El resultado del PJ reflotó la fórmula Al-Al
El triunfo contundente de la primera dama en la interna peronista la pone como la persona con mayores posibilidades para ocupar la candidatura a la vicegobernación. Por Juan Manuel Asis - Redacción LA GACETA.
04 Abril 2007 Seguir en 
El resultado de la interna del PJ consolidó al gobernador José Alperovich como el principal referente del peronismo -algo increíble si se recuerda que nació hace pocos años a la política de la mano del radicalismo-, pero también le generó un problema puertas adentro, hasta casi familiar, y que tiene que ver nada menos que con la designación de su futuro compañero de fórmula para el 26 de agosto. Mientras festejaba su triunfo, en horas de la tarde del domingo, el mandatario tiró varios nombres con posibilidades a ser su segundo en el binomio (Sergio Mansilla, José López, Osvaldo Jaldo y hasta Susana Montaldo) y descartó a la que aparece, hoy por hoy, como la primera opción a analizar para el puesto: su esposa, Beatriz Rojkés. Hay razones que justifican esta alternativa: 1- Alperovich exige un total compromiso con su proyecto, aceptación indiscutible de sus acciones, mucha lealtad y, además, necesita confiar en extremo en las personas que tiene cerca; y nadie más que la diputada nacional reúne esos requisitos. 2- Alperovich, antes del domingo, para la vicegobernación pensaba en dirigentes peronistas con alguna ascendencia y reconocimiento partidario -tal vez hoy alejados de la política activa-, pero después del triunfo, la primera dama se convirtió en la principal figura institucional del peronismo. 3- En el esquema de docilidad institucional que pergeña para los próximos cuatro años de gestión, el titular del PE requiere de un segundo que no se convierta en un nuevo Fernando Juri (o un Raúl Topa, o un Julio Díaz Lozano) que encabece un Poder Legislativo que le genere dolores de cabeza; necesita de una persona confiable al ciento por ciento.Rojkés de Alperovich es la primera opción, por donde se la mire. Pero siempre hay peros: esa fórmula tiene contraindicaciones y una está relacionada con la palabra "nepotismo". El peligro es que el sector independiente reaccione desfavorablemente contra la posible fórmula Alperovich-Alperovich, por la imagen negativa de acaparamiento de poder que puede irradiar. El gobernador debe calcular la incidencia de ese hecho y decidir si el riesgo electoral de llevar a su esposa para que presida la Legislatura -para garantizar un acompañamiento legislativo sin traumas- es mínimo frente a los posibles cuestionamientos de los independientes. El oficialismo puede minimizar estas consideraciones frente a la aceitada maquinaria electoral asentada en el manejo de la estructura del Estado, y avanzar con esta alternativa, que sólo puede ser resuelta por el propio matrimonio. En segundo lugar, si de lealtad y compromiso con el proyecto se trata, entonces hay que posar la atención en Mansilla, que reúne esas condiciones, pero tiene como contrapeso que conduce un área que ofrece un flanco para el ataque opositor: el manejo de recursos de las comunas, cuyas investigaciones terminan a veces en la Justicia. Mansilla, de entre los próximos, es el segundo en la tabla, hoy por hoy. También hay otros nombres, pero hay un requisito principal que les proporcionará una ubicación en la lista de posibles candidatos a vicegobernador: la fidelidad.
Pero -otro más- la fidelidad trae aparejados inconvenientes. La demostrada por los dirigentes alperovichistas que ganaron el domingo tendrá sus consecuencias negativas para Alperovich, especialmente si se piensa en el acople electoral. Esto es así porque algunos de los que ganaron en sus territorios -y pusieron un pie en la boleta oficial del justicialismo- deberán enfrentar a los socios externos del gobernador. Tales son los casos de Yerba Buena, Concepción o de la propia capital. ¿A quiénes bendecirá el mandatario el 26 de agosto? Por un lado, tiene a los leales de adentro, y por el otro, a los que quieren serle fiel después de agosto.







