Corre peligro la libertad de prensa en Venezuela

05 Abril 2007
Los gobiernos autoritarios se han caracterizado por amordazar a la prensa independiente y por perseguir a los periodistas que cuestionan diversas facetas del poder o denuncian ilícitos o violaciones de los derechos humanos. En la declaración final de la conferencia hemisférica sobre la libertad de expresión que se llevó a cabo en Chapultepec, México, en marzo de 1994, se señalaba que la práctica democrática debe reflejarse en instituciones modernas, representativas y respetuosas de los ciudadanos; pero que debe presidir también la vida cotidiana. La democracia y la libertad, binomio indisoluble, sólo germinarán con fuerza y estabilidad si arraigan en los hombres y mujeres de nuestro continente. Sin la práctica diaria de ese binomio, los resultados son previsibles: la vida individual y social se trunca; la interacción de personas y grupos queda cercenada; el progreso material se distorsiona; se detiene la posibilidad de cambio; se desvirtúa la justicia y el desarrollo humano se convierte en mera ficción. La libertad no debe ser coartada en función de ningún otro fin. La libertad es una, pero a la vez múltiple en sus manifestaciones; pertenece a los seres humanos, no al poder.
En la reciente reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que tuvo lugar en Cartagena de Indias (Colombia) entre el 16 y el 19 de marzo, se aprobaron 17 resoluciones sobre el comportamiento de la libertad de prensa en Colombia, Cuba, Chile, Estados Unidos, Guatemala, Panamá y Venezuela, así como de otros temas que incluyen la impunidad de los crímenes contra periodistas en Brasil, Colombia, Haití, México, Paraguay, Perú y República Dominicana; y sobre la distribución arbitraria de la publicidad oficial en Argentina, Ecuador, Guyana, México, Nicaragua, Uruguay y Venezuela.
Una de las resoluciones se refiere a la preocupante situación por la que atraviesa la libertad de prensa en Venezuela, cuyo gobierno ha anunciado el cierre del canal Radio Caracas Televisión, la primera emisora del país. El presidente Hugo Chávez ha comenzado a aplicar sanciones pecuniarias a medios de comunicación independientes, como ha sucedido con el diario “Tal Cual” o el canal Radio Caracas Televisión; ha iniciado persecución judicial contra varios periodistas.
La SIP señala que el gobierno de Venezuela hace uso de la asignación publicitaria oficial para control político, premiando con grandes pautas a los numerosos medios creados por el régimen y los que se le subordinan, mientras promueve el acoso económico contra los que no se doblegan. En consecuencia, la entidad resolvió denunciar ante la comunidad internacional las violaciones a la libertad de expresión con características dictatoriales que está asumiendo el régimen del teniente coronel Hugo Chávez.
En la Declaración de Chapultepec, que reúne diez principios insoslayables para que una prensa libre pueda cumplir con su papel esencial en la democracia, se afirma que el ejercicio de la libertad de prensa no es una concesión de las autoridades, es un derecho inalienable del pueblo. Las autoridades deben estar legalmente obligadas a poner a disposición de los ciudadanos, en forma oportuna y equitativa, la información generada por el sector público. Los medios de comunicación y los periodistas no deben ser objeto de discriminaciones o favores en razón de lo que escriban o digan. Ningún medio de comunicación o periodista debe ser sancionado por difundir la verdad o formular críticas o denuncias contra el poder público. No hay personas ni sociedades libres sin libertad de expresión. Como bien se señaló en Chapultepec, la libertad pertenece a los seres humanos, no al poder.

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