Cambio impensable

Hace un año Terán aún era magistrado y nadie imaginaba que alguien podía pedir un proceso de destitución para Parache. Todo se modificó y se abre una nueva etapa. Por Federico Abel - Redacción LA GACETA.

24 Mayo 2007
¡Lo que han cambiado las cosas en sólo un año en la Justicia Federal! En mayo de 2006 Felipe Terán aún era juez (Nº 2) y se sentía víctima de una cacería, mientras que Jorge Parache (Nº 1) buscaba diferenciarse de su entonces par y, sin hesitación, afirmaba que en su juzgado no existía una causa similar a la “Borquez” (en ella actuó Terán). Durante la sesión del 27 de abril, el plenario del Consejo de la Magistratura de la Nación había decidido postergar -sin plazos- el tratamiento del lapidario dictamen (del diputado kirchnerista Carlos Kunkel), que aconsejaba que Terán fuera sometido a un proceso de destitución. Eran jornadas tan interminables como rocosas. Pero, en general, imperaba la sensación de que no iba a pasar nada y que, como consecuencia, las causas penales que en forma paralela habían sido abiertas por presuntas irregularidades con títulos públicos, iban a terminar amontonadas, olvidadas por la indiferencia pública. Y quien, con algún optimismo, pensaba que Terán finalmente iba a enfrentar un “jury” de enjuiciamiento, con resultado por demás incierto, no dudaba que allí iba a acabarse la historia. “Jamás pasará nada con Parache”, era el corolario generalizado.
¿Qué pensarán hoy los que decían que no y esos que, después de muchas vacilaciones, decían que sí? Sucede que ayer la comisión de Selección del Consejo designó a Daniel Bejas y, con toda seguridad, ratificará a Mario Racedo el próximo miércoles. Ellos serán quienes, en forma interina, pilotearán ambos juzgados (el Nº 1 y el Nº 2) en esta coyuntura sin precedentes. Por primera vez en la historia de la Justicia Federal tucumana los dos despachos serán encabezados por subrogantes, porque uno de los titulares (Terán) fue destituido y el otro (Parache) presentó su renuncia apresuradamente cuando todo parecía indicar que también lo esperaba un proceso de remoción, como consecuencia del mayor escándalo que hayan afrontado los Tribunales de Las Piedras al 400. Eso sin contar que ambos, además, están penalmente imputados: a Terán lo aguarda un segundo -y muy probable- auto de procesamiento, mientras que Parache, ya sin prerrogativas constitucionales, más temprano que tarde será citado a declarar como imputado en dos causas.
Para colmo -y para añadirle mayor gravedad a la situación-, en una causa radicada en la Capital Federal, la Corte Suprema de Justicia de la Nación ayer habría declarado inconstitucional el sistema de subrogancias, por medio del cual fueron designados Bejas y Racedo, entre 200 otros abogados en todo el país. Para no poner en crisis el sistema, el alto tribunal se habría esforzado por aclarar que los actos procesales dispuestos por los interinos no pueden ser impugnados. No obstante, seguramente, los abogados de los afectados por decisiones de aquellos no dejarán de cuestionar la legitimidad de sus nombramientos. En Tucumán, por ejemplo, ya lo hizo César Roque Paliza (h), uno de los imputados -junto a Parache- en la causa “Scaravilli López”, respecto de Racedo.   

Adiós a un radical
Como contrapartida de la extracción radical de Parache, la militancia peronista de Bejas no fue un obstáculo -más bien todo lo contrario- para que pudiera sentarse en el apetecible despacho Nº 1, con competencia electoral en un año plagado de elecciones. En el Poder Ejecutivo siempre se jactaron de haberse mantenido al margen del drama de la Justicia Federal. No obstante, en esta ocasión habrían hecho más de un intento -el propio José Alperovich y el fiscal de Estado, Antonio Estofán- para que en la terna que la Cámara Federal de Apelaciones debía enviar al Consejo de la Magistratura figuraran nombres amigos como los de los abogados José Antonio Sarmiento y Guillermo Jaureguiberry. Estos, precisamente, defienden al ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz, en la causa por la que Racedo lo citó para que el lunes declare como imputado por presunta evasión fiscal.
Como las plegarias fueron desatendidas, algún emisario del Ejecutivo le habría terminado diciendo a Bejas que contaba con el respaldo de la Casa de Gobierno, además del propio del Colegio de Abogados, institución en la que también militó activamente. Mientras los telefonazos al Consejo de la Magistratura no cesaban, el presidente de la Cámara Federal, Raúl David Mender, habría sugerido el nombre de Raúl Martínez Aráoz, como para que un radical compensara -figurativamente y sin mayores chances- las cosas. Mientras tanto, el vocal Ricardo Sanjuán habría optado por Jorge Daniel Farall, el mismo letrado al que ya había escogido para la lista de conjueces de este año. Pero el nombre de Bejas llegó impuesto. Por eso ayer fue respaldado unánimemente por la comisión de Selección del Consejo de la Magistratura, como en su momento sucedió con Racedo. Ahora -y también como este último- deberá restituir con hechos la confianza que le otorgaron.