El modelo de los aparatos

El discurso presidencial en el Congreso sorprendió a la dirigencia política por el sentido electoral que tuvieron las palabras de Kirchner. Una movilización pasada por agua. Por Angel Anaya - Colmunista.

03 Marzo 2007
Buenos Aires.- El inusitado temporal que restó marco de masas al mensaje presidencial dejó en evidencia que ya no hay caudillo en la política nacional que pueda convocar a multitudes sin un costoso aparato. El desolador paisaje de colectivos repletos de empleados municipales del conurbano y piqueteros fieles incluidos en planes de subsidios oficiales, que se resistían a ponerse a la intemperie, fue un hecho tan concluyente como el número de policías que acotó innecesariamente las 25 manzanas en torno de la mayor plaza porteña de Los Dos Congresos. Ese aparataje, por alguna circunstancia que se ignora, no incluyó a los sindicatos integrantes de  la CGT, cuyos dirigentes máximos quedaron ausentes de la asamblea legislativa, argumentando que no fueron invitados. Del mensaje presidencial sí puede decirse que estuvo a la medida de lo previsible y, especialmente, del fiel comportamiento de la gran mayoría oficialista y unos palcos excitantes desde los que se arrojaban papeles como en las tumultuosas tribunas futboleras. Por contraste, cabe subrayar que brillaron por su ausencia las pancartas partidarias, relegadas hoy al subsuelo de la política con una deliberada estrategia que el propio Kirchner defendió, al dar cuenta de su fastidio por la designación personalista de candidatos que se le reprocha.

Hacia otra Constitución
No deja de ser singular que a la oposición le haya sorprendido el mensaje por su carácter más electoralista que institucional, puesto que no se incluyó en él,  proyecto concreto alguno para el año que resta de gestión presidencial. Ningún observador calificado esperaba lo contrario y tampoco frase alguna del mensajero desmintió su visión del Congreso como una virtual herramienta legislativa del Poder Ejecutivo. Por cierto que ese no es el modelo constitucional que el recurrente “purgatorio” está vislumbrando, pero cuando el 25 de mayo, con los cuatro años de gestión cumplidos, se sepa al fin si habrá reelección o sucesión conyugal, la reforma de la Carta Magna pasará a constituir el proyecto más ambicioso y revolucionario. Sobre esa línea se está trabajando ya, pero es la senadora Fernández de Kirchner quien tiene a su cargo la elaboración del modelo que recogería algunas ideas de la Constitución de 1949, de breve vigencia por el derrocamiento de Perón.
Días atrás, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, al recordar en un acto sindical la definición por el fundador de los derechos del trabajador, debió ignorar que entre ellos no figuraba el de huelga en aquella Ley Suprema. Un derecho que precisamente desde el día del mensaje de Néstor Kirchner se ejerció por los docentes bonaerenses y se invoca en la actualidad ante un número inusitado de conflictos por salarios. (De nuestra Sucursal)







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