14 Marzo 2007 Seguir en 
Las grandes deudas de Argentina
En la Convención sobre los Derechos del Niño en su artículo 32º establece textualmente: los Estados partes reconocen el derecho al niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.
El 12 de junio es el día Mundial contra el trabajo Infantil. La organización recuerda también que hace 30 años surgieron en
Latinoamérica las primeras organizaciones de niños, niñas y adolescentes trabajadores, que cuentan con representantes nacionales, regionales y, en algunos casos, por localidad.
18,5 millones de niños, niñas y adolescentes trabajan en América Latina y el Caribe. Cerca de 500 mil son explotados en minas y canteras. El trabajo infantil es una de las peores formas de explotación y abuso. Pone en peligro la salud, seguridad y educación de los más chicos, al mismo tiempo que atenta contra su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social.
Para actuar en favor de la abolición del trabajo infantil fue creada la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil La mayoría se dedica a la mendicidad, la recolección de residuos en la vía pública, la venta ambulante, el reparto de estampitas en medios de transporte y la comercialización de flores en bares y restaurantes.
Ofician, además, de acompañantes de adultos que venden o piden limosna en la calle y desempeñan tareas domésticas en hogares de terceros o en el propio, en ausencia de los padres y en forma habitual.
En cuanto a las actividades rurales, es frecuente que los tomen para trabajar en la recolección de cultivos o acompañen a sus progenitores en la cosecha de hierba mate y otras, con el fin de contribuir al presupuesto familiar.
Datos oficiales indican que en Argentina trabajan más de millón y medio de niños, en ámbitos urbanos y rurales, en tareas que van desde la cosecha en cultivos de hierba mate hasta tareas domésticas que les impiden estudiar, jugar y disfrutar de su infancia.
No obstante, organismos de derechos humanos estiman que la cifra supera los dos millones, sin contar las peores formas de trabajo infantil -clasificadas así por la Organización Internacional del Trabajo como la explotación sexual comercial.
El concepto abarca actividades visibles e invisibles, realizadas por chicos que trabajan fuera de la casa y/o ganan propinas y/o ayudan habitualmente en el trabajo a familiares o vecinos, una definición que puede ampliarse, si se incluye la actividad de atender la casa, mientras los padres están fuera del hogar.
Existen distintas posiciones con respecto al trabajo infantil. Por un lado, hay quienes tienden a generar acciones que abogan por
la prevención y erradicación, y por otro, sectores que promueven su protección y promoción.
En el primer grupo se ubican organizaciones que consideran que el trabajo infantil "perpetúa el círculo vicioso de la pobreza" y que la realización de ciertas tareas por debajo de la edad mínima establecida "perjudica, obstaculiza e impide el desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social" del niño.
La Asamblea General de las Naciones Unidas, que aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989, junto con los Estados que adhieren a esta legislación y la OIT, integran este grupo.
Por su parte, los que postulan la protección del trabajo infantil, consideran a la actividad laboral de menores como una experiencia
positiva, desde el punto de vista de la socialización, el aprendizaje y la construcción de identidad psicosocial. En ese sentido, se afirma que el reconocimiento del niño trabajador refuerza su autoestima y permite generar un proyecto de infancia alternativo.
En este sector se cuentan las organizaciones de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores, que surgieron el Latinoamérica en la
década del setenta y que cuentan con representantes nacionales, regionales y en algunos casos por localidad. El objetivo de estas agrupaciones es la mejoría de las condiciones de los niños que trabajan y la lucha contra la explotación.
En Perú hay 14.000 menores trabajadores organizados, en Paraguay 400, en Argentina 200. Además, el Movimiento de Latinoamérica y el Caribe de NATs coordina desde 1989 los movimientos nacionales de Perú, Paraguay, Chile, Bolivia, Colombia y Venezuela, y en su reunión de julio próximo, en Colombia, se votará la incorporación de Argentina.
El objetivo de estas organizaciones es defender los derechos de la infancia en general, y de los NATs en particular, desde su identidad como niños. Buscan mejorar las condiciones de los niños trabajadores, luchando contra la explotación, contribuyendo al acceso o a su continuidad en la escuela y tener tiempo para jugar.
La situación en nuestro país
Si bien la incidencia del trabajo infantil es inferior a la que se registra en diversos países de América Latina, una considerable cantidad de niños trabaja en la Argentina. Nuestro país ocupa dentro del continente el undécimo lugar, en orden de incidencia decreciente del trabajo infantil. Sin embargo, dicha incidencia es bien menor en países vecinos como Chile, Uruguay, o en Cuba.
Los Convenios de la OIT, ratificados por la República Argentina, tienen desde la Reforma Constitucional de 1994 jerarquía superior a las leyes. Ante todo, eleva la Convención sobre los Derechos del Niño a la jerarquía constitucional, incorporando sus normas como complementarias de los derechos y garantías de la Primera parte de la misma Constitución.
