Dólar-tasas, por ahora, a paso lento

A pesar de que mejoró el resultado de la recaudación, se perciben signos de agotamiento de algunos tributos.

07 Octubre 2002
Por Pablo Kandel

BUENOS AIRES.- El rush alcista del dólar es cauteloso y lento, de a uno o dos centavos por día, pero obligó a aumentar las tasas de interés.
Hoy es negocio hacer un plazo fijo a 4 o 5% mensual pero después, a qué costo se va a prestar ese dinero. Así, esparce un interrogante sobre el futuro de esta tenue reactivación, ya que este paso lento entre dólar y tasas puede transformarse en otra carrera de las tantas que tradicionalmente fueron minando las energías de los productores, industriales y consumidores, y dejó al país sin financiamiento interno durante muchos años.
Del financiamiento externo para qué hablar, porque dejó de estar presente y seguirá así por años. Desde el mes de mayo había cierta estabilización o amesetamiento y se abrió oxígeno para nuevos proyectos.
Mucha gente que tenía dólares "de colchón" los desempolvó y se empezaron a abrir algunos negocios pese a que otros cerraban.
Pero en las últimas dos semanas, como consecuencia de la incertidumbre sobre si habrá o no acuerdo con el FMI, por amparos, por la liberación parcial de depósitos bancarios del corralón que en parte se volcaron al dólar, y por las consecuencias que puede traer sobre Argentina el giro histórico de las elecciones brasileñas, esa ecuación se alteró. Además los países vecinos no se quedaron dormidos y también ellos devaluaron, aunque no tanto como Argentina desde fines de 2001. Quiere decir que la ventaja cambiaria argentina no desapareció pero mermó.
Quizás si se quiere exportar todo lo posible habrá que retocar aún más el tipo de cambio. Todo el mundo quiere saber ahora si esto va a seguir así, en la especulación, o si en la Argentina se va a poder invertir en algo útil, generando fuentes de trabajo.
Entretanto, el resultado de la recaudación impositiva de setiembre por un lado sigue mejorando los bajos niveles del año pasado, pero hay que recordar que ya en setiembre de 2001 estábamos en plena crisis y los ingresos se achicaban día a día.
Pero los impuestos muestran signos de agotamiento con respecto a lo que se recaudaba en agosto de este año, y esto incluye los derechos de exportación, el impuesto al cheque, impuestos a combustibles y aportes sociales.
En cuanto al IVA, se podía decir que recauda algo mejor porque también el avance de la inflación ensanchó la base contributiva. Las ventas en volúmenes físicos bajaron o están iguales que en esta época de 2001, que ya era muy malo. Pero avanzaron los precios.

Ingresos impositivos
Si es cierto que la economía en negro creció de 30 a 50% del PBI, entonces esto es poco consuelo y la tendencia no va a marcar un incremento firme de la recaudación del IVA.Pero en segundo lugar, en el Impuesto a las Ganancias se registra una firme y sustancial declinación, porque no hubo utilidades, al menos, declaradas, y las empresas no están pagando anticipos pero además ahora están reclamando que se les ajusten los pagos impositivos por inflación.
Este es un reclamo justificado porque no corresponde tributar sobre ganancias figurativas sino sobre las reales, dependiendo qué índice de ajuste se use, lo cual todavía no está definido.
Pero también es certero que esa medida va a provocar una fuerte reducción en la recaudación de Ganancias, ya muy mermada.
A su vez, con respecto a los derechos de exportación el fisco se encuentra que tuvo que postergar el ingreso hasta dos semanas después que se efectuaron los embarques, mientras que antes la percepción era al momento de llenarse la declaración jurada. Este es un desfase de dos o tres meses que al exportador le provocaba un costo financiero enorme, que ahora tendrá que asumir el Estado.
Pero además, los productores están reteniendo granos porque consideran que los precios van a subir y además no quieren que el grueso de la ganancia se vaya en retenciones para beneficio de la burocracia.
En lo que hace al Impuesto a Débitos y Créditos Bancarios, se lo consideró una panacea por su fácil y automática recaudación, pero al mismo tiempo provoca desbancarización y da pie a la proliferación de operaciones en negro. (DyN)

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