Que un hombre a punto de jubilarse intente repetir la hazaña es disparatado o milagroso. Stallone, como es comprensible, prefiere esta última explicación. En las semanas que precedieron al estreno de la película en Estados Unidos, Stallone sonaba casi como un santo, en el marco de una campaña de marketing dirigida por los mismos expertos que empujaron a "La Pasión de Cristo", de Mel Gibson. Visto como uno de los jugadores más inteligentes de Hollywood, Stallone parece haber descubierto el poder de la religión.
En conferencias con líderes religiosos, Stallone acusó a Hollywood por no hacer suficientes películas que pueda ver la familia entera, e hizo hincapié en los aspectos religiosos de la resurrección de Rocky.
Evidentemente, se trata de un cambio para un actor que 21 años atrás en "Rambo II" parecía sentir placer en la carnicería al por mayor. En aquella película, su personaje mató a 57 personas.
Los baños de sangre en la gran pantalla, explica Stallone ahora, fueron frutos creativos de aquellos días. "Mi matrimonio no era bueno y me sentía seducido por todas las tentaciones que Hollywood tenía para ofrecer", se justificó. Ahora, asegura, disfruta de un matrimonio estable y de una relación renovada con Jesucristo.
Esto puede sonar un poco extraño para los cinéfilos, particularmente para los fans del "Rocky" original de 1976, una producción de bajo presupuesto rodada en 28 días, que se convirtió en un éxito y ganó el Oscar a la mejor película. Pero no hay que descartar a "Rocky Balboa" tan rápido, a pesar de lo difícil que resulta imaginarse a un anciano en busca del título mundial de los pesados. Después de todo, George Foreman recuperó la corona cuando ya tenía casi 50, y Stallone es lo suficientemente inteligente como para reconocer los estragos de la edad.
Meditación y vejez
Stallone interpreta a Rocky como un viejo luchador, dolido tras la muerte de su esposa Adrian, y alejado de su hijo, que regresa al ring para exorcizar sus demonios y cerrar el círculo de su vida haciendo lo único que sabe hacer. Incluso los críticos de cine más duros están de acuerdo en que este último esfuerzo realmente funciona.
"A los 60, el actor, guionista y escritor Sylvester Stallone parece más apropiado para inyecciones de Botox que para meterse a boxear en un ring", destacó Christopher Lloyd, del diario "Indianapolis Star". "Pero Rocky Balboa sorprende al llevar al personaje de regreso a sus raíces trabajadoras en una película que es ligera en cuanto a acción y pesada en cuando a meditación sobre el envejecimiento y el arrepentimiento -agregó-. Es un final apropiado y digno para uno de los personajes más icónicos del cine".
James Vernier, del "Boston Globe", señaló: "no quiero enterrar a Rocky, sino alabarlo". Y añadió sobre el boxeador ficticio: "es un gigante en el panteón de la cultura pop estadounidense".
Stallone tendrá la última palabra, y "Rocky Balboa" no será su última película. El año que viene planea lanzar una nueva entrega de su otro alter ego, el veterano de Vietnam John Rambo. De acuerdo con los nuevos valores de Stallone, Rambo utilizará su habilidad para matar para salvar a voluntarios que están trabajando en Asia.Si Rocky o Rambo realmente consiguen resucitar los antiguos éxitos, Hollywood comenzará a creer en milagros. (DPA)








