El poder del gran guiñol

La sucesión de conflictos en varias provincias tienen siempre como epicentro al Gobierno nacional. En Tucumán también hay repercusiones, con la pelea Alperovich-Juri. Por Angel Anaya - Columnista.

17 Marzo 2007
Buenos Aires.- El vicegobernador de La Rioja, Luis Beder Herrera, ha comenzado a sumergirse en el baño kirchnerista requerido para poder pagar el aumento al personal público, prometido por el suspendido Angel Maza mediante recursos de la caja presidencial. El martes llegará a Buenos Aires una delegación para tratar de abrirle una puerta en el despacho presidencial a través de intermediarios. Eso sólo será posible cuando Kirchner tenga la certeza de que Beder Herrera seguirá la brújula que para el gobierno riojano apunta ineludiblemente a la Casa Rosada. “Yo me adhiero al Gobierno nacional”, ha dicho ya cuando calificaba de “enorme” la prescindencia federal en la crisis.
La comunión kirchnerista se está produciendo, pues, a la velocidad prevista para la conversión de los macistas. En Tucumán, el gobernador Alperovich se define frente a su correligionario y adversario, el vice Fernando Juri, tratando de diferenciarse de la crisis riojana, pero siente que en la Legislatura ya no tiene la fortaleza de antes y que, como es evidente, no hay peor adversario que el correligionario cuando el gran guiñol mueve los hilos. Por el momento, la Rosada sigue siéndole accesible; pero si la balanza se inclina hacia el jurismo, todo puede cambiar.

El distrito de nadie
En Entre Ríos, una de las rara avis donde no hay reelección de gobernadores, mañana funcionarán las urnas para designar al sucesor de Jorge Busti, donde las relaciones institucionales han sido muy afectadas por la virulencia dialéctica de las campañas. Corrupción y autoritarismo son las imputaciones fundamentales, pero lo más notable es que quienes se las aplican recíprocamente son elencos con militancia justicialista. Tal cual alguien ha dicho, los dos brazos de Kirchner estarán en el cuarto oscuro dando testimonio de fidelidades.
Pero como el Presidente se hizo fotos con ambos, primará la garantía de que mayoría y minoría legislativas estarán en la Legislatura. Claro está que los ejemplos de Catamarca, La Rioja y ahora Tucumán se pueden repetir sin que terceros puedan evitarlo. El poder será todo del gran guiñol, pero su funcionamiento dependerá de otros disvalores, como la historia viene demostrando. Cuando hay que convencer a muchos, la negociación es compleja pero posible; mas si se trata de evitarla, el guiñol corre el alto riesgo de que los hilos se enreden.
La teoría es tan simple como vulgar y tal vez Kirchner tome conciencia de ella en su inmensa tarea de eyectar a Daniel Filmus hacia el sillón porteño; el raro distrito metropolitano donde al oficialismo  nacional tanto le cuesta desde hace largo tiempo apropiarse de la histórica plaza de todos. (De nuestra Sucursal)






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