SUSCEPTIBLES. En algún momento, el 20% de las mujeres sufren el mal provocado, generalmente, por la bacteria intestinal Escherichia coli.
30 Noviembre 2005 Seguir en 

La sensación de urgencia y el ardor al orinar son los síntomas característicos de la cistitis, una infección urinaria que padecen entre el 10 y el 20% de las mujeres en algún momento de sus vidas. Las responsables de esta infección son bacterias, generalmente intestinales, como la Escherichia coli, que al entrar en la vejiga o en la uretra causan la inflamación.
Sin ser un problema estrictamente femenino, la cistitis incide más en las mujeres, en una proporción de 20 a 1. Esto se debe a una cuestión anatómica, dado que la uretra es más corta y está más próxima al ano.
En general todo lo que impida el completo vaciado de la vejiga puede provocar cistitis, porque los residuos de orina acumulan gérmenes. "Durante el embarazo hay mayor riesgo de contraer cistitis, porque se altera la flora bacteriana vaginal y bajan las defensas", explica Enrique Ubertazzi, jefe de Uroginecología del Hospital Churruca, de Buenos Aires. También hay una compresión de la vejiga por el útero, y el vaciado es incompleto.
La cistitis no se contagia por el uso de baños públicos ni por contacto sexual, pero conviene mantener la higiene de la zona, con agua y jabón neutro. Las relaciones sexuales pueden agravarla, pero no son su causa principal. Algunas mujeres tienen síntomas de cistitis y micciones dolorosas luego de las relaciones sexuales. Los signos duran un día o dos, y luego desaparecen. La llamada "cistitis de la luna de miel", se debe a una infección en la uretra, y no en la vejiga.
Aunque parezca increíble, un problemas digestivo puede estar estrechamente ligado a las infecciones por cistitis. Los trastornos intestinales, como la constipación, provocan una alteración de la flora intestinal, y son un excelente caldo de cultivo para la Escherichia coli, que por proximidad pasa a las vías urinarias, infectándolas.
En algunas personas la cistitis se vuelve casi crónica: desaparece cuando toman antibióticos, pero al tiempo vuelve a aparecer. Esto ocurre porque se ataca el problema desde sus síntomas, y no desde la enfermedad de base, que puede ser una falla en el hígado, que es el encargado de metabolizar todo lo que ingresa al organismo, destacan especialistas.
En los casos de infecciones persistentes por cistitis, hay que comenzar por regularizar la digestión, para evitar que el contenido intestinal permanezca por más tiempo de lo normal en el intestino. Esto se logra con una dieta adecuada sin grasas y con frutas y verduras.
Los casos leves de cistitis suelen desaparecer espontáneamente, sobre todo si la persona ingiere mucho líquido. Esto estimula las micciones frecuentes, que ayudan a eliminar las bacterias de la vejiga.Sin embargo, al existir el riesgo de que la infección se extienda a los riñones, se recomienda un tratamiento con antibióticos durante el período indicado por el médico. Además de los síntomas, el especialista deberá tener en cuenta los resultados de los análisis de orina: urocultivo y antibiograma. El primero detecta qué gérmenes tiene la orina y el segundo determina la sensibilidad de éstos a algunos antibióticos.
"Es importante diferenciar la cistitis de otras infecciones ginecológicas como la vulvovaginitis, que provoca una irritación en la zona de los labios de la vagina y se manifiesta por abundante flujo", destaca Ubertazzi. En estos casos puede haber ardor en la micción, pero no al principio, sino cuando la orina roza la piel irritada.
También existe un tipo de cistitis persistente, llamada "intersticial", que se caracteriza porque las pacientes no responden al tratamiento con antibióticos. Aunque no se conocen sus causas, se presume que el estrés juega un papel importante como reductor de las defensas. No es muy frecuente, pero causa gran inflamación e irritación en la pared de la vejiga, disminución de su capacidad y micciones con sangre. Para diagnosticarla se debe realizar una serie de análisis de laboratorio.
