14 Marzo 2007 Seguir en 
Se llevó uno de los sustos más grandes de su vida cuando supo que era buscado nada menos que por Interpol. Su nombre aparecía mencionado en un robo que tiene desconcertados a los investigadores de toda Europa. El lunes 5, un hombre forzó varias cajas de seguridad de un banco de Bélgica y se apoderó de 24 kilos de diamantes, valuados en 21 millones de euros. Para poder acceder a la bóveda, hace un año el ladrón se hizo cliente del banco. Para eso utilizó el pasaporte de un tucumano, que lo había perdido hace cinco años. Ayer, Carlos Héctor Flomenbaum, involucrado involuntariamente en el cinematográfico robo, declaró en la delegación de la Policía Federal para dar detalles de la pérdida de su documento. "Esto es increíble. Menos mal que la denuncia por el extravío estaba hecha", le dijo a LA GACETA tras su exposición.
El plan del delincuente duró casi un año, y finalmente el ladrón se alzó con una suma millonaria en piedras preciosas, justamente en Amberes, la capital mundial del diamante. La mayoría de las piedras permanecían en el banco como empeños por créditos.
El hombre de unos 60 años se fue ganando con el tiempo la confianza de los empleados de la sucursal, ya que pasó por allí hasta dos veces por día durante un año. El lunes, como era habitual, el ladrón regresó a la entidad, una sucursal del ABN-AMRO; entró a la bóveda donde están las cajas de seguridad y, ya sin nadie alrededor, forzó varios cofres y logró llevarse 24 kilos en diamantes.
Luego, entregó las llaves a los empleados y se fue caminando tranquilamente. Fue la última vez que apareció por la sucursal.
Una semana después del robo, todavía no hay ninguna pista, salvo la copia del pasaporte argentino falsificado, al que el ladrón sólo le cambió la foto. Flomenbaum (que tiene ciudadanía israelí) se fue a Israel en 2001 y, según explicó en la Policía, perdió el documento un año después. Hizo la denuncia y continuó en Europa hasta 2004, cuando regresó a Tucumán. El pasaporte había sido tramitado en la delegación Tucumán de la Policía Federal, adonde ayer se presentó para dar detalles de la pérdida del documento, que derivó en el impresionante robo. "Esto va a terminar en un juicio, ya que no puede ser que, si yo había hecho la denuncia, utilicen mi pasaporte para hacer semejante cosa", agregó. En ningún momento Flomenbaum fue vinculado al caso, pero, como se utilizó su pasaporte, los federales de Tucumán fueron a buscarlo, y le pidieron una declaración informativa. "Espero que esto no me perjudique", dijo.
No hay pistas
Los investigadores no tienen puntos de partida para develar el caso. Durante días recorrieron el barrio de venta de diamantes en Amberes con el identikit del ladrón en la mano, pero nadie pudo decir nada, nadie lo conocía ni lo había visto nunca El sospechoso mide cerca de 1.90 metro, habla inglés con acento americano y, cuando alquiló la caja de seguridad en el banco que luego robó, dijo que había nacido en la Argentina.
"L?Antwerp World Diamond Centre" (AWDC)", la asociación que representa a la industria del diamante en Amberes, sostuvo que informará a todas las Bolsas del mundo, con lo cual será prácticamente imposible la reventa de las piedras robadas.
La Policía belga ya puso precio por la cabeza del sospechoso, y ofreció una recompensa de 2 millones de euros a cualquiera que aporte datos para dar con él.
De todas maneras, el ladrón no debería sentirse tan seguro. De los cuatro grandes robos de diamantes de los últimos años, la policía esclareció tres. Entre ellos, también el atraco al Diamond Center en febrero de 2003, que entró en el Libro Guinness de los Récords como el golpe más exitoso de todos los tiempos. El cerebro de la banda está entre rejas. Pero el botín de 100 millones de euros nunca apareció. (Especial-DPA)
El plan del delincuente duró casi un año, y finalmente el ladrón se alzó con una suma millonaria en piedras preciosas, justamente en Amberes, la capital mundial del diamante. La mayoría de las piedras permanecían en el banco como empeños por créditos.
El hombre de unos 60 años se fue ganando con el tiempo la confianza de los empleados de la sucursal, ya que pasó por allí hasta dos veces por día durante un año. El lunes, como era habitual, el ladrón regresó a la entidad, una sucursal del ABN-AMRO; entró a la bóveda donde están las cajas de seguridad y, ya sin nadie alrededor, forzó varios cofres y logró llevarse 24 kilos en diamantes.
Luego, entregó las llaves a los empleados y se fue caminando tranquilamente. Fue la última vez que apareció por la sucursal.
Una semana después del robo, todavía no hay ninguna pista, salvo la copia del pasaporte argentino falsificado, al que el ladrón sólo le cambió la foto. Flomenbaum (que tiene ciudadanía israelí) se fue a Israel en 2001 y, según explicó en la Policía, perdió el documento un año después. Hizo la denuncia y continuó en Europa hasta 2004, cuando regresó a Tucumán. El pasaporte había sido tramitado en la delegación Tucumán de la Policía Federal, adonde ayer se presentó para dar detalles de la pérdida del documento, que derivó en el impresionante robo. "Esto va a terminar en un juicio, ya que no puede ser que, si yo había hecho la denuncia, utilicen mi pasaporte para hacer semejante cosa", agregó. En ningún momento Flomenbaum fue vinculado al caso, pero, como se utilizó su pasaporte, los federales de Tucumán fueron a buscarlo, y le pidieron una declaración informativa. "Espero que esto no me perjudique", dijo.
No hay pistas
Los investigadores no tienen puntos de partida para develar el caso. Durante días recorrieron el barrio de venta de diamantes en Amberes con el identikit del ladrón en la mano, pero nadie pudo decir nada, nadie lo conocía ni lo había visto nunca El sospechoso mide cerca de 1.90 metro, habla inglés con acento americano y, cuando alquiló la caja de seguridad en el banco que luego robó, dijo que había nacido en la Argentina.
"L?Antwerp World Diamond Centre" (AWDC)", la asociación que representa a la industria del diamante en Amberes, sostuvo que informará a todas las Bolsas del mundo, con lo cual será prácticamente imposible la reventa de las piedras robadas.
La Policía belga ya puso precio por la cabeza del sospechoso, y ofreció una recompensa de 2 millones de euros a cualquiera que aporte datos para dar con él.
De todas maneras, el ladrón no debería sentirse tan seguro. De los cuatro grandes robos de diamantes de los últimos años, la policía esclareció tres. Entre ellos, también el atraco al Diamond Center en febrero de 2003, que entró en el Libro Guinness de los Récords como el golpe más exitoso de todos los tiempos. El cerebro de la banda está entre rejas. Pero el botín de 100 millones de euros nunca apareció. (Especial-DPA)
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