El monocultivo genera, en el corto tiempo, más gastos y problemas

La siembra directa es la mejor herramienta. Se recomienda las rotaciones para cortar los ciclos biológicos de algunos insectos, hongos, bacterias y virus, que hasta se hacen resistentes a los plaguicidas.

Por Redacción LA GACETA 25 Junio 2004
La explotación de cualquier monocultivo produce en el corto tiempo algunos beneficios que generalmente son económicos, pero que pueden traer consecuencias típicas por el incesante uso sin ningún tipo de rotación con otras actividades productivas.
Es fundamental tener en cuenta que en cualquier actividad que se desarrolle en un campo, si se realiza todos los años con igual cultivo, o con una misma secuencia, surgen nuevos problemas que deben enfrentarse con mayor uso de plaguicidas.
La aparición de malezas resistentes y la proliferación de plagas y enfermedades en el suelo son la consecuencia del monocultivo. Esto se debe a que, generalmente, no se cortan los ciclos biológicos de algunos insectos, hongos, bacterias y virus, por lo que persisten, año tras año, y hasta generan alguna resistencia a los plaguicidas.
En la Argentina el uso de la siembra directa fue, es y será una herramienta de gran utilidad para la producción granaria nacional, que hizo un fuerte aporte para mejorar la rentabilidad de los productores y a la estabilidad de los suelos. Años atrás, éstos eran removidos constantemente.

Una constante
Un sistema integral de producción, con el uso de la siembra directa como vedette, sumado a un manejo integrado de plagas y de enfermedades y el correcto uso de las rotaciones de cultivo deben ser una constante en cualquier manejo productivo de granos.
Se estima que la siembra directa deja un gran aporte de rastrojo en todos los suelos del país, en los diferentes cultivos realizados. A esto se agrega que la siembra directa no afecta a los suelos con la remoción y por eso se forma un horizonte superficial de alta concentración de materia orgánica.
Este pequeño ambiente con condiciones estables de humedad y de temperatura son propicios para la proliferación de diferentes especies de insectos, hongos y otros organismos que pueden ser perjudiciales a los cultivos siguientes. Y si año tras año se repite el cultivo, se llega a las consecuencias antes mencionadas.
El término sustentabilidad en el tiempo es una frase que constantemente se la escucha en numerosas charlas y disertaciones relacionadas con el agro, y el desafío es que realmente se pueda seguir produciendo en el tiempo con prácticas que mantengan y conserven el capital suelo como corresponde.
Siempre hay que asumir el compromiso de poder producir manteniendo los recursos disponibles en cantidad y en calidad, y la herramienta siembra directa es compatible con el medioambiente y la biodiversidad. Los productores actuales tienen en sus manos un capital que no debe ser considerado como un elemento finito. Debe cuidarse para que todas las generaciones de productores que vienen detrás puedan utilizarlo.Hay que asumir el compromiso de mantener la calidad de los recursos para que esas futuras generaciones produzcan con los diferentes sistemas agropecuarios, en un planeta habitable y siempre fértil.
Debemos tener en cuenta siempre que las actividades productivas que se realicen deben tener un impacto mínimo sobre las demás especies del ecosistema y, en ese sentido, numerosas instituciones oficiales y privadas, nacionales y provinciales, trabajan día a día en investigaciones que tienden a conservar el capital suelo.
Tucumán y los productores de granos de la región tienen la oportunidad de acceder a nueva información para hacer más sustentable y rentable su actividad, durante el "V seminario del NOA de los productores de siembra directa" asociados a AAPRESID, que se desarrollará en la primera semana de julio. El desafío es producir conservando y está en todos poder lograrlo.

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