Sin ser un problema estrictamente femenino, la cistitis incide más en las mujeres, en una proporción de 20 a 1. Esto se debe a una cuestión anatómica, dado que la uretra es más corta y está más próxima al ano.
En general todo lo que impida el completo vaciado de la vejiga puede provocar cistitis, porque los residuos de orina acumulan gérmenes. "Durante el embarazo hay mayor riesgo de contraer cistitis, porque se altera la flora bacteriana vaginal y bajan las defensas", explica Enrique Ubertazzi, jefe de Uroginecología del Hospital Churruca, de Buenos Aires. También hay una compresión de la vejiga por el útero, y el vaciado es incompleto.
La cistitis no se contagia por el uso de baños públicos ni por contacto sexual, pero conviene mantener la higiene de la zona, con agua y jabón neutro. Las relaciones sexuales pueden agravarla, pero no son su causa principal. Algunas mujeres tienen síntomas de cistitis y micciones dolorosas luego de las relaciones sexuales. Los signos duran un día o dos, y luego desaparecen. La llamada "cistitis de la luna de miel", se debe a una infección en la uretra, y no en la vejiga.
Aunque parezca increíble, un problemas digestivo puede estar estrechamente ligado a las infecciones por cistitis. Los trastornos intestinales, como la constipación, provocan una alteración de la flora intestinal, y son un excelente caldo de cultivo para la Escherichia coli, que por proximidad pasa a las vías urinarias, infectándolas.
En algunas personas la cistitis se vuelve casi crónica: desaparece cuando toman antibióticos, pero al tiempo vuelve a aparecer. Esto ocurre porque se ataca el problema desde sus síntomas, y no desde la enfermedad de base, que puede ser una falla en el hígado, que es el encargado de metabolizar todo lo que ingresa al organismo, destacan especialistas.
En los casos de infecciones persistentes por cistitis, hay que comenzar por regularizar la digestión, para evitar que el contenido intestinal permanezca por más tiempo de lo normal en el intestino. Esto se logra con una dieta adecuada sin grasas y con frutas y verduras.
Los casos leves de cistitis suelen desaparecer espontáneamente, sobre todo si la persona ingiere mucho líquido. Esto estimula las micciones frecuentes, que ayudan a eliminar las bacterias de la vejiga.Sin embargo, al existir el riesgo de que la infección se extienda a los riñones, se recomienda un tratamiento con antibióticos durante el período indicado por el médico. Además de los síntomas, el especialista deberá tener en cuenta los resultados de los análisis de orina: urocultivo y antibiograma. El primero detecta qué gérmenes tiene la orina y el segundo determina la sensibilidad de éstos a algunos antibióticos.
"Es importante diferenciar la cistitis de otras infecciones ginecológicas como la vulvovaginitis, que provoca una irritación en la zona de los labios de la vagina y se manifiesta por abundante flujo", destaca Ubertazzi. En estos casos puede haber ardor en la micción, pero no al principio, sino cuando la orina roza la piel irritada.
También existe un tipo de cistitis persistente, llamada "intersticial", que se caracteriza porque las pacientes no responden al tratamiento con antibióticos. Aunque no se conocen sus causas, se presume que el estrés juega un papel importante como reductor de las defensas. No es muy frecuente, pero causa gran inflamación e irritación en la pared de la vejiga, disminución de su capacidad y micciones con sangre. Para diagnosticarla se debe realizar una serie de análisis de laboratorio.
Cómo prevenir la infección
Beber nueve vasos de agua por día
Orinar antes y después del acto sexual, para evacuar cualquier bacteria.
Después de defecar, limpiarse de adelante hacia atrás para no contaminar la uretra con gérmenes del ano.
Utilizar ropa interior de tejidos naturales, ya que los sintéticos no dejan transpirar.
No es aconsejable que las mujeres que sufren cistitis frecuentemente usen el diafragma como método anticonceptivo.
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