05 Marzo 2007 Seguir en 
Si algo suele caracterizar a los gobiernos tucumanos -en todos sus niveles- es la falta de planificación para prevenir sucesos esperables. Así, un par de tormentas fuertes puede arrasar con pueblos enteros, o con campos, o destruir la mayoría de los caminos de tierra innumerables veces, aun cuando estas catástrofes ocurran cada ciertos períodos en nuestra provincia, sin que jamás se encaren con seriedad los trabajos de infraestructura que servirían para contener aluviones.Es realmente singular la forma en que la historia parece repetirse. El 7 de marzo de 2006, cinco entidades agroindustriales tucumanas -Asociación de Productores Agropecuarios de Tucumán (Apatuc), Asociación Tucumana del Citrus (ATC), Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART), Federación Económica de Tucumán (FET) y Unión Cañeros Independientes de Tucumán (UCIT)- se dirigieron mediante nota al ministro de Desarrollo Productivo, José Manuel Paz, para reclamar por el mal estado de las rutas de la provincia. En el escrito, las instituciones evidenciaban que, a dos meses del inicio de las principales cosechas de Tucumán, era muy poco lo que se había avanzado en el acondicionamiento de la red de caminos secundarios y terciarios, "pese al intenso trabajo de reuniones al efecto con las áreas de gobierno responsables en la materia". Coincidentemente -aunque con cierto retraso respecto del año pasado- las entidades empresarias y la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) se encuentran ahora en la etapa de los encuentros iniciales.
El año pasado, la DPV manifestó su incapacidad operativa para atender la red terciaria de caminos de Tucumán. Incluso solicitó a las entidades agropecuarias de la provincia que estas identifiquen los caminos de la producción que debían ser acondicionados. Pese a esas limitaciones, el organismo elaboró un "plan de emergencias" que se preveía comenzar en mayo y concluir en diciembre. O sea, en 2007 iban a verse los resultados de las supuestas obras. Lamentablemente, luego de muchísimas reuniones y cuando ya se habían definido las tareas que debían encararse para reparar las rutas de la producción, el Gobierno admitió que no contaba con los fondos necesarios para ejecutar esos trabajos.
Si el Estado hubiera priorizado en 2006 las obras ya definidas en los caminos terciarios, tal vez hoy sería menor el deterioro de esas rutas, que en su mayoría se encuentran intransitables. Aunque las tormentas se produjeron en enero, ya casi promediando marzo el proceso de reparación de los caminos que utiliza el agro se encuentra sólo en la etapa de diagnóstico. Lo grave y preocupante es que el ritmo burocrático del Estado provincial no acompaña a los tiempos del campo, que en dos semanas empezará el gran movimiento que generará el inicio de las cosechas de soja y de limones. Lo interesante es que en esta oportunidad no habrá excusas por falta de fondos, ya que los dineros para el reacondicionamiento de los caminos ya fueron puestos a disposición de la Provincia por el Gobierno nacional.
Si no surgen inconvenientes de última hora, se repararán alrededor de 300 kilómetros de rutas terciarias, fundamentales para que el campo tucumano no quede paralizado en plena etapa productiva. Si al menos esto se ejecuta, para 2008 el Gobierno tucumano tendrá el desafío de reparar más de 11.000 kilómetros de caminos del campo y de realizar las grandes obras de infraestructura vial, objetivos de máxima que pocos creen que se puedan cumplimentar.
NOTICIAS RELACIONADAS







