La tucumana que estaba desaparecida en Brasil se comunicó con su familia

Luego de ser golpeada por su marido, la mujer huyó. Desde el lunes de la semana pasada, sus allegados no sabían dónde estaba. El sábado llamó por teléfono para avisar que se encuentra bien y que no volverá porque teme que su marido la encuentre.

BUSCADA. Paola Noemí Medina tiene 35 años. ARCHIVO LA GACETA
BUSCADA. Paola Noemí Medina tiene 35 años. ARCHIVO LA GACETA
19 Marzo 2007
La tucumana que se encontraba desaparecida en Brasil llamó a la casa de su madre para avisar que está bien. Paola Noemí Medina, de 35 años, pidió que "no la busquen" y dijo que no volverá aún porque teme que su marido, José Manuel Belmonte, la encuentre.

Allegados a la familia confiaron a LA GACETA que la comunicación telefónica se produjo el sábado a la mañana y que Medina se negó a indicar dónde se encontraba. "Contó que tiene el ?susto en el cuerpo? y que cuando pueda vendrá a Tucumán a llevarse a sus hijos", indicó la fuente.

La semana pasada, la madre de la mujer, Hilda Juárez, recorrió los pasillos de Tribunales para solicitar que la Justicia buscara a su hija, quien se encontraba desaparecida en Brasil.

La mujer, explicó la madre, estaba con su esposo, Belmonte, y sus hijos en la ciudad brasileña de Porto Velho, al norte de Brasil.

"El lunes ella habló con mi otra hija diciéndome que se había escapado del hotel donde estaban alojados porque no aguantaba más los castigos de mi yerno", aseguró Juárez.

Según los dichos de la mujer, el matrimonio tenía un próspero aserradero en la localidad jujeña de Calilegua. Sin embargo, hace dos semanas, Medina le avisó que se irían a Bolivia en busca de nuevos horizontes económicos.

"A los pocos días se comunicó telefónicamente y me anunció que habían decido trasladarse a Brasil, sin darme mayores precisiones", indicó Juárez.

Aparentemente, la familia Belmonte salió de Roviralta hacia Cobija, también de Bolivia. Desde allí se habrían trasladado a Brasil.

Juárez, al no tener ninguna novedad sobre el paradero de su hija ni de sus nietos (la última comunicación fue el lunes de la semana pasada), denunció el caso. LA GACETA (C)




























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