02 Marzo 2007 Seguir en 
A Blanca Helena Galera se le acabó la paciencia. Después de haber sido despedida de su trabajo por haber brindado un dato clave en contra de Nélida del Valle Fernández y Susana Acosta, las dos únicas detenidas por el crimen de Angela Beatriz Argañaraz, denunció haber recibido amenazas, por lo que hoy se presentará a declarar ante la Justicia.
La mujer, según confirmaron los familiares de Betty, podría brindar nuevos indicios sobre la actitud de encubrimiento que existiría entre las autoridades del establecimiento educativo en este caso.
La fiscal Adriana Giannoni (secretaría de Norma Díaz Volachec) interrogará hoy a Galera. “Ella está dispuesta a contar todo lo que ocurrió desde que decidió relatar su experiencia”, señaló Liliana Argañaraz, hermana de la docente que se encuentra desaparecida desde el 31 de julio. Fue ella la que hizo público el despido de la docente.
La testigo, cuando se presentó ante la Justicia, relató que cuando era directora del establecimiento, el 5 de noviembre de 2001, las dos imputadas por el crimen la agredieron en su oficina luego de que le recriminó a Acosta el mal trato a los alumnos del colegio Padre Roque Correa. Dijo, además, que después de haber denunciado el caso, sorpresivamente perdió el puesto.
Reconoció además que, para no perjudicar la imagen del establecimiento educativo, decidió no realizar la denuncia en la Policía.
Otro de los puntos relevantes del testimonio de Galera fue que relató que las ex novicias siempre intentaron congraciarse con la persona que ocupaba el puesto de directora.
“Estas señoras tratan de hacerse amigas de quien estuviera en la dirección del establecimiento. En mi caso, me invitaban a su casa a tomar té. Creo que eso ocurrió con Betty”, explicó Galera en su declaración ante la Justicia. Para la fiscal Giannoni, ese fue un indicio clave en la investigación de la causa. A partir de esos dichos, comenzó a confirmar que a Acosta, apoyada por Fernández, le interesaba asumir como directora, cargo que le habían otorgado a Betty. Justamente, para la Justicia, este sería uno de los móviles del crimen.
Misterios
“Al principio no podíamos entender por qué las mujeres no fueron sancionadas por las autoridades del colegio. Pero después, al ir descubriendo otros asuntos, nos dimos cuenta de que allí las protegían”, indicó Liliana Argañaraz.
La mujer le pidió a la fiscal que investigara varios puntos oscuros que encontraron al analizar la relación que mantenían las acusadas con las autoridades del colegio.
“No sólo se sabe que alguien falsificó la firma de Acosta en el libro de asistencia, sino que además descubrimos que Acosta y Fernández recibieron una importante suma de dinero en un préstamo que nunca habrían devuelto. Además, Luis Fernández circulaba en un auto que era del colegio”, señaló la hermana de Betty.
Argañaraz espera que, con el correr de los días, otros empleados del establecimiento rompan el código de silencio. “Sería muy importante que se diga la verdad de una vez por todas. Estoy convencida de que muchas personas no dijeron todo lo que sabían del caso”, concluyó.
La mujer, según confirmaron los familiares de Betty, podría brindar nuevos indicios sobre la actitud de encubrimiento que existiría entre las autoridades del establecimiento educativo en este caso.
La fiscal Adriana Giannoni (secretaría de Norma Díaz Volachec) interrogará hoy a Galera. “Ella está dispuesta a contar todo lo que ocurrió desde que decidió relatar su experiencia”, señaló Liliana Argañaraz, hermana de la docente que se encuentra desaparecida desde el 31 de julio. Fue ella la que hizo público el despido de la docente.
La testigo, cuando se presentó ante la Justicia, relató que cuando era directora del establecimiento, el 5 de noviembre de 2001, las dos imputadas por el crimen la agredieron en su oficina luego de que le recriminó a Acosta el mal trato a los alumnos del colegio Padre Roque Correa. Dijo, además, que después de haber denunciado el caso, sorpresivamente perdió el puesto.
Reconoció además que, para no perjudicar la imagen del establecimiento educativo, decidió no realizar la denuncia en la Policía.
Otro de los puntos relevantes del testimonio de Galera fue que relató que las ex novicias siempre intentaron congraciarse con la persona que ocupaba el puesto de directora.
“Estas señoras tratan de hacerse amigas de quien estuviera en la dirección del establecimiento. En mi caso, me invitaban a su casa a tomar té. Creo que eso ocurrió con Betty”, explicó Galera en su declaración ante la Justicia. Para la fiscal Giannoni, ese fue un indicio clave en la investigación de la causa. A partir de esos dichos, comenzó a confirmar que a Acosta, apoyada por Fernández, le interesaba asumir como directora, cargo que le habían otorgado a Betty. Justamente, para la Justicia, este sería uno de los móviles del crimen.
Misterios
“Al principio no podíamos entender por qué las mujeres no fueron sancionadas por las autoridades del colegio. Pero después, al ir descubriendo otros asuntos, nos dimos cuenta de que allí las protegían”, indicó Liliana Argañaraz.
La mujer le pidió a la fiscal que investigara varios puntos oscuros que encontraron al analizar la relación que mantenían las acusadas con las autoridades del colegio.
“No sólo se sabe que alguien falsificó la firma de Acosta en el libro de asistencia, sino que además descubrimos que Acosta y Fernández recibieron una importante suma de dinero en un préstamo que nunca habrían devuelto. Además, Luis Fernández circulaba en un auto que era del colegio”, señaló la hermana de Betty.
Argañaraz espera que, con el correr de los días, otros empleados del establecimiento rompan el código de silencio. “Sería muy importante que se diga la verdad de una vez por todas. Estoy convencida de que muchas personas no dijeron todo lo que sabían del caso”, concluyó.







