15 Marzo 2007 Seguir en 
Un joven albañil perdió la vida tras haber sido embestido por una camioneta ayer a la mañana, en Yerba Buena.
La tragedia ocurrió a las 7.30, cuando Angel Martínez, de 21 años, circulaba de este a oeste en su bicicleta por avenida Presidente Perón. Junto a él iba, en otra bicicleta, su primo de 18 años, Alejandro Galván. En sentido contrario, por la misma avenida, iba una camioneta Chevrolet S 10 gris chapa FIP 775, conducida por Salvador Francisco Agüero Toro, de 23 años, domiciliado en Solano Vera al 2.500, Yerba Buena.
Al llegar a la altura del 1.800, los jóvenes doblaron por calle Moreno hacia la izquierda. No advirtieron que la camioneta se aproximaba rápidamente. Galván pudo cruzar, pero Martínez no tuvo la misma suerte: impactó contra el vehículo y fue arrojado por el aire unos 15 metros. Cuando cayó al pavimento, el joven murió.
"Ibamos a trabajar, como todas las mañanas", dijo Galván, que se desempeñaba como albañil junto a la víctima en una obra ubicada en avenida Aconquija al 2.200. "Vimos que la camioneta venía muy fuerte. Yo crucé y había andado como 20 metros cuando escuché un reventón. Miré hacia atrás y mi primo ya estaba tirado en el suelo", relató consternado el joven. Galván contó que su primo había llegado hace dos meses de La Banda, Santiago del Estero, donde vivía con su familia. Ahora residía en Villa Muñecas, en la calle Francisco de Aguirre al 3.500 junto a él, otro primo y un tío. Según fuentes policiales, guiándose por la huella que dejó la camioneta, Agüero Toro había intentado frenar para evitar atropellar al ciclista, pero a pesar del intento no logró hacerlo. Recién pudo detenerse a 60 metros de esa esquina. "El chofer dice que no los había visto y que no pudo hacer nada para esquivarlo", dijo Dante Bustamante, jefe de la comisaría de Yerba Buena. Luego de que se le tomaron declaraciones, el conductor quedó en libertad. Tanto la bicicleta como la camioneta quedaron secuestradas. El cuerpo de la víctima fue trasladado por los Bomberos a la morgue del Hospital Carrillo. Mientras tanto, personal de Criminalística está investigando las causas del trágico accidente.
El peligro acecha
El accidente es otra muestra más de lo peligrosa que se ha vuelto la Presidente Perón. El 21 de diciembre, María Silvia Jantzon de Marchese, de 57 años, y su hijo Domingo Marchese, de 25, circulaban en un Fiat Palio Adventure de norte a sur por calle Bascary de Yerba Buena. Tras cruzar la platabanda de la avenida fueron chocados por un Chevrolet Corsa Classic, que era conducido por Gustavo Jiménez, de 18 años, hijo del ministro de Economía, Jorge Jiménez, que viajaba junto a su amigo Rodrigo Morales, de la misma edad. Jantzon de Marchese, que conducía, murió en el acto, y su hijo, tres días después.
"Los vehículos pasan a toda velocidad. Debería haber semáforos o controles en cada esquina y en las entradas a los countries", dijo Nora Galíndez, un ama de casa de 42 años que reside en el barrio Telefónico.
"Esta avenida es mortal", dijo Susana Morales, una vecina de la zona. "Desde el barrio Telefónico salen las picadas de los chicos de Yerba Buena, y nadie los controla", concluyó.
La tragedia ocurrió a las 7.30, cuando Angel Martínez, de 21 años, circulaba de este a oeste en su bicicleta por avenida Presidente Perón. Junto a él iba, en otra bicicleta, su primo de 18 años, Alejandro Galván. En sentido contrario, por la misma avenida, iba una camioneta Chevrolet S 10 gris chapa FIP 775, conducida por Salvador Francisco Agüero Toro, de 23 años, domiciliado en Solano Vera al 2.500, Yerba Buena.
Al llegar a la altura del 1.800, los jóvenes doblaron por calle Moreno hacia la izquierda. No advirtieron que la camioneta se aproximaba rápidamente. Galván pudo cruzar, pero Martínez no tuvo la misma suerte: impactó contra el vehículo y fue arrojado por el aire unos 15 metros. Cuando cayó al pavimento, el joven murió.
"Ibamos a trabajar, como todas las mañanas", dijo Galván, que se desempeñaba como albañil junto a la víctima en una obra ubicada en avenida Aconquija al 2.200. "Vimos que la camioneta venía muy fuerte. Yo crucé y había andado como 20 metros cuando escuché un reventón. Miré hacia atrás y mi primo ya estaba tirado en el suelo", relató consternado el joven. Galván contó que su primo había llegado hace dos meses de La Banda, Santiago del Estero, donde vivía con su familia. Ahora residía en Villa Muñecas, en la calle Francisco de Aguirre al 3.500 junto a él, otro primo y un tío. Según fuentes policiales, guiándose por la huella que dejó la camioneta, Agüero Toro había intentado frenar para evitar atropellar al ciclista, pero a pesar del intento no logró hacerlo. Recién pudo detenerse a 60 metros de esa esquina. "El chofer dice que no los había visto y que no pudo hacer nada para esquivarlo", dijo Dante Bustamante, jefe de la comisaría de Yerba Buena. Luego de que se le tomaron declaraciones, el conductor quedó en libertad. Tanto la bicicleta como la camioneta quedaron secuestradas. El cuerpo de la víctima fue trasladado por los Bomberos a la morgue del Hospital Carrillo. Mientras tanto, personal de Criminalística está investigando las causas del trágico accidente.
El peligro acecha
El accidente es otra muestra más de lo peligrosa que se ha vuelto la Presidente Perón. El 21 de diciembre, María Silvia Jantzon de Marchese, de 57 años, y su hijo Domingo Marchese, de 25, circulaban en un Fiat Palio Adventure de norte a sur por calle Bascary de Yerba Buena. Tras cruzar la platabanda de la avenida fueron chocados por un Chevrolet Corsa Classic, que era conducido por Gustavo Jiménez, de 18 años, hijo del ministro de Economía, Jorge Jiménez, que viajaba junto a su amigo Rodrigo Morales, de la misma edad. Jantzon de Marchese, que conducía, murió en el acto, y su hijo, tres días después.
"Los vehículos pasan a toda velocidad. Debería haber semáforos o controles en cada esquina y en las entradas a los countries", dijo Nora Galíndez, un ama de casa de 42 años que reside en el barrio Telefónico.
"Esta avenida es mortal", dijo Susana Morales, una vecina de la zona. "Desde el barrio Telefónico salen las picadas de los chicos de Yerba Buena, y nadie los controla", concluyó.







