09 Abril 2007 Seguir en 
MEXICO, D.F.- Los únicos parientes con vida de Frida Kahlo intentan, desde una empresa familiar, controlar la masiva explotación comercial de la imagen de la pintora mexicana, una auténtica mina de oro que ya casi se equipara con el tequila y los mariachis como símbolos nacionales de México.
Cristina, la hija, la nieta y la bisnieta de la hermana pequeña de la artista, componen la compañía Frida Kahlo Corporation (FKC), que expide licencias para comercializar el nombre y la imagen del personaje a cambio de una regalía sobre las ventas, que oscila entre el 2 y el 5%.
La firma tiene su sede en una antigua casa de Coyoacán, un distrito colonial del sur de la capital mexicana donde la genial artista residió durante buena parte de su vida (1907-1954), marcada por una lesión en la columna vertebral.
Frida tuvo una personalidad recia que atrajo la mirada de intelectuales como André Bretón, quien la definió como "un lazo alrededor de una bomba".
En una entrevista con Efe, la sobrina nieta de Frida, Mara Romeo, explicó que la compañía surgió a raíz de un libro "que hablaba muy mal" de su abuela Cristina, un año menor que la artista.
Cristina es la madre de Isolda Pinedo Kahlo, la cabeza de la empresa, aunque las que la manejan en la actualidad son Mara Romeo y la hija de ésta, Mara de Anda.
Al descubrir el libro, las sobrinas acudieron a una firma legal a pedir consejo y descubrieron que quien tenía derechos sobre el nombre y la imagen de la pintora eran Isolda y su descendencia, por lo que decidieron crear la compañía, que funciona como "un órgano regulador", según Mara Romeo.
El objetivo, agregó, es que "los productos tengan todo ese espíritu que ella tenía, que sean fuertes e innovadores, sobre todo mexicanos". "La familia tiene que cuidar la imagen de Frida para que nos represente en todos los países dignamente", puntualizó.
Al consultársele sobre la creciente rentabilidad de la imagen de la pintora, prefirió no dar datos de los resultados económicos de la compañía y sólo reveló que aún no es autosuficiente, pero que espera que lo sea en el futuro.
Y que dé beneficios, claro, para, como dice Mara Romeo, continuar con la labor de promoción de la ya muy popular Frida, algo que no le hubiese molestado a su tía abuela, pese a ser una activa militante comunista, añadió. "Mientras fueran empresas mexicanas que crearan empleos para los mexicanos, que los productos fueran artesanales y se vendieran en el resto del mundo, yo creo que ella estaría de acuerdo", dijo.
Por el contrario, opinó que Frida no hubiese autorizado la comercialización de "cosas horribles y feas" que diesen ganancias "a gente que ni siquiera sabe quién es ella ni lo que representa", como, en su opinión, sucede hoy en día en muchas tiendas de esta ciudad y de sus alrededores.
Por ahora, los productos sobre los que la empresa ha ejercido sus derechos son un tequila, unos lentes y una muñeca, de la que se producen cada año alrededor de 100 mil ejemplares, elaborados por artesanos de una zona rural de la sierra de Puebla, en el centro de México.
También han llegado a un acuerdo con Aeroméxico para que dos aviones que hacen la ruta Ciudad de México-Madrid lleven el nombre de Frida en el fuselaje.
Pero en el futuro la gama de productos de FKC puede ser más amplia si el equipo de abogados que las sobrinas han contratado logra dar con el nutrido grupo de hábiles comerciantes que venden desde vasos y ceniceros hasta camisetas, postales y libretas con la imagen de Frida, tanto dentro como fuera de México. (Especial)
Cristina, la hija, la nieta y la bisnieta de la hermana pequeña de la artista, componen la compañía Frida Kahlo Corporation (FKC), que expide licencias para comercializar el nombre y la imagen del personaje a cambio de una regalía sobre las ventas, que oscila entre el 2 y el 5%.
La firma tiene su sede en una antigua casa de Coyoacán, un distrito colonial del sur de la capital mexicana donde la genial artista residió durante buena parte de su vida (1907-1954), marcada por una lesión en la columna vertebral.
Frida tuvo una personalidad recia que atrajo la mirada de intelectuales como André Bretón, quien la definió como "un lazo alrededor de una bomba".
En una entrevista con Efe, la sobrina nieta de Frida, Mara Romeo, explicó que la compañía surgió a raíz de un libro "que hablaba muy mal" de su abuela Cristina, un año menor que la artista.
Cristina es la madre de Isolda Pinedo Kahlo, la cabeza de la empresa, aunque las que la manejan en la actualidad son Mara Romeo y la hija de ésta, Mara de Anda.
Al descubrir el libro, las sobrinas acudieron a una firma legal a pedir consejo y descubrieron que quien tenía derechos sobre el nombre y la imagen de la pintora eran Isolda y su descendencia, por lo que decidieron crear la compañía, que funciona como "un órgano regulador", según Mara Romeo.
El objetivo, agregó, es que "los productos tengan todo ese espíritu que ella tenía, que sean fuertes e innovadores, sobre todo mexicanos". "La familia tiene que cuidar la imagen de Frida para que nos represente en todos los países dignamente", puntualizó.
Al consultársele sobre la creciente rentabilidad de la imagen de la pintora, prefirió no dar datos de los resultados económicos de la compañía y sólo reveló que aún no es autosuficiente, pero que espera que lo sea en el futuro.
Y que dé beneficios, claro, para, como dice Mara Romeo, continuar con la labor de promoción de la ya muy popular Frida, algo que no le hubiese molestado a su tía abuela, pese a ser una activa militante comunista, añadió. "Mientras fueran empresas mexicanas que crearan empleos para los mexicanos, que los productos fueran artesanales y se vendieran en el resto del mundo, yo creo que ella estaría de acuerdo", dijo.
Por el contrario, opinó que Frida no hubiese autorizado la comercialización de "cosas horribles y feas" que diesen ganancias "a gente que ni siquiera sabe quién es ella ni lo que representa", como, en su opinión, sucede hoy en día en muchas tiendas de esta ciudad y de sus alrededores.
Por ahora, los productos sobre los que la empresa ha ejercido sus derechos son un tequila, unos lentes y una muñeca, de la que se producen cada año alrededor de 100 mil ejemplares, elaborados por artesanos de una zona rural de la sierra de Puebla, en el centro de México.
También han llegado a un acuerdo con Aeroméxico para que dos aviones que hacen la ruta Ciudad de México-Madrid lleven el nombre de Frida en el fuselaje.
Pero en el futuro la gama de productos de FKC puede ser más amplia si el equipo de abogados que las sobrinas han contratado logra dar con el nutrido grupo de hábiles comerciantes que venden desde vasos y ceniceros hasta camisetas, postales y libretas con la imagen de Frida, tanto dentro como fuera de México. (Especial)
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