Las elecciones internas en los partidos políticos

04 Abril 2007
Un reciente fallo judicial ha puesto en evidencia el  desguace a que está siendo sometido el sistema de partidos como representativo de la voluntad ciudadana. Se trata de la advertencia que la Cámara Nacional Electoral ha dirigido a las organizaciones partidarias que designan autoridades y candidatos sin convocar a elecciones internas, recordando que estas son obligatorias, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 50 de la ley 23.298. Dicho artículo define cuáles son las causas de caducidad de la personería; figuran, entre ellas, la carencia de elecciones internas por lo menos cada cuatro años y la no presentación del acta de designación de la nómina de autoridades surgidas de las mismas.
   El motivo de ese fallo ha sido confirmar la caducidad de la personería política del partido Unión y Libertad que, aun estando intervenido, renovó autoridades, como lo había hecho en 2002. Pero la decisión unánime de la Cámara se explaya en conclusiones que abarcan a todo el sistema partidario regido por dicha ley, que también otorga potestad para la postulación de candidatos a cargos públicos. Más de cinco fallos semejantes ha dictado el mismo tribunal superior que, en esta ocasión  señala que en numerosos partidos se ha sustituido la elección interna por listas únicas, sin respetar los estatutos, lo que conduce al riesgo de un poder autocrático disimulado con decorados democráticos.
    Desde la crisis de 2002, los avatares del régimen electoral han sido intensos y con una tendencia al debilitamiento del modelo constitucional de organizaciones intermedias de la representatividad democrática, en beneficio de un personalismo político por momentos extremado. Durante la breve gestión del presidente Eduardo Duhalde y por su iniciativa, el Congreso sancionó la ley 25.611 de internas abiertas y simultáneas en los partidos, con participación de ciudadanos independientes, mas poco después se suspendió “por única vez”, ante las divisiones del justicialismo, que adoptó por esa causa un sistema de neolemas, concurriendo a los comicios generales con tres listas. La “única vez” ha dejado de tener vigencia, pues en noviembre de 2006 el Congreso sancionó la derogación de la ley 25.611 mediante otra de un solo artículo. Su promotor, el diputado Jorge Landau, afirmó que con  ello se volvía al sistema anterior y que los partidos estarán libres de realizar o no elecciones internas abiertas o cerradas.
   Pero la Cámara Nacional Electoral se ha referido a las agrupaciones democráticas cuyos estatutos invariablemente establecen el sistema de internas y es ahí donde se advierte una proliferación dedocrática que los violenta. El peronismo y el radicalismo son testimonios contundentes. El PJ intervenido y la persistencia en las candidaturas del presidente Kirchner o de su esposa, y la UCR designando por el comité nacional al justicialista Roberto Lavagna mediante una cláusula transitoria o “por única vez”, son testimonios suficientes de las dificultades institucionales que están alcanzando a los partidos.
   No es el caso de nuestra provincia, donde se acaba de producir la renovación de autoridades en el partido Justicialista con internas cerradas; y la UCR también hizo su propia convocatoria para el 27 de mayo para renovar autoridades. Además, el llamado a elección general para el 26 de agosto obligará a los partidos a elegir sus candidatos mediante internas cerradas. En Tucumán pareciera que se está reflotando la vida interna de los partidos. En esto incide la eliminación de la Ley de Lemas y el nuevo régimen electoral y se abren expectativas de que los partidos puedan recuperarse como intermediarios de la sociedad en la gestión pública y se ponga fin al avance indisimulado del personalismo.

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