Las discográficas iniciaron una guerra contra los universitarios

El año pasado fueron bajadas 1.300 millones de canciones en forma ilegal desde las computadoras en las universidades, según informó la industria. Penas, multas y suspensiones.

FLAGELO. La destrucción de las copias pirata de los discos no alcanza para desalentar a una actividad clandestina que mueve miles de millones de dólares.
FLAGELO. La destrucción de las copias pirata de los discos no alcanza para desalentar a una actividad clandestina que mueve miles de millones de dólares.
10 Abril 2007
Washington.- Desde que hay programas de intercambio de archivos del tipo p2p, hay piratería de música, con una fuerte presencia de los jóvenes, que ahora están en la mira de la industria discográfica.
Las empresas de Estados Unidos están estrechando el lazo sobre los estudiantes. Con una amplia ofensiva y multas, el objetivo es arruinar a los universitarios la alegría de robar música, teniendo en cuenta que el año pasado fueron bajadas 1.300 millones de canciones de forma ilegal desde las computadoras de las universidades. Ello redundó en daños millonarios para las discográficas, según la Recording Industry Association of America (RIAA), la asociación que reúne a todos los representantes de la industria. "Un robo es y seguirá siendo un robo, aunque sea on line", argumenta el presidente de la RIAA, Cary Sherman, para justificar las medidas.
La asociación ya ha enviado a las universidades dos oleadas con más de 400 e-mails cada una, en los que hace hincapié en la violación de los derechos de autor y pide que los mensajes sean reenviados a los estudiantes implicados. El contenido es bastante intimidatorio: se exige a los responsables pagar multas por valor de varios cientos de dólares, o de lo contrario enfrentar un juicio. Además, deben comprometerse a no volver a bajar canciones de sitios ilegales porque serían demandados de inmediato. "La gente cree que puede robar canciones de forma anónima. Pero no son tan anónimos como creen", afirma Sherman.
La RIAA tiene especialistas que pueden establecer sin problemas qué computadora descargó los temas. Y para las universidades es fácil saber de qué persona se trata, porque los estudiantes tienen que colocar su nombre de usuario y clave para usar las PCs. Las propias universidades también pueden establecer sanciones a sus alumnos por bajar música de internet.
En la Universidad de California, dos estudiantes fueron suspendidos un semestre, según señala el "Washington Post". Otras casas de estudios bloquean temporalmente el acceso a internet de los estudiantes o los obligan a ver un video antipiratería. Como no todas las universidades son igualmente cooperativas, la RIAA publicó una "lista negra" de las 10 instituciones con la mayor cantidad de descargas ilegales, para aumentar la presión sobre ellas.
Kathleen, una estudiante de 22 años de Seattle, se quedó perpleja al enterarse de la suspensión. "La mayoría de los estudiantes saben que bajarse música es ilegal y que pueden ser castigados. Pero no piensan en las consecuencias, porque no las hay. Pero una suspensión; eso sí que es duro", afirma esta alumna de Literatura Inglesa. "Yo tengo problemas de conciencia con las descargas. Sé que la industria pierde mucho dinero. Pero al final la perspectiva de tener la canción es muy seductora, ahí decide el propio interés", asegura. Pero en opinión de Kathleen esto es sólo una parte de las causas por las que se bajan canciones. "Las posibilidades de ser realmente pescado y castigado son consideradas muy bajas por la mayoría de estudiantes", afirmó. (DPA)

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