Introduce, además, una nueva disposición que impone al Congreso de la Nación: "Legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen la igualdad real de oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por esta Constitución y por los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos, en particular respecto de los niños?" Una proporción considerable de los niños que trabajan se ven sometidos a padecimientos, riesgos severos y condiciones que afectan su salud.
Si bien los datos globales auguran una mejora, no refleja la situación particular de algunos de los países como es el caso de Argentina.
Así sostiene la organización Save the Children que denuncia, en el día de hoy, que el trabajo infantil creció en Argentina un 600 por ciento en los últimos siete años, como consecuencia de la crisis económica.
En total unos seis millones de niños entre 5 y 17 años trabajan en Latinoamérica, casi la mitad de ellos en condiciones de explotación o realizando trabajos peligrosos que ponen en peligro sus vidas o hacen que no puedan disfrutar de derechos fundamentales y vitales para su desarrollo como la educación o el ocio, afirma la ONG.
Datos de contexto a nivel nacional - Contradicciones numéricas Según un Informe Global de la OIT, presentado en Brasilia, en mayo de 2006, el total de niños que trabaja a nivel mundial disminuyó en un 11 por ciento, de 246 a casi 218 millones.
A esta noticia se le sumó que América Latina fue considerada como la región que experimentó "la caída más rápida" en la cantidad de chicos que trabajan, con una disminución que va del 16 al 5 por ciento.
Sin embargo, el caso argentino remite una tendencia totalmente contrapuesta. Según la organización Save the children el trabajo infantil creció un 600 por ciento en los últimos siete años, como consecuencia de la crisis económica.
En esta misma línea, la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social estimó en un millón y medio el número de chicos de entre 5 y 14 años, que en zonas urbanas o rurales de la Argentina, le dedican tiempo al trabajo, en detrimento de la educación y el esparcimiento, comprometiendo su integridad física y psíquica, violándose así el artículo 32 de la Convención de los Derechos del Niño, incorporada a la Constitución Nacional en 1994, que establece que los chicos tienen derecho a "estar protegidos contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo?".
Datos de Unicef sobre la pobreza Infantil en Argentina:
* El 50% de los niños del país vive en la pobreza, donde de los 250.000 niños argentinos que trabajaban en 1998 se pasó a más de 1,5 millones de chicos trabajadores en la actualidad. (2007), es decir; hay más de 5 millones de pobres menores de 14 años en la Argentina.
* Entre el 5 y el 9% de los niños de entre 5 y 13 años trabajan. Para los menores de entre 10 y 13 años, el rango de ocupados oscila entre el 8 y el 15%, en el Gran Buenos Aires (GBA) el 2,4% de los niños trabaja por cuenta propia.
*Entre la cuarta y la tercera parte de los niños de entre 5 y 13 años que durante la semana trabajan y asisten a la escuela, repitieron alguna vez de grado.
* En GBA, uno de cada diez adolescentes trabaja más de 36 horas semanales. En GBA, uno de cada cuatro trabaja de noche. Entre el 39 y el 56% de los adolescentes que estudian y trabajan repitieron alguna vez de año. ( Fuente : Trabajo infantil en la Argentina: avances en su medición, según la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes, EANNA)
La realidad argentina plantea la existencia de un amplio y vulnerable sector de niños que trabaja y que obtiene ingresos mínimos, al
mismo tiempo que registra daños irreparables en su integridad. El trabajo infantil es una problemática que no contribuye a generar una cultura del trabajo basada en la dignidad del ser humano.
Al comenzar las clases en este mes, muchos niños de y en la calle como otros niños y adolescentes que trabajan y deambulan en todo el país no podran concurrir a estudiar por estos motivos ( trabajo infantil, y también se suma las situaciones de inundaciones que padecieron por las últimas tormentas en varias provincias como Tucumán, Salta, Jujuy, Provincia de Buenos Aires, Santiago del Estero, Chaco entre otras, donde el daño que produjeron fué total y en muchos lugares todavía hay anegamiento de agua y evacuados, principalmente en provincias del interior en zonas rurales y sumamente pobres.
De acuerdo a todos estos datos y a "Derechos del niño", ¿Que hace Presidencia de la Naciòn, Ministerios de Trabajo y de Educación de la Nación y el Congreso Nacional para erradicar definitivamente el Trabajo Infantil y en buscar a reinsertar a los niños y adolescentes en la educación primaría y secundaría, teniendose en cuenta que recientemente se aprobó la Ley de Educación Federal, donde es obligatorio el estudio secundario, como así tambien para ayudar a todas estas familias que sufren por las inundaciones?
