dos veces al año, el 21 de marzo y el 21 de septiembre, días de equinoccio, el sol proyecta sobre una de las balaustradas de El Castillo siete triángulos de luz formando la figura de la serpiente Kukulkán de 34 metros de largo.
Las restauraciones incluyeron a la enigmática cámara del Jaguar, donde se encuentra una estatua del animal pintada de color rojo y con jade incrustado en el cuerpo. Se cree que la estatua habría sido una suerte de trono, según Claudia García Solís, que dirigió los trabajos de restauración.
Adelante del jaguar se ubica la estatua de un Chaac Mol, una figura humana con cabeza gigante recostada en el piso y que mira hacia el costado que podría haber sido utilizada para sacrificios. Pero la recién restaurada cámara en el mejor de los casos podría ser un privilegio para unos pocos visitantes, si es que las autoridades deciden abrirla al público.
Actualmente, unos 3,000 turistas por día visitan el lugar, enclavado en el centro de la península de Yucatán e incluido como principal atracción en las rutas turísticas de quienes llegan a México atraídos por el famoso balneario caribeño de Cancún.
Lo que las autoridades del sitio pretenden es que, si la pirámide de Kukulcán gana el concurso de la fundación Nuevas 7 Maravillas -creada por el cineasta y filántropo suizo Bernard Weber- se promocionen otros sitios de la península.
“En Yucatán también hay otros sitios maravillosos. No queremos que el conocimiento de lo maya se quede sólo en Chichén”, pidió García Solís.
Pero mientras tanto, en la entrada del sitio, una pancarta colgante llama a votar por teléfono o vía internet por la pirámide de Chichén Itzá en el concurso de las siete maravillas. Y afuera vendedores de artesanías lo ansían.
“Quiero que gane. Para mí es una fuente de trabajo y un tesoro nacional”, dijo Juan, un artesano textil de 57 años.

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