El desborde permanente
El obispo Rossi no tuvo pelos en la lengua para objetar la acumulación unipersonal de poder. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
27 Mayo 2007 Seguir en 
Algunas certidumbres generan lo contrario: inseguridad acerca de las reglas institucionales que regirán después del 26 de agosto. Entrarán en contradicción dos principios que no debieran estar opuestos en la vida política: la democracia electoral y la democracia republicana. El voto popular legitima al gobernante y le da sustento para gestionar los asuntos públicos, porque representa el sentir de la mayoría. La democracia republicana remite a la división de poderes y al equilibrio que debe reinar entre ellos, evitando la tentación autoritaria. Ambas ideas deben combinarse para que exista un régimen maduro. La práctica política de la Argentina de hoy no muestra una conciliación armoniosa entre los dos polos citados. No hay dudas de que la Iglesia reparó en esa situación cuando reflexionó desde el púlpito durante los actos patrios del viernes, ante las máximas autoridades gubernamentales. La ausencia de la cúspide eclesiástica -a la sazón en Brasil- hizo que se delegara esa misión en dignatarios de la segunda línea jerárquica del clero. Ante Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández -presunta candidata a sucederlo en el sillón presidencial-, el obispo de San Rafael, Eduardo Taussig, rescató la continuidad de la tradición democrática desde 1983. Sin embargo, el prelado advirtió que se debe trabajar consolidando valores comunes. Si eso no ocurre, "la democracia corre el riesgo de ser una mera formalidad", dijo citando a Benedicto XVI. Ante ese peligro, Taussig llamó a consolidar "la vida sana de la República -y reclamó- una democracia real, no aparente".Su par de Concepción, José María Rossi, no tuvo pelos en la lengua para valorar con sentido crítico el panorama que vive Tucumán. El gobernador José Alperovich no sintió el mensaje en vivo y en directo porque a esa hora hacía gala de lealtad a la pareja Kirchner en Mendoza. Quien se mostró más cómodo con la prédica de Rossi fue el vicegobernador Fernando Juri, que aún no se repuso de la catástrofe del 1 de abril. ¿Qué dijo el obispo de la diócesis del sur que sorprendió a más de uno? "El poder en manos de un solo hombre hace mal", planteó . "El poder auténtico y sano se verifica cuando se reparte", agregó. El anclaje teológico le dio un toque de eternidad al argumento, y en el plano histórico de la Argentina, habló de la concentración del poder con las bayonetas del proceso militar y luego con la restauración de la democracia.
"La clase política, a través no sólo de las prácticas concretas, sino también de la legislación, ha ido concentrando el poder", diagnosticó con precisión el religioso durante la concisa homilía del Tedéum celebrado en la Catedral de esta ciudad.
Las presunciones
En verdad, el mensaje del obispo sureño no aludió a ningún jerarca del Gobierno, pero la descripción negativa que trazó de la concentración unipersonal del poder hizo suponer que se refería a Alperovich.
Con sus últimas acciones, el gobernador dio a entender claramente que su voluntad política deberá prevalecer sobre los ropajes institucionales. Ya determinó antes de la elección cuánto deberá gastar la Legislatura futura, lo que en una democracia republicana tendría que ser el producto de la decisión de los 49 electos por la ciudadanía el 26 de agosto. Quebró, por adelantado, la divisoria de aguas, a sabiendas de que ninguno de sus candidatos objetaría nada.
La reducción del presupuesto legislativo en $ 100 millones satisfará al ciudadano, que siempre protesta contra los despilfarros de la Cámara, pero que desconoce los artificios contables que disfrazan ciertos manejos discrecionales del dinero público. Alperovich blanqueó la dieta del nuevo legislador, hecho que es positivo, pero que tampoco está dentro de sus atribuciones de jefe del Poder Ejecutivo.
A Juan Luis Manzur -probable sucesor de Juri tras los comicios de agosto-, es a quien le cabría la responsabilidad constitucional de determinar la retribución del legislador. Pero la energía electoralista le inyecta vitaminas adicionales que lo hacen rebasar continuamente las barreras que impone la Constitución.
El designio de acomodar la ley con sus planes políticos parece no tener fin, aunque chocó con la imposibilidad de derogar la prohibición de inaugurar obras públicas 30 días antes de los comicios. Ese resguardo pretendía moderar el efecto desequilibrante del Poder Ejecutivo en una campaña signada por la desigualdad de recursos entre el oficialismo y una oposición tibia y desorganizada. El impulso que empuja al gobernador a sortear los escollos institucionales enciende una luz amarilla, con tendencia a la roja. La fortaleza que da el voto estimula el avance de la democracia electoral sobre la republicana.
Movidas en el tablero
La oposición peronista que proyectaba encarnar Olijela Rivas con listas para candidatos legislativos en las elecciones internas se derrumbó estrepitosamente. La junta electoral del PJ rechazó la inscripción entre gallos y medianoche, pese a que había recibido los avales. De esa manera se clausura la vía electoral y la ex senadora no podrá competir por su reelección legislativa. "Le pido al gobernador que recapacite", deslizó ayer.
Sin embargo, la decapitación del proyecto de Rivas se atribuyó a miembros de la junta electoral que habrían obrado de conformidad con un acuerdo preestablecido de bancas. Se decía que Rivas, por el este, y el ex senador Mario Saracho, por el oeste, estaban en condiciones de ingresar a la nómina oficialista mediante el voto de los afiliados. Esta distribución probable amenazaba la chance de los dirigentes cercanos a Juri, que jugaron sus fichas a los puestos que les destinó Alperovich. La desazón se apoderó de los seguidores de Rivas, que veían la mano de Juri detrás de la maniobra que los sacó de la pista.
Las idas y vueltas del pleito peronista no alcanzan a disimular el paisaje atomizado que componen las fuerzas refractarias al proyecto alpero-kirchnerista. Es un hecho que el radicalismo se partirá de cara a las elecciones del 26 de agosto. Mario Marigliano encarnará uno de los proyectos, mientras que otra fracción recalará en una coalición cuya fórmula se compondrá con Esteban Jerez y Roberto Palina. Quienes ayudan a concretar ese plan parten del supuesto de que Jerez es el político más detestado por la Casa de Gobierno. Hay heridas que no se cierran. Las desavenencias comarcanas no les impedirá confluir después detrás de la propuesta presidencial de Roberto Lavagna. De esa forma, al día siguiente de la elección provincial los radicales se sentarán a analizar cómo siguen la historia.
Los liberales se esperanzan en captar al votante desencantado con las siglas tradicionales de la lucha electoral. Ricardo López Murphy y Mauricio Macri los ayudarían según las predicciones del ex senador Pablo Walter. El bussismo está atado a la fortuna de Luis José y Ricardo, los dos hijos del gobernador procesado por violaciones a los derechos humanos. Mucha competencia por el mismo mercado.







