Los votos de la fe

Los candidatos buscaron, principalmente, las simpatías de la Iglesia Católica en la campaña de la Capital Federal. Por Guillermo Villarreal - Agencia DYN.

04 Marzo 2007
Los candidatos a jefe de Gobierno porteño buscan votos en todas partes, hasta en las iglesias, inclusive sin importar demasiado de qué credo se trate.
Apenas instalada la campaña, cada uno apela a diversas estrategias para sacarle rédito a sus lazos o afinidad con las religiones, porque -dicen- cada voto cuenta, sobre todo si el eventual escenario es de segunda vuelta.
Daniel Filmus, con el aparato kirchnerista detrás, intentó un acercamiento indirecto a la Iglesia Católica a través del embajador argentino ante la Santa Sede, Carlos Custer, quien a pesar de las fricciones de la Casa Rosada con el Episcopado mantiene un contacto cordial con los obispos.
El diplomático se encargó de destacar, tras un encuentro que mantuvieron en Buenos Aires, como un gesto de consenso el hecho de que el actual titular de la cartera educativa -que en ambientes eclesiásticos es considerado agnóstico, aunque él mismo dice profesar la religión judía- aceptara el manual de educación sexual de la Iglesia como “un aporte importante”.
Un punto clave de discusión en el distrito es qué sucederá si Filmus triunfa en las elecciones de junio, ya que el arzobispado de Buenos Aires objetó que se haya incorporado la “ideología de género” en los contenidos mínimos de la norma que regirá desde esta semana en los colegios porteños.
Jorge Telerman, en cambio, tiene una fluida relación con el cardenal Jorge Bergoglio. Al punto que en varias oportunidades uno u otro caminaron los escasos metros que separan la curia de la sede gubernamental para intercambiar opiniones -sin protocolos- sobre temas de coyuntura.
Fuentes eclesiásticas aseguran, además, que Telerman consultó al purpurado a la hora de cambiar al ministro de Educación porteño, Alberto Sileoni, y que hasta se le habría sugerido algún hombre de confianza religiosa para el cargo.
Telerman tiene, sin embargo, inconvenientes con la comunidad judía a la que pertenece, ya que la DAIA se declaró hace dos semanas prescindente en materia electoral, tras la polémica por el lanzamiento de Judaísmo Porteño, una agrupación que respalda su reelección en la Ciudad.
“La comunidad judía a nivel institucional es prescindente en materia político-partidaria”, sentenció la organización que preside Aldo Donzis.
Mauricio Macri -nuevamente candidato por el distrito- tampoco es la excepción, aunque sus contactos personales con las autoridades no están tan aceitados. No así el de sus allegados, entre otros la eventual candidata a vicejefa de gobierno Gabriela Michetti y los legisladores porteños Santiago de Estrada o Jorge Enríquez.
Los evangélicos -cuyo número es creciente en la Capital Federal- son menos consultados, a pesar de que a nivel nacional Néstor Kirchner hizo una primera aproximación con pastores influyentes de cara a las presidenciales de octubre.
No obstante, un representante de ese credo actúa como ministro de Economía en la Ciudad. Se trata de Sergio Beros, quien se dedicó a la función pública tras recibir formación teológica en la Iglesia Evangélica del Río de la Plata.
El ARI no tiene todavía postulantes en la ciudad, aunque Elisa Carrió ya puso el grito en el cielo por la decisión de Telerman de adelantar los comicios para el 3 de junio. Más allá de las quejas de estricto tono político, la dirigente se manifestó disconforme porque la campaña empieza el 5 de abril, en coincidencia con el Jueves Santo.













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