La crisis en la Justicia Federal de Tucumán

22 Marzo 2007
La Justicia Federal de Tucumán está atravesando desde hace tiempo un período crítico. En diciembre de 2005, el Consejo de la Magistratura de la Nación (CMN) inició sumarios por supuestas irregularidades en la tramitación de causas vinculadas a títulos de la deuda pública contra los dos jueces a cargo de los juzgados federales Nº 1 y 2. El 8 de junio de 2006, Felipe Terán, entonces titular del tribunal Nº 2, fue suspendido por ese órgano por un lapso de 180 días y se dispuso que fuera sometido a un proceso de destitución. Se lo acusaba de mal desempeño en las causas en la que particulares reclamaban contra el Estado por la normativa que pesificó los títulos públicos, cuando la Argentina se declaró en cesación de pagos ante la banca internacional. En su reemplazo, en forma subrogante, el CMN nombró el 3 de julio a Mario Racedo. El magistrado fue finalmente destituido por el Jurado de Enjuiciamientos de Magistrados, el 18 de octubre pasado. En diciembre, se prorrogó durante seis meses más -hasta el próximo 4 de julio- la subrogancia de Racedo al frente del juzgado federal Nº 2 hasta tanto se efectúe el concurso para cubrir definitivamente el cargo. En febrero de este año el CMN abrió la inscripción de postulantes para el concurso de antecedentes y oposición; esta última se celebrará el 12 de abril.
El juez federal de primera instancia de Tucumán, juzgado Nº 1, Jorge Parache, aduciendo cuestiones personales que incidieron en su salud, presentó el martes su renuncia ante el Poder Ejecutivo Nacional y solicitó que su dimisión se haga efectiva a partir del 31 de mayo. Parache afronta dos causas penales y hasta tanto no se concrete su alejamiento de la Justicia el sumario en el Consejo de la Magistratura seguirá en curso, según precisó a nuestro diario la presidenta de la comisión de Disciplina y Acusación. En el caso de que el presidente de la Nación acepte la renuncia de Parache, el Consejo de la Magistratura deberá designar un subrogante. Si ello sucediera, la Justicia Federal de Tucumán se encontraría en una situación sin precedentes porque sus dos juzgados estarían subrogados. Habría que esperar luego el llamado a concurso para cubrir la vacante del juzgado Nº 1 y otro período hasta que este se sustancie.
Se trata, por cierto, una realidad preocupante que genera incertidumbre porque durante el tiempo transcurrido, desde la iniciación de los sumarios a los dos magistrados, se produjo una acumulación de causas en ambos juzgados que se están resolviendo con lentitud.
Desde todo punto de vista, es saludable para la Justicia que ambos cargos sean cubiertos por concurso. El juez Parache había sido designado por el Poder Ejecutivo Nacional, con acuerdo del Senado, en 1985, mientras que Terán, que se había desempeñado como juez federal de Catamarca, obtuvo en 2001 el respaldo unánime del Consejo de la Magistratura para reemplazar al juez federal Ricardo Maturana, que había dejado el juzgado Nº 1 para dedicarse a la política. Cabe acotar que, por entonces, Terán tenía pedidos de destitución en Catamarca, uno formulado por el Senado de la vecina provincia en 1999, y el otro en 2001, presentado por dos diputados nacionales del Frente Cívico catamarqueño.
La realización de concursos de antecedentes y oposición en ámbito del Estado contribuye a garantizar la preservación y la transparencia en las instituciones. En el caso de la Justicia Federal de Tucumán, urge que estos se lleven a cabo con cierta celeridad para evitar que la ausencia de titulares -en caso de que se acepte la renuncia de Parache- en estos juzgados se prolongue a lo largo del tiempo, con el consecuente perjuicio para la comunidad.




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