Se pueden hacer dos rutas 38 con lo que costó "El hombre araña 3"
El cine es un negocio. De eso no cabe ninguna duda. Pero no siempre lo que se gasta suele ser recuperado después del estreno. Por eso, a la hora de invertir en una película, los productores analizan a la perfección todos los aspectos del proyecto.
Hay películas de bajo presupuesto muy exitosas (como la premiada "Secreto en la montaña") y otras extremadamente costosas que resultaron un fiasco (como "Mundo acuático"). Lo cierto es que en el ranking de los filmes más caros de la historia hay, como en la vida, buenas y malas historias.
En julio se estrenará en Tucumán "El hombre araña 3" que, con 250 millones de dólares de inversión, se ha convertido en la película más cara de la historia, desplazando a la multipremiada "Titanic". Una cifra que supera por completo el Producto Bruto Interno de algunos paises poco favorecidos.
De hecho, con lo que costó hacer "El hombre araña 3", se podrían construir en Tucumán dos rutas 38 nuevas de 98 kilómetros cada una. O cuatro diques Potrero de las Tablas, cuyo costo es de 60 millones de dólares cada uno.
Como se ve, las productoras cinematográficas manejan unas cifras de vértigo. Claro que la asignación del gasto a una u otra película dentro de una productora, o sencillamente la magnitud de los proyectos, hacen casi inviable saber lo que ha costado o ha dejado de costar una producción.
A veces, para una misma película se pueden encontrar varias cifras, que dependen de si se tienen en cuenta otros gastos como inversión en publicidad, gastos de merchandisig (productos vinculados a la marca, como es el caso de "La guerra de las galaxias") o viajes de promoción por distintos países del mundo.
King Kong en el segundo puesto
La película que dirigió Peter Jackson en 2005 demandó una inversión de 207 millones de dólares. A pesar de su larga duración (que impide más funciones y, por lo tanto, más venta de entradas) la nueva versión del monstruo fue todo un éxito y cubrió ampliamente la inversión realizada. Eso sí, el presupuesto inicial era de 150 millones de dólares, así que más de un productor habrá sudado la gota gorda hasta ver las ganancias.

"Superman regresa", de Bryan Singer (2006) demandó un costo de 206 millones de dólares. Los productores habían planeado una recaudación de 500 millones de dólares, pero nunca se llegó a esa cifra. El retorno del superhéroe no convenció del todo y se registraron pérdidas de 100 millones de dólares. No obstante ya se piensa en una nueva entrega, también a cargo de Bryan Singer y con Brandon Routh como protagonista.
Una telaraña de ganancias
"El hombre araña 2", que dirigió Sam Raimi y que protagonizó Tobey Maguire, fue uno de los grandes éxitos de 2004. Filmarla costó 200 millones de dólares. Solamente los derechos de la historia costaron 20 millones de dólares, a los que se sumaron los 17 millones que cobró Maguire y los 68 millones que demandaron los efectos especiales. Pero la ganancia compensó todo. Sólo en la taquilla se recaudaron 170 millones.
Los desequilibrios de "Terminator 3"
El caso de la tercera parte de la saga "Terminator" es emblemático. El filme que dirigió Jonathan Mostow en 2003, costó 187 millones de dólares. Sólo Arnold Schwarzenegger se llevó 30 millones más un 20% de la ganancia de la taquilla, mientras que el resto del reparto no cobró más de 4 millones. Eso sí, antes de estrenarse, la película ya había recuperado 150 millones por los derechos de exhibición en todo el mundo.
La rentabilidad de la fantasía
"Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el ropero" se filmó en 2005 con un presupuesto de 180 millones de dólares. Andrew Adamson (director de "Shrek") hizo una apuesta arriesgada para la Disney, con una saga no tan conocida como Harry Potter. No obstante, todo salió bien: sólo en la taquilla se recaudaron 200 millones de dólares. Un elenco poco conocido permitió mayores márgenes de ganancias.
Fracaso acuático para Costner
"Mundo acuático" fue la gran apuesta de Kevin Costner como productor. La película costó 175 millones de dólares y la dirigió Kevin Reynolds en 1995. Costner estaba en la cresta de la fama, pero el público no se interesó por la historia y le dio la espalda. Además, el presupuesto se disparó por problemas con el tiempo en Hawaii, donde se rodó. La película terminó siendo un fracaso comercial del que Costner aún no se recupera.