Humberto Carmelo Spuches
humbertocarmelospuches@hotmail.com
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En la Convención sobre los Derechos del Niño en su artículo 32º establece textualmente: los Estados partes reconocen el derecho al niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.
El 12 de junio es el día Mundial contra el trabajo Infantil. La organización recuerda también que hace 30 años surgieron en
Latinoamérica las primeras organizaciones de niños, niñas y adolescentes trabajadores, que cuentan con representantes nacionales, regionales y, en algunos casos, por localidad.
18,5 millones de niños, niñas y adolescentes trabajan en América Latina y el Caribe. Cerca de 500 mil son explotados en minas y canteras. El trabajo infantil es una de las peores formas de explotación y abuso. Pone en peligro la salud, seguridad y educación de los más chicos, al mismo tiempo que atenta contra su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social.
Para actuar en favor de la abolición del trabajo infantil fue creada la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil La mayoría se dedica a la mendicidad, la recolección de residuos en la vía pública, la venta ambulante, el reparto de estampitas en medios de transporte y la comercialización de flores en bares y restaurantes.
Ofician, además, de acompañantes de adultos que venden o piden limosna en la calle y desempeñan tareas domésticas en hogares de terceros o en el propio, en ausencia de los padres y en forma habitual.
En cuanto a las actividades rurales, es frecuente que los tomen para trabajar en la recolección de cultivos o acompañen a sus progenitores en la cosecha de hierba mate y otras, con el fin de contribuir al presupuesto familiar.
Datos oficiales indican que en Argentina trabajan más de millón y medio de niños, en ámbitos urbanos y rurales, en tareas que van desde la cosecha en cultivos de hierba mate hasta tareas domésticas que les impiden estudiar, jugar y disfrutar de su infancia.
No obstante, organismos de derechos humanos estiman que la cifra supera los dos millones, sin contar las peores formas de trabajo infantil -clasificadas así por la Organización Internacional del Trabajo como la explotación sexual comercial.
El concepto abarca actividades visibles e invisibles, realizadas por chicos que trabajan fuera de la casa y/o ganan propinas y/o ayudan habitualmente en el trabajo a familiares o vecinos, una definición que puede ampliarse, si se incluye la actividad de atender la casa, mientras los padres están fuera del hogar.
Existen distintas posiciones con respecto al trabajo infantil. Por un lado, hay quienes tienden a generar acciones que abogan por
la prevención y erradicación, y por otro, sectores que promueven su protección y promoción.
En el primer grupo se ubican organizaciones que consideran que el trabajo infantil "perpetúa el círculo vicioso de la pobreza" y que la realización de ciertas tareas por debajo de la edad mínima establecida "perjudica, obstaculiza e impide el desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social" del niño.
La Asamblea General de las Naciones Unidas, que aprobó la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989, junto con los Estados que adhieren a esta legislación y la OIT, integran este grupo.
Por su parte, los que postulan la protección del trabajo infantil, consideran a la actividad laboral de menores como una experiencia
positiva, desde el punto de vista de la socialización, el aprendizaje y la construcción de identidad psicosocial. En ese sentido, se afirma que el reconocimiento del niño trabajador refuerza su autoestima y permite generar un proyecto de infancia alternativo.
En este sector se cuentan las organizaciones de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores, que surgieron el Latinoamérica en la
década del setenta y que cuentan con representantes nacionales, regionales y en algunos casos por localidad. El objetivo de estas agrupaciones es la mejoría de las condiciones de los niños que trabajan y la lucha contra la explotación.
En Perú hay 14.000 menores trabajadores organizados, en Paraguay 400, en Argentina 200. Además, el Movimiento de Latinoamérica y el Caribe de NATs coordina desde 1989 los movimientos nacionales de Perú, Paraguay, Chile, Bolivia, Colombia y Venezuela, y en su reunión de julio próximo, en Colombia, se votará la incorporación de Argentina.
El objetivo de estas organizaciones es defender los derechos de la infancia en general, y de los NATs en particular, desde su identidad como niños. Buscan mejorar las condiciones de los niños trabajadores, luchando contra la explotación, contribuyendo al acceso o a su continuidad en la escuela y tener tiempo para jugar.
La situación en nuestro país
Si bien la incidencia del trabajo infantil es inferior a la que se registra en diversos países de América Latina, una considerable cantidad de niños trabaja en la Argentina. Nuestro país ocupa dentro del continente el undécimo lugar, en orden de incidencia decreciente del trabajo infantil. Sin embargo, dicha incidencia es bien menor en países vecinos como Chile, Uruguay, o en Cuba.
Los Convenios de la OIT, ratificados por la República Argentina, tienen desde la Reforma Constitucional de 1994 jerarquía superior a las leyes. Ante todo, eleva la Convención sobre los Derechos del Niño a la jerarquía constitucional, incorporando sus normas como complementarias de los derechos y garantías de la Primera parte de la misma Constitución.
