Una obra se convirtió en una clase de actuación

En la sala de cámara del Teatro Alberdi, el actor compone un personaje con gran profesionalismo. La mirada del público nunca se distrae.

La obra de teatro "Socavón", más que un entretenimiento se convirtió en una clase de actuación del intérprete Jorge de Lassaletta.
Como éxito de taquilla y calidad y buen gusto no son sinónimos - y para qué hablar del justo reconocimiento a los artistas-, la sala de cámara del Teatro Alberdi reunió muy pocos espectadores el fin de semana, con una entrada decididamente cara ($6).
"Socavón" es un texto de Luis Cano. La puesta, dirigida por Diego Rodríguez, tiene escasos recursos, y no por falta de presupuesto, precisamente. El actor está solo, con una banqueta y una caja de cartón. Inteligentemente, la luz es utilizada para marcar tiempos y escenas distintas. Socavón quiere decir cueva, hundimiento, según el diccionario; y el texto es un monólogo, que a veces es diálogo pero que, fundamentalmente, hunde las palabras en numerosas complicaciones.
Quizá por la falta de otros elementos es que la mirada del público no se distrae en otra cosa que no sea el actor, quien a lo largo de 50 minutos es una y dos personas. De Lassaletta compone un personaje con gran profesionalismo.

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