El sinsentido de los famosos
Nietzsche decía que el que tiene un buen porqué encontrará un buen cómo. El hombre tiene como arma el buscarle sentido a las cosas. Por Gustavo Martinelli - Redacción de LA GACETA.
27 Mayo 2007 Seguir en 
Un chef de canal erótico que exhibe su histeria en lugar de cocinar; un joven cantante que se siente perdido como El Principito en el desierto; un boxeador que pasea sus malos hábitos con la mayor grosería e impunidad; una conductora que hace de las bromas su forma de subsistencia; el hijo no reconocido de un ex presidente argentino y una adolescente con ínfulas de vedette... Este es el curioso conjunto de seres humanos encerrados en la casa de “Gran Hermano Famosos”, el reality show que intenta continuar el éxito de su predecesor con la misma fórmula (escándalos+miseria humana=rating) aunque con personajes muy distintos. Sin embargo, el furor por el formato parece haber quedado atrás. Según una encuesta publicada por el sitio especializado Televisión.com.ar, el 53% de los encuestados dijo que los supuestos “famosos” no son tan interesantes como los ignotos que entraron siendo solo nombres y salieron como famosos (la tucumana Marianela Mirra, por ejemplo). Claro que, como toda encuesta, los números de este relevamiento permiten realizar otra lectura: casi la mitad de las personas que votaron piensan que “Gran Hermano Famosos” será tan exitoso como la versión anterior. Según reconocen, esto es así porque, además de haberse acostumbrado al entretenimiento que ofrece el ciclo, el hecho de que sean personajes conocidos suma un ingrediente de curiosidad al entretenimiento. Ya no sólo es ver cómo convive un grupo de personas en el más absoluto de los encierros, sino que ahora se trata de personajes conocidos, que ya tienen una imagen pública por la cual deben responder sin rodeos y con total espontaneidad. Sea cual fuere la lectura, lo cierto es que “Gran Hermano” sigue dividiendo las aguas de la sociedad argentina. Sobre todo porque, según lo acontecido en las últimas horas, el nivel de violencia y agresividad supera ampliamente al enfrentamiento que hubo entre Nadia y Marianela en el ciclo anterior. También es alto el nivel de grosería y vulgaridad, lo cual pone al ciclo casi al borde de ser sancionado por el Comfer. Pero lo más preocupante no son las malas palabras o los desnudos esporádicos en la ducha. Lo que inquieta es el peligroso grado de enajenación al que están llegando algunos integrantes de la casa. El encierro, la falta de comunicación y la abstinencia sexual están haciendo estragos en aquellos famosos acostumbrados a los excesos de la noche, que tienen una dependencia casi patológica del celular, del exhibicionismo y de las fiestas.
Así las cosas, este “Gran Hermano” se percibe como el más perverso de todos los que se realizó hasta la fecha. Nietzsche decía que el que tiene un buen porqué siempre encontrará un buen cómo. Es decir, el hombre tiene como herramienta evolutiva el buscarle sentido a las cosas. Por eso, la falta de sentido enloquece, como sucede en este caso. El biólogo Marcelo Cereijido cuenta que la vida en la Tierra requiere que el esqueleto se la pase soportando de 60 a 80 kilogramos de peso corporal. Por eso, los astronautas que pasan cinco meses en el espacio, regresan hechos unos calamares: su esqueleto no tiene que oponerse a la gravedad y entonces se reabsorbe por falta de función. Del mismo modo, cuando la gente no usa el cerebro, las ideas se embotan y la materia gris se atrofia. Mirar pasivamente un show televisivo en el que la vida de otros genera violencia e incomunicación puede llevar también al mismo desdichado destino.







