Barriendo lo que está debajo de la alfombra
El escándalo de la Facultad de Derecho de la UNT y el de Asunt muestran que la comunidad universitaria está reclamando acciones ejemplificadoras. Por Nora Lia Jabif - Redacción LA GACETA
17 Marzo 2007 Seguir en 
El nuevo capítulo que acaba de escribirse en el escándalo de la Facultad de Derecho de la UNT pone en el centro de la escena la responsabilidad de los estudiantes en el episodio. Al margen de la situación administrativa que se ha planteado respecto de los alumnos que deben rendir correlativas de materias cuya nota definitiva está en suspenso, lo que está en discusión, en el fondo, es la conducta de los estudiantes que, por lo que se ve hasta ahora, habían hecho de la compra de exámenes una costumbre que no se circunscribe a unos cuantos. La compra de exámenes, o los “arreglos“ no fueron exclusivos de Derecho, como se dijo ya en otra columna. Pero el escándalo es más fuerte cuando en el acto de corrupción -porque de eso se trata- alumnos que podrían llegar a ser “hombres de ley”. Para los miles de alumnos que no compran sus exámenes, y que se amanecen estudiando sobre los voluminosos Códigos, las medidas que se están adoptando en la Facultad de Derecho son ejemplificadoras, y llegan como un mensaje de que no es lo mismo, recordando al gran Discépolo, “un chorro que un gran profesor”.Pero en la UNT la aguas no sólo están revueltas en Derecho. La semana próxima habrá elecciones en la Acción Social de la UNT (Asunt), donde nada está en calma, y donde los docentes reclaman elecciones directas para los cargos en el directorio de la entidad.
En la obra social de la Universidad se detectó hace seis meses una “fuga“ de dinero que fue oportunamente denunciada por el rector Juan Cerisola. La información decía que el monto“perdido” (no coincidían las planillas de rendición con el dinero depositado al final de cada jornada en el Banco de la Nación Argentina) ascendía a $250.000. Otras fuentes a las que accedió LA GACETA indican que esa suma sería de $750.000. No es la primera vez que hay robos en la Acción Social de la UNT.
La denuncia -en la que la UNT no es querellante- derivó en una causa judicial en la que se encuentra imputado un cajero, que acaba de ser suspendido en su función sin goce de haberes hasta tanto se defina su grado de responsabilidad en la fuga de fondos , luego de que el fiscal pidió su indagatoria.
La semana pasada, los propios compañeros de trabajo de ese empleado habían pedido acciones ejemplificadoras para el imputado. Pero los coletazos del robo de Asunt llegaron más alto, y generaron el alejamiento del auditor Carlos Fiorito (se le habría rescindido el contrato) y el cambio de funciones de empleados que al momento de la “fuga” revistaban en la áreas de los departamentos Técnico Administrativo y Técnico Financiero. Más allá de los resultados judiciales de cada uno de estos escándalos, el rasgo común de estos dos episodios que conmueven a la Universidad es que la comunidad no quiere que la basura quede una vez más guardada debajo de la alfombra.
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