Basura y derrame cloacal

En una esquina céntrica, el aire se vuelve irrespirable, especialmente en los días de intenso calor.

08 Octubre 2002
El 3 de febrero de 1813 el general José de San Martín emboscó a la tropa realista frente al Paraná y provocó su huida. Durante el combate de San Lorenzo, el sargento Juan Bautista Cabral perdió la vida cuando evitó que San Martín, quien había quedado atrapado bajo su caballo, fuese muerto por el enemigo. En nuestra ciudad una calle evoca el famoso combate, pero el homenaje pierde brillo a la altura del 900. Sucede que allí hay una casa abandonada, cuyas paredes están a punto de caerse y las malezas que aspiran igualar a los álamos en altura reciben el apoyo solidario de la basura que se desparrama en la vereda. A escasos metros y por la misma acera existe un derrame permanente de líquidos cloacales que a menudo conquista la calle Jujuy. El aire se vuelve irrespirable, especialmente en los días de intenso calor. Como es de imaginar, los reclamos de los vecinos ante las autoridades sólo han recibido como respuesta la indiferencia.
Seguramente, si se reeditara el combate de San Lorenzo en esa cuadra, posiblemente San Martín y Cabral habrían muerto asfixiados por la basura y los aromas cloacales.

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