Violencia en dos centros educativos

10 Abril 2007
Las conductas agresivas entre niños y jóvenes en las escuelas y en los colegios se han incrementado en los últimos años. Los daños físicos o psicológicos entre compañeros y también en los profesores se han convertido en un fenómeno casi cotidiano. La violencia es un reflejo de la sociedad que excede el ámbito educativo. Existe en las calles, en las familias, en los escenarios de la política, en la televisión, en las canchas de fútbol... Es, por cierto, un fenómeno social más que preocupante.
Días pasados, informamos acerca de episodios violentos y reiterados en la escuela Fortunata García y en el Centro Educativo Comunitario Nº 87, de Villa Mariano Moreno, que funcionan por la mañana y por la noche, respectivamente, en el mismo edificio. Durante el primer mes de clases, la directora del turno mañana recibió una trompada en el ojo, como consecuencia de una discusión con una madre. Por la noche, una docente fue golpeada al intentar separar a dos alumnos que se habían trenzado en una pelea. El mes concluyó con otra madre alterada, que derribó de un puñetazo a la directora del centro educativo. Como si eso fuera poco, durante ese período le robaron a ese establecimiento las computadoras y material audiovisual. La directora del Centro Educativo Comunitario Nº 87 pidió que la escuela volviese a tener custodia policial. Dijo desconocer las causas por las cuales levantaron el servicio de la Patrulla Urbana. Le contó a nuestro diario que, por la noche, cuando están dictando clases, personas ajenas al establecimiento se introducen en el edificio y se drogan en las aulas vacías. "Hemos encontrado porros y pegamento a rolete. Los profesores tienen miedo. Yo estoy amenazada de muerte y también otros tres alumnos que han dejado de venir a la escuela por falta de seguridad", afirmó. Se quejó porque ninguno de los dos centros educativos posee gabinete psicopedagógico y manifestó que tampoco intervino el Servicio de Asistencia Social Educativa (SASE) luego de la golpiza a la directora, quien sufrió un desprendimiento de retina tras el incidente.
Las dos son instituciones densamente pobladas. A la escuela, de tres turnos, asisten 2.000 alumnos y el centro de adultos cuenta con 320 inscriptos. Ambos establecimientos son también blanco de asaltos. Según los docentes, entre octubre de 2004 y abril de 2005, se registraron 21 robos en el centro educativo. La titular del SASE afirmó que no estaba informada acerca de lo que ocurre en el Centro Nº 87.
A raíz de episodios de violencia escolar ocurridos en 2004, como la tragedia en una escuela de Carmen de Patagones, donde un adolescente mató a tres compañeros e hirió a cinco (en la escuela "Pantaleón Fernández", de Tucumán, un niño de 9 años amenazó con una trincheta a una compañera y a una docente), la Legislatura aprobó el 31/5/04 la ley Nº 7385 por la cual se creaba en el ámbito de la Secretaría de Educación el Programa Provincial de Prevención de la Violencia Escolar. La entonces secretaria de Educación -actual ministra- ponderó la iniciativa. Sin embargo, como suele ocurrir en nuestra provincia, la ley Nº 7385 aún no fue reglamentada. Pasaron casi tres años desde entonces.
Cómo se puede enseñar a los niños y a los jóvenes los valores esenciales -como el respeto al prójimo- para convivir en una sociedad, si los padres agreden a los maestros, si desde el Estado no se aborda en forma sostenida e interdisciplinaria este fenómeno social, si se aprueban leyes que nunca entran en vigencia.
No se debe esperar que ocurran hechos de mayor gravedad para reaccionar. Si no se diseñan programas preventivos, la violencia escolar puede tornarse incontrolable en un futuro no muy lejano.

Tamaño texto
Comentarios