Entre encuestas y realidades
El Presidente se anota los triunfos electorales en la provincia y aparece con imagen alta en las encuestas. Pero son crecientes los conflictos y las protestas en su contra. Por Angel Anaya - Columnista.
20 Marzo 2007 Seguir en 
Buenos Aires.- Las elecciones en Entre Ríos han sido un triunfo extraordinario para Kirchner, mientras en la Plaza de Mayo más de 300 organizaciones sociales y de derechos humanos le reclamaban severamente novedades sobre la desaparición de Jorge Julio López, prometiéndole regresar el próximo domingo.El Presidente no estaba en Buenos Aires, sino en Río Gallegos, donde debió reforzarse la Gendarmería para cubrir su residencia privada ante la manifestación de 3.000 docentes y acompañantes por el conflicto salarial del gremio provincial.
No parece, sin embargo, que ninguna de esas circunstancias mueva las encuestas donde Kirchner figura habitualmente con una llamativa ventaja. En el pasado, los encuestadores no trabajaban tan intensamente como ahora -con contratos oficiales-, ni la sensibilidad contestataria social fue tan extremada. Lo normal era que si el Presidente aparecía con alto consenso, se asomaba al balcón ante un gran auditorio con alto perfil de espontaneidad.
Ahora, los actos son virtualmente acotados y los mensajes por momentos agresivos, como hijos del malhumor por esa sensibilidad contestataria. Mucho indica que Kirchner no está seguro sobre lo que le dicen las encuestas, mientras las adhesiones que revelan tendrán un alto costo difícil de financiar después de las elecciones. La solución posible, a su juicio, es promover a su esposa como heredera en las urnas.
El viernes último, en ocasión de denunciar la crisis en la seguridad aerocomercial, el Presidente, entre agravios a la clase política no fiel, no eludió un interrogante sobre pingüino o pingüina, que, dijo, se despejará pronto. Al día siguiente, poco después de llegar a su agitada provincia, el gobernador Carlos Sancho ya tenía la certeza de que su sucesora sería Alicia Kirchner.
Cuando se apaga la luz
De 10 analistas políticos, ocho por lo menos piensan que será pingüina la cabeza de fórmula, pero son muy pocos quienes suponen que la primera dama se embanderará en una campaña electoral personal reprobando o anunciando cambios en el actual estilo y gestión de gobierno. Sin embargo, la ambición por el poder ha tomado tal dimensión en la Argentina, que hasta eso es posible, inclusive cuando se apaga la luz en el dormitorio presidencial.
Pero si la esposa del Presidente toma, como se dice, un rumbo correctivo, ¿su marido la acompañará como hace con los candidatos radicales K, o la dejará librada a su suerte? No cabe duda de que el año electoral puede ser el más interesante de que se tenga memoria, porque si bien el ingenio de los Kirchner ha sido notable para salir del menguado caudal electoral de los artificiosos comicios presidenciales improvisados por su ex padrino Eduardo Duhalde, deberá superarse para convencer a un electorado altamente incrédulo y contestatario. (De nuestra Sucursal)