Introduce, además, una nueva disposición que impone al Congreso de la Nación: "Legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen la igualdad real de oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por esta Constitución y por los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos, en particular respecto de los niños?" Una proporción considerable de los niños que trabajan se ven sometidos a padecimientos, riesgos severos y condiciones que afectan su salud.
Si bien los datos globales auguran una mejora, no refleja la situación particular de algunos de los países como es el caso de Argentina.
Así sostiene la organización Save the Children que denuncia, en el día de hoy, que el trabajo infantil creció en Argentina un 600 por ciento en los últimos siete años, como consecuencia de la crisis económica.
En total unos seis millones de niños entre 5 y 17 años trabajan en Latinoamérica, casi la mitad de ellos en condiciones de explotación o realizando trabajos peligrosos que ponen en peligro sus vidas o hacen que no puedan disfrutar de derechos fundamentales y vitales para su desarrollo como la educación o el ocio, afirma la ONG.
Datos de contexto a nivel nacional - Contradicciones numéricas Según un Informe Global de la OIT, presentado en Brasilia, en mayo de 2006, el total de niños que trabaja a nivel mundial disminuyó en un 11 por ciento, de 246 a casi 218 millones.
A esta noticia se le sumó que América Latina fue considerada como la región que experimentó "la caída más rápida" en la cantidad de chicos que trabajan, con una disminución que va del 16 al 5 por ciento.
Sin embargo, el caso argentino remite una tendencia totalmente contrapuesta. Según la organización Save the children el trabajo infantil creció un 600 por ciento en los últimos siete años, como consecuencia de la crisis económica.
En esta misma línea, la Comisión Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social estimó en un millón y medio el número de chicos de entre 5 y 14 años, que en zonas urbanas o rurales de la Argentina, le dedican tiempo al trabajo, en detrimento de la educación y el esparcimiento, comprometiendo su integridad física y psíquica, violándose así el artículo 32 de la Convención de los Derechos del Niño, incorporada a la Constitución Nacional en 1994, que establece que los chicos tienen derecho a "estar protegidos contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo?".
Datos de Unicef sobre la pobreza Infantil en Argentina:
* El 50% de los niños del país vive en la pobreza, donde de los 250.000 niños argentinos que trabajaban en 1998 se pasó a más de 1,5 millones de chicos trabajadores en la actualidad. (2007), es decir; hay más de 5 millones de pobres menores de 14 años en la Argentina.
* Entre el 5 y el 9% de los niños de entre 5 y 13 años trabajan. Para los menores de entre 10 y 13 años, el rango de ocupados oscila entre el 8 y el 15%, en el Gran Buenos Aires (GBA) el 2,4% de los niños trabaja por cuenta propia.
*Entre la cuarta y la tercera parte de los niños de entre 5 y 13 años que durante la semana trabajan y asisten a la escuela, repitieron alguna vez de grado.
* En GBA, uno de cada diez adolescentes trabaja más de 36 horas semanales. En GBA, uno de cada cuatro trabaja de noche. Entre el 39 y el 56% de los adolescentes que estudian y trabajan repitieron alguna vez de año. ( Fuente : Trabajo infantil en la Argentina: avances en su medición, según la Encuesta de Actividades de Niños, Niñas y Adolescentes, EANNA)
La realidad argentina plantea la existencia de un amplio y vulnerable sector de niños que trabaja y que obtiene ingresos mínimos, al
mismo tiempo que registra daños irreparables en su integridad. El trabajo infantil es una problemática que no contribuye a generar una cultura del trabajo basada en la dignidad del ser humano.
Al comenzar las clases en este mes, muchos niños de y en la calle como otros niños y adolescentes que trabajan y deambulan en todo el país no podran concurrir a estudiar por estos motivos ( trabajo infantil, y también se suma las situaciones de inundaciones que padecieron por las últimas tormentas en varias provincias como Tucumán, Salta, Jujuy, Provincia de Buenos Aires, Santiago del Estero, Chaco entre otras, donde el daño que produjeron fué total y en muchos lugares todavía hay anegamiento de agua y evacuados, principalmente en provincias del interior en zonas rurales y sumamente pobres.
De acuerdo a todos estos datos y a "Derechos del niño", ¿Que hace Presidencia de la Naciòn, Ministerios de Trabajo y de Educación de la Nación y el Congreso Nacional para erradicar definitivamente el Trabajo Infantil y en buscar a reinsertar a los niños y adolescentes en la educación primaría y secundaría, teniendose en cuenta que recientemente se aprobó la Ley de Educación Federal, donde es obligatorio el estudio secundario, como así tambien para ayudar a todas estas familias que sufren por las inundaciones?
Humberto Carmelo Spuches
humbertocarmelospuches@hotmail.com
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