Cartas de lectores

23 Marzo 2007
CARNET DE MANEJO
Se cuestiona la emisión de licencias de conducir por parte de los municipios, pero en la capital también es un verdadero desastre la constatación de los requisitos. Hay pérdidas de tiempo y falta de seriedad en su tramitación. Hace más de 10 años que manejo pero no tenía el carnet de la capital, por lo que supuestamente debía cumplir con todos los recaudos de quien lo saca por primera vez. En el control clínico me atendió una psicóloga que me preguntó si padecía alguna enfermedad y, ante mi negativa, me dijo que no estaba el médico, así que ella me pondría el sello y la firma. Si yo fuera epiléptica o tuviera alguna cardiopatía, igual podría manejar gracias al sello de alguien que ni siquiera me había revisado. Luego pasé por la zona de inhabilitados. Anotaban en un libro mi nombre, como si el libro les fuera a advertir sobre mi carácter de inhabilitado por alguna causa. Es decir que, si yo tenía una sentencia judicial que me imposibilitara manejar por haber matado a alguien, ello jamás se enterarían. La charla de manejo duró cinco minutos. Nunca me mostraron las señales de tránsito, que aparecían como un decorado en la pared. Y por último, la tan cuestionada prueba de manejo. En el corralón me dijeron que diera mi nombre, nada más, porque había entrado manejando. No hacía falta prueba. En todo el trámite, que me llevó dos días, jamás se me pidió documentación alguna que constatara que yo era la persona que decía ser.

María Soledad Nadra
Salta 125
S.M. de Tucumán


INSEGURIDAD
En los países gobernados por estadistas se aseguran efectivamente vidas y bienes de todos los sectores sociales. Para ello, se reprime ejemplarmente el delito. Aquí, lamentablemente la desprotección en las calles del centro se la sufre como total pese a tantos nombramientos de policías. El 19/03 a las 11, en Laprida 530, fui asaltada por un forajido muy bien adiestrado en arrebatos y muy ligero para correr, que me dio un gople en la espalda y me despojó de una pulsera valiosa. Muchos hombres que lo vieron me contaron que huyó por Santiago del Estero, pero no me ayudaron. Tuve que defenderme sola. No encontré policía alguno hasta llegar a la San Martín, donde estaban estacionados tres por cuadra. Encontré allí caminando al jefe de Policía, quien encontró la solución: hacerme acompañar con una agente para radicar la denuncia. Y, para completar el día, a las 10 de la noche sufrí un robo menor en mi domicilio todo enrejado, debido a la falta de alumbrado público, al abigarrado estacionamiento de vehículos y a la supresión de la vigilancia policial externa de la guardia del Hospital de Niños.

Elba A.M. de Larrea
Rondeau 714
S.M. de Tucumán


POLICIA
El aumento salarial otorgado por el gobernador a la fuerza policial está lejos de ser un premio, como lo manifiesta el lector Barrionuevo en su carta del 20/03. Es un acto de estricta justicia. No hay punto de comparación entre la función administrativa y la policial. Mientras en aquella trabajan de lunes a viernes y en horario corrido, en esta el personal que tiene misiones operativas -que son los más- lo hace sin horarios, todos los días y sin descanso, con el consiguiente riesgo de vida. Entonces ¿cómo puede hablar de discriminaciones y privilegios? La misión policial se nutre del esfuerzo y del sacrificio de sus hombres y mujeres, que muchas veces trabajan al límite de la resistencia física y moral. Son esclavos del deber. Por eso, policías retirados de hoy se encuentran con secuelas irreversibles de salud. Con cuánta ligereza también prejuzga el cumplimiento de su misión específica en situaciones futuras de alteración del orden público o la intervención que les cupo, desgraciadamente, en épocas pasadas que fueron tristes y dolorosas por el número de policías muertos en cumplimiento del deber.

Miguel Angel López
Bolivia 3.030
S.M. de Tucumán

DERECHO (I)
Como madre de dos hijos abogados, que con mucho esfuerzo y dedicación lograron sus títulos, me sentí muy apenada de ver la situación ocurrida en la Facultad de Derecho, donde supuestamente algunos estudiantes habrían realizado maniobras ilícitas en connivencia con no docentes. Sin embargo, me llené de esperanzas al ver la decidida acción del decano y sus colaboradores, que hicieron la denuncia en la Justicia Federal y apartaron de sus funciones a los que resultaron sospechados. Esto muestra a las claras una manifiesta voluntad de encontrar la verdad sea cual fuere el precio que haya que pagar. A nadie escapa que en situaciones similares otras instituciones prefirieron esconder la tierra debajo de la alfombra; a mí me enorgullece que la Facultad de Derecho haya elegido el camino más difícil: el camino de mostrar la realidad por más dura que esta fuere. Es por eso que los exhorto a no bajar los brazos, a seguir en la lucha como hasta ahora. Los estudiantes honestos, los egresados y las generaciones futuras lo agradecerán.

María Inés Ros
Maipú 784 (4º “B”)
S.M. de Tucumán


DERECHO (II)
No comprendo esa mala costumbre de hacer leña del árbol caído. Deben saber que la Facultad de Derecho tiene otra cara, quizás la menos conocida. Quienes ahí hemos estudiado, compartimos un aire de respeto, de comunidad, donde todos se conocían. Vimos la vocación de profesores, no docentes, también administrativos, alumnos, graduados... los chicos de la fotocopiadora. Todos “hacen” a la Facultad. No puede ser que por culpa de unos infames, se corra un velo de sospecha sobre todos. Mejor destacar al Decanato, al que no le tembló el pulso para abrir la investigación. Ahora que se identifique y castigue a sus culpables.

Claudia Bojanovsky
Sarmiento 822
Yerba Buena-Tucumán


“POBRECITO”
Veo a los milagrosos discapacitados, con toda su gama de discapacidades, estudiando, trabajando, haciendo, luchando por un sueño, enseñándonos que sólo basta con querer. Que nadie es “pobrecito” ni víctima, y me avergüenzo de dar una monedita en el semáforo a niños y jóvenes con todas sus capacidades, transformándolos en mendigos, quitándoles su dignidad, quitándoles su futuro con la limosna. Creo que tenemos que darle de baja al deporte nacional, que es hacernos las víctimas, mentirnos y mentirles a los demás que no podemos. Cada uno crea lo que necesita a cada momento, aunque no se dé cuenta conscientemente. Al victimizar a alguien le estamos quitando su poder, le estamos haciendo creer que no puede. En la medida en que cada uno se sepa importante, creador y capacitado para logar sus sueños, vivirá mejor y hará vivir mejor a los que lo rodean. No existirá la pobreza o el no poder, porque cada uno será consciente de su propio poder.

Lucía Enrico
Sarmiento 494
S.M. de Tucumán


N. de la R: En nuestra edición de ayer se atribuyó por error la carta titulada “Bolsones” al lector José A. Paul, cuando en realidad está firmada por Hugo Gómez, de Federico Helguera 1.388, San Miguel de Tucumán.

Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso
contrario serán sintetizadas. Deberán  ser entregadas en Mendoza 654 o en
cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio
del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad.
También podrán ser enviadas  por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA  se reserva el derecho de publicación.



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