18 Marzo 2007 Seguir en 
CONCEPCION.- Un sangriento drama familiar conmocionó ayer a la mañana a los vecinos del microcentro de Monteros. Un joven de 21 años fue asesinado de un escopetazo por la propietaria de la casa en la que vivía su ex pareja. La víctima tendría antecedentes violentos.
El hecho sucedió alrededor de las 7 cuando Julián Armando Andrada, intentó ingresar por la fuerza al inmueble ubicado en 24 de Setiembre 440 con el fin de ver a Analía del Moral, su ex concubina, y a la pequeña hija de ambos.
Andrada sufría una enfermedad que le generaba problemas de conducta. “Mi hija lo dejó porque el joven la vivía golpeando. Su vida se había transformado en un infierno. Varias veces lo denunció ante la Policía”, señaló Francisco del Moral, padre de Analía.
El drama tuvo su epílogo cuando, en un nuevo rapto de furia, Julián llegó a la casa de Sara Cristina Rodríguez y Ramón del Moral. “Escuché los gritos del muchacho y los golpes que descargaba contra la puerta. La quería voltear. Así estuvo un rato hasta que finalmente sonó un disparo de arma de fuego. La Policía llegó cuando sucedió lo que podía haber evitado”, dijo una vecina que vive en frente de la casa en que se desencadenó el homicidio.
Distintas versiones
“Cuando llegamos el chico estaba aún con vida y acurrucado en la vereda. Murió cuando lo ingresábamos al hospital. No se pudo hacer nada para salvarle la vida”, señaló el titular de la comisaría de esa ciudad, Luis Marcelo Suárez.
Sara admitió ser la autora del hecho y, al ser aprehendida, entregó a los uniformados una antigua escopeta con la que habría disparado a Andrada. Su esposo Ramón también quedó a disposición de la justicia en principio comprometido por no haber hecho nada para evitar la muerte.
“Al joven lo arrestamos en varias ocasiones por distintas contravenciones. Destrozaba parabrisas de los autos o protagonizaba grescas en las noches. Su conducta estaba descontrolada”, señaló Suárez.
El jefe de la comisaría de Monteros, ubicada a 100 metros donde se produjo el homicidio, señaló que el personal intervino al recibir la denuncia.
Sin embargo, Del Moral señaló todo lo contrario. “Mi hermano me dijo que llamaron dos veces a la comisaría para que se llevaran a Andrada, pero los policías recién llegaron cuando ya había ocurrido todo”, expresó.
Silencio
Los padres de Andrada, sockeados por la muerte de Julián, no quisieron hablar con LA GACETA. Una mujer que sólo se identificó como abuela del joven, dijo que su nieto salió de su casa alrededor de las 6.30.
“Al parecer saltó las rejas de nuestra vivienda porque todo estaba bajo llaves. Le dijimos que no saliera y el nos aseguró que no lo iba a hacer. De su muerte nos enteramos por los vecinos”, apuntó. (C)
El hecho sucedió alrededor de las 7 cuando Julián Armando Andrada, intentó ingresar por la fuerza al inmueble ubicado en 24 de Setiembre 440 con el fin de ver a Analía del Moral, su ex concubina, y a la pequeña hija de ambos.
Andrada sufría una enfermedad que le generaba problemas de conducta. “Mi hija lo dejó porque el joven la vivía golpeando. Su vida se había transformado en un infierno. Varias veces lo denunció ante la Policía”, señaló Francisco del Moral, padre de Analía.
El drama tuvo su epílogo cuando, en un nuevo rapto de furia, Julián llegó a la casa de Sara Cristina Rodríguez y Ramón del Moral. “Escuché los gritos del muchacho y los golpes que descargaba contra la puerta. La quería voltear. Así estuvo un rato hasta que finalmente sonó un disparo de arma de fuego. La Policía llegó cuando sucedió lo que podía haber evitado”, dijo una vecina que vive en frente de la casa en que se desencadenó el homicidio.
Distintas versiones
“Cuando llegamos el chico estaba aún con vida y acurrucado en la vereda. Murió cuando lo ingresábamos al hospital. No se pudo hacer nada para salvarle la vida”, señaló el titular de la comisaría de esa ciudad, Luis Marcelo Suárez.
Sara admitió ser la autora del hecho y, al ser aprehendida, entregó a los uniformados una antigua escopeta con la que habría disparado a Andrada. Su esposo Ramón también quedó a disposición de la justicia en principio comprometido por no haber hecho nada para evitar la muerte.
“Al joven lo arrestamos en varias ocasiones por distintas contravenciones. Destrozaba parabrisas de los autos o protagonizaba grescas en las noches. Su conducta estaba descontrolada”, señaló Suárez.
El jefe de la comisaría de Monteros, ubicada a 100 metros donde se produjo el homicidio, señaló que el personal intervino al recibir la denuncia.
Sin embargo, Del Moral señaló todo lo contrario. “Mi hermano me dijo que llamaron dos veces a la comisaría para que se llevaran a Andrada, pero los policías recién llegaron cuando ya había ocurrido todo”, expresó.
Silencio
Los padres de Andrada, sockeados por la muerte de Julián, no quisieron hablar con LA GACETA. Una mujer que sólo se identificó como abuela del joven, dijo que su nieto salió de su casa alrededor de las 6.30.
“Al parecer saltó las rejas de nuestra vivienda porque todo estaba bajo llaves. Le dijimos que no saliera y el nos aseguró que no lo iba a hacer. De su muerte nos enteramos por los vecinos”, apuntó. (C)
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