Los paros perjudican a los alumnos

18 Marzo 2007
Hace unos años, en una visita al país, el especialista estadounidense en Educación, Gary Marx, señaló: “somos la primera generación con capacidad de destruir el mundo y la última que puede salvarlo. Lo que ocurra dependerá en gran medida de cómo eduquemos a la gente y de cuán dispuestos estemos a impulsar un cambio positivo”. En varias ocasiones, hemos señalado desde esta columna que la educación y la cultura son los únicos caminos que le permiten a un pueblo escapar del atraso y de la dependencia. La educación, por cierto, les permitirá a niños y jóvenes integrarse en el futuro como miembros activos a la sociedad civil e incorporarse al mercado laboral.
El inicio del ciclo lectivo, tanto en el ámbito provincial como en la escuelas experimentales de la Universidad Nacional de Tucumán, es traumático. En el primer caso, los docentes, nucleados en los distintos sindicatos, pararon el 1 y 2 de marzo. Tras arduas negociaciones, el Frente Gremial Docente, que integran Atep, Amet y Apem, aceptó finalmente la propuesta del Gobierno de elevar en $ 80 el salario básico de los maestros ($ 450 para un maestro de grado) y de fijar en $ 1.040 el sueldo mínimo de bolsillo. Sin embargo, el acuerdo no fue aceptado por la Unión de Docentes de Tucumán (UDA-UDT) que impulsó el jueves una nueva medida de fuerza con movilización. Se sumaron a la marcha los docentes privados afiliados a Sadop, gremio que también rechazó la oferta salarial. Da la impresión de que el enfrentamiento con estos dos sectores continuará porque el Gobierno desconoce la personería gremial de la UDT, agrupación que cuenta con 4.500 afiliados y con representantes en la Junta de Clasificación.
También fue conflictivo el comienzo de período lectivo en las escuelas experimentales de la UNT. Los educadores, nucleados en la Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Tucumán (Adiunt), decidieron una medida de fuerza desde el lunes 12 hasta el miércoles pasado porque las autoridades universitarias no respondieron oportunamente al reclamo de titularización de sus cargos. Según la agrupación, cerca de un 70 % de los docentes que imparten enseñanza en estos establecimientos se hallan designados interinamente y sus cargos son renovados año tras año sin regularizar la situación. La Adiunt propuso que los educadores con cinco o más años de antigüedad sean regularizados en sus cargos, mientras que aquellos que posean tres o más años de antigüedad normalicen su situación mediante una evaluación. También planteó que los cargos para ingresar a las Escuelas Experimentales sean concursados. La iniciativa fue aprobada por el Consejo de Escuelas Experimentales de la UNT y presentada al Consejo Superior, pero este no la aprobó. Este organismo sesionaría el 27 de marzo.
Tanto en uno como en el otro caso, la ministra de Educación y el rector de la UNT anunciaron que los días de huelga serán descontados, medidas que seguramente generarán más beligerancia.
No se cuestiona, por cierto, la validez de los reclamos salariales pero, como sucede habitualmente, son los alumnos los más perjudicados con las medidas de fuerza. No se entiende por qué tanto la Provincia como la Universidad esperan hasta último momento para zanjar las diferencias con los docentes, si las negociaciones pueden realizarse con la debida anticipación. La educación debe ser siempre una prioridad en las políticas del Estado porque es la única que puede transformar verdaderamente a una sociedad como la nuestra, que se ha vuelto cada vez más violenta y transgresora. Es hora de que así lo entiendan las autoridades.







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